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    En los andes occidentales en Colombia, el famoso ecologista Stuart Pimm reunió a su equipo de investigación sobre colibríes de Kolarova para evaluar el impacto que ha sufrido esta especie de ave, a fin de levantar un informe que será utilizado por la organización  Saving Species.

    Saving Species trabaja con organizaciones en todo el mundo para adquirir terrenos con el objetivo de reforestar bosques que han sido destruidos —a causa de la tala, la expansión de la agricultura, la minería y la extracción de petróleo— y de proteger especies que están en peligro de extinción debido a eso.

    Pimm también está decidido a ayudar a educar a la próxima generación de defensores del medioambiente, por lo que ha incluido estudiantes en sus equipos.

    La organización trabaja en Brasil, Colombia, Ecuador, India y Sumatra, pero buscan proteger los Andes occidentales. El lugar es considerado una zona biológica medular, una de las regiones con mayor diversidad biológica del mundo, que también está en peligro.

    “Aunque los Andes occidentales representan aproximadamente el 3% de la superficie terrestre no cubierta por el océano, son el hogar del 20% de todas las especies conocidas. Hay cientos de especies que solo viven en esta zona, incluyendo al olinguito, un carnívoro”, una criatura parecida a un mapache, “el colibrí de sol, la rana dardo venenoso de Cassidy y la espectacular orquídea Drácula”, comentó Pimm.

    “El reto que representa el calentamiento global para la biodiversidad es que las especies van a dirigirse hacia las partes altas a medida que el clima se caliente, pero a menudo es imposible para ellas atravesar hábitats inadecuados”, señaló.

    “Este es un valle que se destina principalmente al pastoreo y, a medida que el clima se calienta, las especies necesitan mudarse de la parte baja de los bosques a la parte alta”, dijo, señalando con la mano a lo largo del paisaje. “Sin embargo, con frecuencia no pueden atravesar un hábitat inadecuado, como estos pastizales. Así que una de las cosas que hacemos es intentar comprar estos terrenos y reforestarlos”.

    Desde que Saving Species adquirió su primer terreno en Brasil, en 2007, ha trabajado con organizaciones locales para crear corredores para las especies.

    Decenas de miles de hectáreas de terrenos aislados han sido reforestados y reconectados para permitir que las especies migren. De acuerdo con la organización, más de 100.000 toneladas de dióxido de carbono han sido absorbidas y se han mitigado los aludes que amenazan a los habitantes del valle.

    Reforestar no solo protege el hábitat de las especies en peligro, sino que también ayuda al planeta a absorber el dióxido de carbono de la atmósfera y evita la erosión por las lluvias intensas en pendientes pronunciadas en lugares como los Andes.

    Los colibríes son un ejemplo excelente de las especies amenazadas por el cambio climático y la deforestación. Aunque un colibrí podría parecerse a cualquier otro, hay una extensa variedad de razas.

    Para analizar zonas más amplias del bosque lluvioso, Saving Species utilizaba únicamente Google Earth, cuyas imágenes se actualizaban cada año o cada tres.

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