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    La Serena.- 4 proyectos de centrales termoeléctricas amenazan el rico ecosistema de Punta de Choros (a 90 kms. de Coquimbo), en la comuna de La Higuera. Allí hay una maravillosa playa, un pueblo pequeño, una caleta que vive de la pesca, aceitunas y turismo. Además, muy cerca está la Isla Damas, que es Reserva Nacional, por poseer en sus aguas delfines, ballenas, nutrias, lobos marinos, y la mayor reserva del mundo de pingüinos de Humboldt (en la foto), pues sus corrientes y aguas frías hacen propicia la alimentación y reproducción de estas especies. El tema es que existe gran descontento social por las implicancias ambientales y sociales de las 4 iniciativas.
    De los proyectos en cuestión tres operan a carbón: Farellones (US$ 1.200 millones), de 800 MW, presentado por CODELCO; Barrancones, de 600 MW (US$ 800 millones), de la transnacional belga Suez Energy; y Cruz Grande (US$ 460 millones), de 300 MW, de la Compañía de Aceros del Pacífico (CAP). Mención aparte merece Punta Colorada de Barrick Gold -sí, la misma de Pascua Lama-, que recién fue aprobada por la Corema de la Región y que comenzará su construcción en septiembre de 2008. Además tendrá una potencia media de 32,6 MW, generada por petróleo, con una inversión de US$ 50 millones.
    El Movimiento en Defensa del Medio Ambiente (MODEMA) de La Higuera integra a buena parte de los residentes de la comuna, quienes junto con agricultores, pescadores, operadores turísticos, comuneros agrícolas y pequeños propietarios de ganado caprino, alegan que, de permitirse la instalación de las plantas, se produciría un irreversible impacto ambiental, perjudicando a la economía local y poniendo en peligro la vida salvaje tanto en tierra como en mar, incluyendo la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt y el reserva marina que se extiende a su alrededor.
    El MODEMA ha declarado que las centrales térmicas evacuarán líquidos que impactarán negativamente en la fauna: “El agua que se devuelva al mar, lo haría con un incremento térmico de 6º C, lo que podría generar cambios en las tasas de crecimiento, conducta y fecundidad de las diversas especies, lo que a mediano plazo podría afectar el tamaño de las poblaciones y el funcionamiento del ecosistema”.

    Mauricio San Cristóbal

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