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    Una especie derivada de lagartijas está desafiando las leyes de la evolución, se trata de la Liolaemus tenuis, conocida comúnmente en Sudamérica como lagartija esbelta o tenue.

    La especie, propia de la región Andina y que se da precisamente en Chile, ha comenzado a parir sus crías, siendo éstas ovíparas.

    Quienes han dado con este misterio antropológico han sido académicos de Australia.

    Al parecer, “estas lagartijas comenzaron a parir sus crías porque el frío de las montañas hacía muy difícil la incubación de los huevos, pero cuando descendieron a zonas más bajas volvieron a ser ovíparas”, según un comunicado de la Universidad Nacional Australiana (ANU, por su sigla en inglés).

    Los expertos señalan que este proceso estaría desafiando la Ley de Dollo (también llamada Ley de la irreversibilidad evolutiva), una hipótesis propuesta en 1893 por el paleontólogo Louis Dollo, según la cual nunca puede existir reversión en la evolución.

    De acuerdo con su premisa, sería “imposible que se repitan las etapas en sentido contrario; es decir, que ocurran desde un descendiente a un antecesor. Por lo tanto una especie extinta no podrá volver a existir, no reaparecerá”.

    Ahora, esto podría ser rebatido a partir de la nueva Liolaemus tenuis.

    “Desde una perspectiva evolutiva tiene sentido, pero desde la fisiológica es un misterio cómo se reevoluciona esta maquinaria de poner huevos”, dijo Damien Esquerre, de la ANU.

    Y es que “jamás ningún mamífero ha reevolucionado a la incubación de huevos, pero estas lagartijas parecen haberlo hecho. La ley de Dollo dice que si uno pierde algo es difícil obtenerlo nuevamente”, agregó.

    Sin embargo, la Ley de Dollo, formulada a finales del siglo XIX, aún tiene vigencia, pues esto es sólo válido a nivel de especie, y no es válido, por ejemplo, a nivel de caracteres individuales de las especies, ya que existen casos en los que un carácter que desapareció en un momento dado de la evolución, vuelve a aparecer al cabo de un cierto tiempo, como puede ser el caso de las alas en reptiles y en aves.

    Una especie mejorada

    Es un hecho, la Liolaemus tenuis está revolucionándose y, sobre este proceso, la investigación de la ANU demuestra que al generarse nuevas especies “operan como un ‘bombeador de especies’ que aumenta la diversidad de otras especies de lagartijas en otras partes de Sudamérica”.

    Originalmente, Esquerre se había propuesto explicar por qué las lagartijas Liolaemus, que ponen la ley y ponen huevos, tenían algunas de las especies más diversas del mundo y cómo se habían adaptado a la vida en los extremos de la montaña.

    Esquerré y su equipo mapearon el ADN de más de 200 especies de lagartijas Liolaemus, y encontraron que varias lagartijas que ponen huevos y nacen vivos comparten un ADN común.

    Según el equipo de ANU, los Andes también son responsables de la increíble diversidad de los lagartos.

    Esquerre dice que cadenas montañosas como los Andes promueven la biodiversidad de manera similar a las islas oceánicas.

    “Creemos que los Andes actuaron como ‘islas del cielo’, con el levantamiento aislando las especies de Liolaemus en las cimas de las montañas”, dijo Esquerre, citado en Miragenews.

    Allí “hemos encontrado que la puesta de huevos realmente desapareció al principio de su historia, pero la puesta de huevos volvió a evolucionar más tarde en otras especies”, afirmó.

    Nuevas especies

    Esquerre sostiene que cualquier animal que pueda adaptarse a climas fríos y tener poca movilidad, por ejemplo ranas, peces e insectos, podría mostrar patrones de diversificación similares a los lagartos de Liolaemus, si se quedan atrapados en las frías cimas de las montañas.

    “Creo que este es un buen punto de partida para explorar con más detalle cómo, por ejemplo, la puesta de huevos y los cojinetes vivos evolucionan, en términos de fisiología y mecanismos genéticos, pero también cómo las cimas de las montañas impactan la biodiversidad en otros lugares y en otros grupos de animales”, manifestó.

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