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    La primatóloga, etóloga, antropóloga inglesa Jane Goodall lanzó una voz de alerta sobre los peligros de la vida en el planeta Tierra, pues ,según ella, “estamos viviendo la sexta extinción masiva de especies, causada por nosotros”.

    Lo dice una mensajera de paz de la ONU, reconocida por sus estudios de 55 años de duración sobre las interacciones sociales y familiares de los chimpancés salvajes en el Parque Nacional Gombe Stream, en Tanzania.

    La experta advierte del repunte del tráfico ilegal de especies, sobre todo en China y otros países asiáticos, donde los chimpancés también se han convertido en un elemento de entretenimiento.

    Para esta activista medioambiental de 84 años de edad, que aboga por dejar un planeta mejor a las futuras generaciones, este escenario “es un momento maravilloso para estudiar la inteligencia animal”, algo que lamenta no haber podido hacer en su época, cuando se consideraba que no existía en otras especies.

    Reunida con jóvenes del Instituto Jane Goodall (IJG) en España, con sede en Barcelona, denunció la dificultad de continuar estudiando la especie de los chimpancés en estado salvaje: “Para mí los chimpancés tienen nombre, no son un número”.

    Precisó que muchos de la especie “están amenazados por el tráfico ilegal, así como por la deforestación y la acidificación de los océanos que impactan en sus ecosistemas”.

    Para dar impulso para la campaña Forever Wild (Salvaje para siempre), que el IJG lanzó en 2017 para denunciar el tráfico ilegal de animales salvajes y chimpancés, Goodall habló del pangolín, la especie más amenazada del planeta y perseguido por cazadores furtivos por sus escamas, que son muy valoradas por la medicina tradicional asiática.

    Según un informe que presentó en junio el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), “el negocio mueve entre 8.000 y 20.000 millones de euros anuales en el mundo y es el tercero más lucrativo, solo por detrás del tráfico ilegal de drogas y armas”, recoge El Espectador.

    “Parecía que las cosas iban mejor y se había reducido la demanda de chimpancés como carne en África y la venta de crías para circos y como mascotas, pero todo ha vuelto a empezar”, deploró.

    En su exposición, también mencionó a los leones, especies que están en situación crítica; a los monos de Berbería, cuyo tráfico pasa por España; a los loros, por su plumaje: “y las jirafas, ¡que están desapareciendo también!”.

    De manera concreta, Goodall denunció que las jirafas, que ya faltan en muchos puntos de África donde eran habituales, se consumen como carne y sus huesos se usan para esculturas.

    La primatóloga hace una exhortación a la implicación de las comunidades locales en la sostenibilidad de los proyectos de conservación. Sostiene que pese a todos los progresos y la concienciación a la que ella tanto ha contribuido, la vida salvaje y el ecosistema siguen muy amenazados.

    Agrega que la destrucción de sus ecosistemas es otra amenaza a la supervivencia de las especies. “La tala a una escala gigantesca y la contaminación de los océanos, se unen al tráfico para poner en peligro millones de animales”.

    Por último, insiste en la necesidad de concienciar, sensibilizar y educar a la gente, especialmente a los jóvenes.

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