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    Hasta el 11 de julio tenía plazo el gobierno de Chile para responder a la presentación que los diaguitas de Huasco Alto formularon a principios de año ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por las severas irregularidades en la aprobación del megaproyecto aurífero Pascua Lama. Al cierre de esta edición aún no lo había hecho, por lo que es muy probable que haya pedido una prórroga de un mes para hacerlo. De no ser satisfactoria la respuesta, el caso pasará a juicio ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la que podría castigar al Estado de Chile, tal como la faculta la Convención Americana de Derechos Humanos, ratificada por nuestro país en 1990.



    A principios de este mes, una amplia coalición de organizaciones del Valle del Huasco documentó ante la Cámara de Diputados las severas irregularidades en las que incurrió la autoridad medioambiental en la aprobación del Pascua Lama. Se mostró fotos en las que se evidencia la destrucción de los glaciares que dan vida al último río de aguas puras del norte del país. El río Huasco constituye, además, la frontera natural que contiene el avance del Desierto de Atacama, el más árido del mundo, hacia la zona central del país.
    Como si fuera poco, los lugareños dan cuenta de numerosos y poco explicables “accidentes” y muertes ocurridos en la construcción de Pascua Lama y de los cuales El Ciudadano informa en exclusiva.

    RIESGOS PARA CHILE

    La reclamación de la Comunidad Diaguita de Huasco Alto, formulada por la abogada del Observatorio de Derechos de los Pueblos Indígenas, Nancy Yáñez Fuenzalida, se funda en tres puntos.
    El primero tiene que ver con la denegación de justicia. Esto se basa en que los recursos judiciales que presentan los diaguitas ante los Tribunales por la autorización que dio la Comisión Nacional de Medio Ambiente (CONAMA) al citado proyecto “se rechazan por aspectos meramente formales sin pronunciarse sobre el fondo”, como señaló a El Ciudadano la abogada Yánez. Y agregó: “esto, de acuerdo a la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, genera una situación de denegación de justicia”.

    El segundo punto tiene que ver con el derecho de propiedad, debido a que “el proyecto se emplaza en tierras de la comunidad (diaguita) que fueron usurpadas históricamente”. Y aunque la prescripción se ha consolidado en esta materia, Yánez señala que no se pueden desconocer derechos ancestrales. Subraya, además, que toda el área que circunda el proyecto Pascua Lama es propiedad de los diaguitas de Huasco Alto y que, como consecuencia de la ejecución de Pascua Lama, estas tierras “verán afectadas su integridad territorial y particularmente su hábitat”, generando graves perjuicios a las aguas y a las tierras donde realizan veranadas los diaguitas, comunidad abocada fundamentalmente a la crianza de ganado y a la agricultura. “Esto no fue adecuadamente evaluado por la autoridad ambiental”, acusa la jurista.
    Como tercer aspecto, la abogada Yánez señala que hay una vulneración específica de los derechos de agua de la comunidad de los huascoaltinos “desde la perspectiva de la necesaria sustentación hídrica del territorio ancestral de esta etnia, que se ve amenazado por la eventual explotación de un yacimiento sobre las nacientes de los ríos que dan vida a esta comunidad de la parte alta del Valle del Huasco”.

    La abogada se muestra optimista respecto del éxito de los recursos presentados. Dice que existe una jurisprudencia internacional expresada en fallos condenatorios a Nicaragua (2001)y Paraguay (2006). “En ellos se pronuncia a favor del derecho de los pueblos indígenas sobre su territorio, en particular sobre los recursos naturales, y sobre la necesidad de garantizar los mismos como base de su existencia organizada como pueblo”.

    Según Yánez, el gran problema que tiene esta vía para impedir la ejecución del proyecto, es que los procesos ante la Corte Interamericana demoran en promedio cuatro años. Es por eso que la defensa de los diaguitas se ha propuesto pedir medidas cautelares teniendo en consideración “no sólo el caso Pascua Lama, sino que la situación general de vulneración de derechos territoriales de pueblos indígenas como consecuencia de la ejecución de megaproyectos en sus territorios. Esto, considerando la flexibilización de la institucionalidad ambiental en la que ha incurrido el Gobierno de Chile para favorecer la ejecución de estos megaproyectos, sin consideración de los derechos de las comunidades afectadas”.

