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    Al ser consultados sólo el 5,7% manifestó que no existe tal crisis. En tanto, el pan (58,7%), y la leche (22%) fueron señalados como los principales alimentos que el Estado debiera subvencionar para evitar un mayor aumento de precios. www.fcsucentral.cl

    El aumento de la demanda de alimentos en India, China y Brasil; sumado al cambio climático, con sus consecuentes sequías e inundaciones; los biocombustibles, y las especulaciones de brokers internacionales en los precios futuros de los alimentos, se han vuelto protagonistas de la llamada “crisis alimentaria”.

    Para conocer la opinión de la gente sobre este tema el Centro de Estudios Sociales y Opinión Pública (CESOP) de la Universidad Central en conjunto con Publimetro realizaron un sondeo probabilístico a 300 personas residentes en la región Metropolitana.

    El sociólogo y docente de Trabajo Social de la U. Central, Ramón Antonio Gutiérrez, explica que los resultados muestran “la preocupación en la opinión pública por el tema, dada la aceptación mayoritaria (94,3%) de que efectivamente estaríamos ante una “crisis alimentaria”, mientras los escépticos (5,7%) consideran algo exagerado hablar de “crisis” porque, simplemente, lo ven como un problema lejano que no nos tocará con mayor fuerza”.

    Así, al ser consultados sobre las causas de esta crisis, el 45% la atribuye al calentamiento global, mientras que el 33% a la especulación de los países ricos, el 16,3% opina que se origina por las plantaciones de biocombustibles; y un 5,7% asevera que no existe tal crisis.

    Estos resultados presentan diferencias según género, ya que el calentamiento global es la razón con la cual las mujeres parecen tener mayor sensibilidad, y lo asocian más directamente con la “crisis alimentaria” (52,3%). Mientras la mayoría de los varones (40,3%) dice que la razón principal es la especulación de los países ricos.

    De esta forma, la mayoría de los encuestados (52%) revela que sí ha debido hacer cambios en su dieta, eliminando o restringiendo productos por el alza de precios de los últimos meses. Al analizar por sexo, las mujeres son quienes más reconocen este impacto (58,3%), mientras que la mayoría de los hombres (54,4%) señala que no lo ha sentido, lo que puede deberse al hecho de que tradicionalmente son las dueñas de casa quienes hacen la compra familiar habitual y los varones realizan compras menores y más específicas.

    Luego, ante la pregunta ¿Qué alimento debiera ser subvencionado por el Estado para que no siga subiendo de precio?, el 58,7% de los santiaguinos respondió que el pan, y el 22% la leche. El porcentaje restante se divide en las opciones arroz (10,3%), verduras (5%), papas (3%) y carne (1%).

    El énfasis en buscar algún tipo de “subvención” a los alimentos considerados fundamentales, parece marcar la pauta de las preocupaciones de los próximos meses invernales. Desde luego ello enciende una luz amarilla para Chile, dado que se trata de mercados deficitarios en la producción interna de, por ejemplo, trigo, arroz y leche, los cuales deben, en consecuencia, importarse”, comenta el sociólogo.

    Finalmente, los residentes de la región metropolitana fueron consultados sobre qué se debiera hacer para superar la crisis. Así, el 36,3% cree que los países ricos deben enviar alimentos a los más pobres, el 24,7% sostiene que la gente debiera cambiar sus hábitos alimentarios, mientras que el 9,7% no ve forma de superarla, y un elocuente 29,3% no sabe qué se podría hacer.

    Frente a esto, el académico de la Escuela de Trabajo Social señala: “Si a la porción “pesimista” que considera que “la suerte está echada” y nos las tendremos que arreglar como podamos (9,7%), adicionamos a aquellos que “no saben qué se podría hacer” (29,3%), tenemos un importante grupo de personas (39%) que no puede visualizar una “opinión de salida” a la anticipada “crisis alimentaria”. Al mismo tiempo, un grupo no menor parece optar por resignarse ante el cambio de dieta (24,7%) y, al no ver tampoco solución, bien podría incrementar la categoría de los que no tienen “opinión de salida” hasta alcanzar un contundente 63,7%. Por otra parte, sólo un tercio de los consultados (36,3%) sugiere una solución que venga desde fuera, específicamente de los “Países Ricos” hacia los “Países Pobres”; sería interesante conocer si este grupo considera a Chile como candidato de los beneficios de ayuda alimentaria internacional”, reflexiona.

    En términos generales, el estudio muestra una ausencia de opinión en torno a lo que debería hacerse, y tras ello no parecen identificar actores ni medios para buscar soluciones. Si utilizamos el significado chino para crisis, que es oportunidad, esta podría ser la ocasión propicia para reflexionar sobre los usos que damos a nuestros recursos y acelerar el paso a la iniciativa Chile una “Potencia Agro Alimentaria” del gobierno. En todo esto, el surgimiento de una opinión pública informada, ciudadana y responsable es crucial. La tarea de formar capacidades ciudadanas es de todos, entre ellos de los trabajadores sociales. A fin de cuentas, se trata de evitar que prevalezca el no saber qué hacer ni tener la capacidad de prever”, concluye el académico de la Universidad Central.

    Paulina Marfull

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