Marielle Franco fue asesinada a tiros el miércoles pasado bajo las balas del sicariato. Una entrevista, realizada el año pasado por el medio Brasil de Fato en el marco del 8 de marzo, cuando comenzaba su mandato como concejala de Río de Janeiro, la retrata como feminista y luchadora por los derechos humanos. En el caso ya existen algunas certezas e hipótesis.

Bruno Sgarzini, de Misión Verdad, señala que las balas 9 milímetros que la asesinaron “pertenecen al mismo lote de municiones encontrados en 2015 en la masacre de Osastas, en San Pablo, donde fueron ejecutadas 19 personas en un bar”, como supuesta represalia por la muerte de un policía militar y un guardia civil. “Balas que fueron adquiridas en 2006 por la Policía Federal de Brasil, dándole un carácter más dantesco al hecho. Su asesinato tampoco es un hecho aislado: 36 concejales han sido ejecutados en Brasil desde 2016”, agrega.

Días antes de ser asesinada, Franco denunció a la Brigada 41 de la Policía Militar a cargo de parte de la ocupación ordenada por Michel Temer. La Brigada es responsable del 41% de las muertes violentas en Río solo en enero de este año, siendo la unidad con mayores muertes en enfrentamientos en ese Estado.

“Otra posibilidad mucho más sórdida es la de una venganza personal del ex concejal Christiano Girao, quien recién acaba de salir de prisión por haber sido líder de un escuadrón de la muerte descubierto por una investigación llevada a cabo por Franco junto al concejal Marcelo Freixo, inmortalizado en la película Tropa de Élite por su lucha contra las ejecuciones extrajudiciales. A esta hipótesis se le suma el hecho que el marido de la ex esposa de Girao fue asesinado el mismo día que Franco”, señala Sgarzini.

Recientemente, el Comandante del Ejército brasileño, general Eduardo Villas Boas, anunció que “los militares necesitan garantías para actuar sin el riesgo de que surja una nueva Comisión de la Verdad que los juzgue”. Marielle Franco había asumido la relatoría de la Comisión de Acompañamiento de la Ocupación, “instancia dedicada a investigar las violaciones a los derechos humanos de la intervención militar. Un conflicto de intereses más que evidente”, agrega Sgarzini.

Defensora de los Derechos Humanos

Brasil de Fato entrevistó a la concejala Marielle Franco (PSOL), quien tuvo una de las elecciones más celebradas: mujer, negra, nacida y criada en el Complejo da Mares, defensora de los derechos humanos y socióloga, siendo la quinta candidata más votada a la Cámara Municipal en 2016, con 46.000 electores. Luego de asumir, presentó proyectos que buscaban fortalecer los derechos de las mujeres, entre ellos uno “Para hacer valer el Aborto Legal”, que tenía por objetivo cualificar profesionales para informar y garantizar la atención de las mujeres que tienen el derecho de abortar, en casos de anencefalia, riesgo de muerte y violación.

Así quedó el auto donde fue baleada la concejala Franco

Acá compartimos un extracto de esa conversación en donde Franco profundiza en temas como el feminismo, el racismo y la inequidad que en ámbitos como el laboral enfrentan las mujeres de su país.

¿Por qué hoy aún es importante discutir el feminismo?

Para garantizar que las mujeres no estén en posiciones secundarias. Para evitar el estatus de invisibilidad en que muchos quieren colocarnos. Para que podamos ocupar espacios en que seamos protagonistas. El 8 de marzo es importante ir a las calles, volver público nuestro discurso, porque en la medida en que hay mujeres hablando, el debate sobre feminismo, género, racismo, está en juego y hace la diferencia.

Recientemente usted relató en su página de Facebook el caso de racismo que sufrió en el aeropuerto con una revista abusiva. ¿Cómo es ser mujer negra en Brasil?

Ser mujer negra es resistir y sobrevivir todo el tiempo. Las personas miran nuestros cuerpos disminuyéndonos, investigan si debajo del turbante tenemos drogas o piojos, niegan nuestra existencia. Eso que pasé en el aeropuerto fue una vivencia por la que muchas mujeres negras ya pasaron. Podríamos hacer una investigación objetiva preguntando a cuántas mujeres y hombres blancos les revisaron sus cabellos… La respuesta sería ninguno. Estamos expuestos y somos violentados todos los días. Para que la discusión se amplíe es fundamental comprender que estamos en un lugar de trato diferente. Es necesario reconocer el racismo.

Las mujeres trabajan una media de 7,5 horas más que los hombres por semana, según una investigación divulgada esta semana por el Instituto de Pesquisa Económica Aplicada (IPEA). Aun así, la reforma de las Pensiones propone que trabajen la misma cantidad de años para jubilarse. ¿Cómo evalúa esta propuesta?

¿Cómo quieren tratar a las mujeres de manera igual para jubilarse, si somos tratadas de manera desigual todos los días? Nosotras estamos en la base de la pirámide, con los menores salarios, trabajando en doble jornada y así quieren tratarnos de forma igual para la jubilación. Es un discurso de igualdad sólo cuando sirve a los intereses de ellos. Tenemos que recordar que estamos en condición subalterna, no sólo en lo simbólico. Los datos objetivos de las investigaciones están mostrando eso. Desgraciadamente las mujeres aún están en situación vulnerable. (…) Si nos detenemos a pensar, ¿quién sufre más con la reforma de las Pensiones, por ejemplo? Son las mujeres más pobres, quienes más están haciendo trabajos tercerizados y manuales. Entonces, cuando conversamos sobre eso, son temas por los cuales las mujeres paran y prestan atención. Conseguimos dialogar.

El Ciudadano

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