    DENUNCIAS LLEGAN AL PARLAMENTO

    El 16 de junio diversas organizaciones del Valle del Huasco denunciaron numerosas irregularidades ante la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Diputados. Estaban representadas por el concejal de Vallenar y Presidente de la Asociación de Municipios Mineros, Jorge Pino; la religiosa Sandra Segovia; el concejal de Alto del Carmen, Luis Faura; el presidente de la Agrupación de Pirquineros de Atacama, Ivar Espinoza; y el director del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales, Lucio Cuenca, entre otros. Era la primera vez que llegaban organizaciones contrarias a Pascua Lama al Parlamento.
    Entre las denuncias formuladas, destaca la que señala que la Comisión Nacional de Medio Ambiente (CONAMA) no consideró diversos estudios en los que se pone en evidencia el grave daño que sufren los glaciares fruto del accionar de Barrick. Incluso se mostraron fotos a los diputados en las que se ve como los glaciares están completamente cubiertos de una capa negra y surcados por numerosos caminos. También se dio cuenta de un estudio de la Dirección General de Aguas, entregado en mayo de 2006, poco después de la aprobación de Pascua Lama, en el que se detalla la pérdida de masa de los glaciares y se responsabiliza a Barrick de este proceso.
    En el área del proyecto Pascua Lama, los glaciares Toro 1 Toro 2 y Esperanza al estar expuestos a la intervención de Barrick, han disminuido un 56, un 65 y un 70%, respectivamente. Los glaciares Guanaco y Estrecho, que no han sido intervenidos, sólo han menguado en un 6 y un 9%. Esto, de acuerdo al estudio: “Reconocimiento de glaciares proyecto Pascua Lama”, preparado por Golder Associates S. A., entre los años 1981 al 2000, para Barrick.
    Los representantes del Huasco también mostraron documentos en los que la propia Barrick reconoce su destrucción. Entre ellos la carta que la Compañía Minera dirige el 22 de septiembre de 2005 al Director de CONAMA Tercera Región, respondiendo la solicitud de información Nº 643 de 2005. En ella Barrick señala que en los años 1994-1995, “se continúa con la construcción de caminos en el sector de Cerro Esperanza a fin de identificar reservas en el área y se realizan 13 sondajes en el glaciar de dicho nombre”. Para realizarlos, Barrick construyó caminos y detonó inmensas cantidades de explosivos con el fin de instalar las plataformas de sondaje. Todo ello sin autorización medio ambiental y bajo la mirada cómplice de las autoridades, que no pudieron haber ignorado el inmenso movimiento de maquinarias, equipos y personas que se desplazaba hacia la cordillera. En esta misma carta, Barrick detalla como construyó un camino de tres metros de ancho por cien de largo sobre los glaciares Toro 1 y Toro 2. “Se coloca gravilla (…) a fin de poder transitar sin afectarlos”, señala.
    “En la construcción de caminos el despeje y nivelación de estos, se suma el vertimiento de aceite y arena para lograr una superficie que permita el paso de los vehículos, lo que afecta considerablemente los flujos hídricos superficiales, generando un gran impacto sobre los ecosistemas cordilleranos”- señala Roxana Bohórquez, ingeniero e investigadora de Chile Sustentable.

    ABUSOS Y ENGAÑOS

    En el Estudio de Impacto Ambiental aprobado en 2001, Barrick nada decía de los glaciares en la zona, negando hasta donde pudo su existencia.
    La presentación de los defensores del Huasco hizo hincapié en que, a pesar de la enorme evidencia de la destrucción de glaciares con la que contaba CONAMA, aprobó el proyecto por resolución exenta Nº 024 del 16 de febrero de 2006. Y lo hizo con la condicionante de no tocar los glaciares. “El titular deberá acceder al recurso mineral y obras asociadas al desarrollo del proyecto en la zona de glaciares Toro 1, Toro 2 y Esperanza, de manera tal que no se produzca remoción, traslado, destrucción o cualquier otra intervención sobre ellos”. Según Luis Faura, esto “es un abuso y un engaño que ofende a Chile y a la humanidad toda”.

