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    adelaida

    El número de pingüinos se disparó en la Antártida Oriental al final de la última era glacial, de acuerdo a un estudio publicado hoy en BMC Evolutionary Biology. Al contrario de su imagen de amantes del frío, podría ser que los pingüinos Adelaida sean los únicos beneficiados con el actual cambio climático, debido a que parece haber una estrecha relación  entre la disminución de glaciares y el aumento de su población.

    El Adelaida es una de las dos especies de pingüinos en la Antártida, junto con el pingüino Emperador. Estos últimos podrán ser las celebridades, pero de toda la población antártida de pingüinos, el emperador representa sólo un 1%, haciendo del pingüino Adelaida la especie dominante en el Océano Antártico. Hay 7,5 millones de adultos reproductivos y van en aumento.

    Debido a la cantidad masiva de esta especie, ha habido un gran interés por conocer su rol en los ecosistemas del Océano Antártico y cómo responderá al cambio climático.

    Los científicos han estudiado a los pingüinos Adelaida por décadas, para determinar cómo les afectan los cambios climáticos, y han observado que ellos son particularmente sensibles a las condiciones de hielo marino.

    A diferencia del pingüino Emperador, el Adelaida no anida en la banquisa, sino que atraviesa grandes extensiones de hielo para llegar a sus nidos en tierra firme y alimentar a sus pichones. Como es sabido, su cuerpo no es apto para caminar grandes distancias, lo que hace más difícil la crianza y la supervivencia de los polluelos.

    Hubo un caso extremo el año 2014, en el que extensiones de hielo marino muy grandes hicieron imposible la crianza de una camada completa y no sobrevivió una sola cría.

    Basándose en estas observaciones, ha habido preocupación en la comunidad científica, puesto que debido a los cambios en las condiciones de los hielos marinos, en ciertas áreas de la antártica hay un aumento de la banquisa. Esto podría tener un serio impacto en el número de pingüinos Adelaida en el futuro.

    Pero, el cambio climático no es solamente una tendencia de la última década, sino que representa un cambio global hacia un nuevo clima terrestre. Para entender cómo el pingüino adelaida fue afectado por el último gran cambio climático de la historia, el fin de la Era Glacial, los científicos usaron información genética para descubrir la tendencia en la población de pingüinos en la antártica oriental, en los últimos 22 mil años.

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    Descubrieron que durante las glaciación esta especie era minoría y que su proliferación se disparó con el derretimiento de los glaciares y del desierto polar, permitiendo el crecimiento de tierra disponible para anidar.

    De acuerdo a esta investigación y a lo que afirma otro estudio en la materia, que se llevó a cabo en la Placa Scotia, las conclusiones arriban a que es alrededor de la retracción de los grandes glaciares, que los pingüinos Adelaida se dispararon en número, y no debido a los últimos cambios en las condiciones de los hielos marinos.

    Esto sugiere que, para estudiar el impacto del cambio climático en las especies, es importante considerar el fenómeno desde dos perspectivas: el cambio climático de largo plazo y el de corto plazo, puesto que las variaciones que van ocurriendo en un plazo de miles de años, no son las mismas que las que se manifiestan en unas décadas, y creen que las observaciones de largo plazo son cruciales para predecir el destino de una especie.

    En conclusión, ¿pueden los pingüinos Adelaida beneficiarse de este gran cambio global? Los glaciares seguirán reduciéndose, descubriendo más territorio ideal para la anidación, y si se cumplen las condiciones de la banquisa, los pingüinos podrían seguir creciendo. Y así se ha observado directamente en las últimas décadas.

    Pero no basta con esto: es necesario que una creciente población de pingüinos tenga suficiente alimento para sobrevivir, y para esto es necesario proteger las especies que les sirven de presa -como el Krill antártico-, las que son amenazadas -contradictoriamente- por el propio cambio climático y por la pesca comercial.

     

    Fuente: ILFScience.

     

     

     

     

     

     

     

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