    En su exposición, el concejal Jorge Pino acusó al gobierno de pretender aprobar la construcción de un Centro Logístico y de acopio de explosivos, residuos tóxicos, ácidos, combustibles y cianuro a 200 metros de una escuela en Vallenar. Este centro se ubicaría en el aeródromo de Vallenar pese a ser estatal y no tener los permisos correspondientes. Además, dio cuenta de las graves consecuencias que están padeciendo las comunas de Arica, Pica, Chiu-Chiu, Calama, Chañaral y Copiapó, por el accionar de las grandes empresas mineras que secan los ríos y matan la agricultura.

    Luis Faura dio cuenta de cómo se separaron del proyecto tres desarrollos que son parte constitutiva del mismo, como la instalación de líneas de transmisión eléctrica desde la comuna de La Higuera (Región de Coquimbo), la puesta en marcha de una termoeléctrica en Punta Colorada (La Higuera, Cuarta Región) y el centro logístico señalado. De haber sido considerados como partes del proyecto Pascua Lama, éste sería considerado por la autoridad ambiental como interregional, lo que reclamaría una Declaración de Impacto Ambiental Interregional (DIA) con mayores exigencias.

    Los representantes del Valle del Huasco no pudieron exponer por falta de tiempo un sinnúmero de irregularidades que El Ciudadano da a conocer en forma exclusiva. Entre éstas, la fuga de petróleo en la quebrada de Pedro, fruto de la construcción del túnel Alex, que conecta el sector chileno con el argentino, para lo cual se construyeron estanques para almacenar petróleo. A principios del 2000 se produce una filtración en las tuberías que conectaban los estanques con los generadores eléctricos. 65 mil litros de petróleo fueron a dar a las napas subterráneas. Dos años antes se habían “perdido” otros diez mil litros. Al menos se han construido otros diez túneles para diversos fines.

    En las faenas de construcción de Pascua Lama han muerto al menos 14 personas, sólo en el lado chileno. En todos los casos, Barrick ha tratado de ocultar lo más posible los hechos.

    El Ciudadano recibió diversas denuncias respecto de misteriosos accidentes que han ocurrido en los últimos años. Primero fue el caso de dos conocidos dirigentes de la Comunidad Agrícola, los huascoaltinos Sergio y Rubén Campuzano, quienes sufrieron la pérdida de los neumáticos delanteros mientras recorrían el Valle del Tránsito en la primavera de 2006. Después fue el turno de Natanael Vivanco, pequeño agricultor de la zona, quien vivió la misma experiencia anterior. Posteriormente, el 2 de febrero de 2007, tres miembros de una productora canadiense que se encontraban haciendo un documental sobre el conflicto Pascua Lama, subiendo al valle sintieron ruidos extraños en su camioneta, parecidos al roce de metales. Eran los frenos que misteriosamente se habían cortado. Este último suceso pudo no haber sido asociado a los hechos anteriores, pero el 15 de febrero, en otra camioneta, cuando intentaban bajar por el valle de El Tránsito, sufrieron otro accidente. La causa: la salida de una de las ruedas del vehículo, al soltárseles todas las tuercas. En los dos “accidentes”, los acompañaba Luis Faura. El “accidente” más peligroso fue el que afectó a un bus que bajaba el 2 de junio lleno de manifestantes del Valle El Tránsito que participarían en la “Cuarta Marcha por la Vida del Valle del Huasco”. Con pavor vieron volar el neumático trasero izquierdo por el precipicio del serpenteante camino que une a Alto del Carmen con Vallenar. Afortunadamente el chofer no perdió el control.

    ¡Marichiweu!
    Francisco Marín

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