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    Habiéndose iniciado recién en el país la temporada de polinización, RAP-Chile y ANAMURI demandan al SAG la prohibición o suspensión inmediata de los insecticidas dañinos para las abejas, como respuesta a la mortandad de abejas en la región del Bío bío y a la notoria escasez de colmenas para enfrentar la polinización, tarea crucial para la producción de frutas. Estas emergencias han encontrado amplia cobertura en medios, por su impacto en la economía.

    La Red de Acción en Plaguicidas Chile / Alianza por una Mejor Calidad de Vida dirigió una carta al SAG demandando la inmediata prohibición de los tres insecticidas neonicotinoides Imidacloprid (Gaucho), clotianidina (Poncho), thiametoxam (Cruizer), de Syngenta y de fipronil (Regent, de Bayer/Basf) de la familia de los fenil-pirazoles, cuyo uso ya está prohibido en la Unión Europea. A continuación, el texto de la carta enviada al SAG.

     

    Carta Abierta  

    Santiago, 30 de agosto

    Sr. Aníbal Ariztía

    Director

    Servicio Agrícola y Ganadero, SAG

     

    Nos dirigimos a usted para demandar al Servicio Agrícola y Ganadero que usted dirige, la prohibición y/o suspensión inmediata del uso de imidacloprid, clotianidina, thiametoxam, y fipronil, responsables de la mortandad de gran cantidad de familias de abejas, insectos polinizadores y aves. La inacción en esta materia continuará poniendo en grave peligro a estos insectos benéficos, y a la biodiversidad, por lo cual instamos a la autoridad a aplicar el principio de precaución, y a emular lo obrado por la autoridad sanitaria europea en ese sentido. Deben tenerse en cuenta además las obligaciones derivadas de los aspectos ambientales incluidos en el Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea, además de la importancia del comercio con ese mercado.

    El gremio apícola, representado entre otros por la Red Nacional Apícola RAN, en declaración del Directorio y Presidentes Regionales de las Federación de Asociaciones Gremiales Apícolas de Chile, emitida en mayo ha llegado igualmente a la conclusión de que los insecticidas citados afectan gravemente el desarrollo de la apicultura en todas las regiones de Chile.

    El uso de las cuatro sustancias prohibidas, sigue estando autorizado por SAG, lo cual genera alta preocupación entre los apicultores. Las abejas y los demás insectos polinizadores cumplen un rol fundamental en la mantención de la biodiversidad, la producción agrícola y horto-frutícola del país, que están pagando el costo de la falta de medidas de protección.

     

    Mortandad de abejas en Chile

     

    En la Región del BioBio han muerto millones de abejas desde mayo a la fecha. Los apicultores relacionan la mortandad con la aplicación de insecticidas tóxicos recientemente prohibidos en Europa, que continúan siendo legales en Chile: Poncho (nombre comercial del principio activo clotianidina), Gaucho (Imidacloprid), Cruizer (thiametoxam) y Regent (fipronil) producidos por Syngenta y Bayer o Basf, y otros agrotóxicos utilizados en cultivos de uvas y cerezos. Otra causa de la mortandad, según los apicultores, son las fumigaciones no avisadas con agrotóxicos realizadas en las plantaciones forestales del sector. Una tercera causa mencionada se relaciona con los cultivos transgénicos y derivados. En alimentos como la fructuosa y las pastillas vitaminizadoras, suministrados a las abejas y recomendados oficialmente, hay maíz transgénico Bt que envenena a las abejas. En esa zona además hay cultivos de maíz transgénico insecticida, y raps transgénico.

    En la reunión con los funcionarios públicos del sector agrícola los apicultores del Biobio manifestaron su preocupación por uso de neonicotinoides en las uvas para atacar dos insectos, el trips de California y el chanchito blanco, y por el uso de carbaryl en cerezos. Se quejaron de falta de control por parte de la entidad que Ud. encabeza, la cual no realizó oportunamente un análisis con muestras de las abejas muertas, aunque la primera denuncia se formuló en mayo de este año. La alarma pública generada por estos hechos ha sido respondida con una tardía promesa oficial de investigación científica sobre el problema, pero sin medidas precautorias inmediatas reclamadas por los afectados que han construido ya un diagnóstico compartido por el Comité Apícola de Quillón, encabezado por don Juan Carlos Abarzúa. Hasta ahora el Servicio Agrícola y Ganadero ha continuado afirmando públicamente que el fenómeno global del colapso de abejas no ha llegado a Chile, pero esta vez el caso denunciado da una idea de la devastadora dimensión de la catástrofe. La Red de Acción en Plaguicidas Chile recibe en forma constante denuncias de este tenor, en su contacto con comunidades campesinas e indígenas y organizaciones de apicultores.

    Al mismo tiempo, desde Lampa, en la Región Metropolitana, el apicultor don Héctor Zambrano ha denunciado a través de los medios que la práctica del robo de abejas se está haciendo cada vez más común debido a la generalizada escasez de colmenas. En esta temporada los apicultores se ven imposibilitados de cumplir sus compromisos de polinización con la industria frutícola, incurriendo en delitos que, según recientes informes de prensa, lesionan aún más al sector apícola.

    Por otra parte, en julio de 2013, la Unión Europea anunció que siguiendo las recomendaciones de su comisión técnica, el uso del insecticida fipronil (Regent), asociado también a la mortandad de abejas, estará prohibido en el tratamiento de semillas de maíz y maravilla. La sustancia química producida por la transnacional BASF y por Bayer, formará parte de la lista negra de insecticidas prohibidos a partir del 31 de diciembre de este año.

    Con anterioridad, la decisión adoptada por la Unión Europea a fines de abril de 2013 prohibiendo el uso de tres plaguicidas neonicotinoides dañinos para las abejas- los insecticidas imidacloprid, clotianidina y thiametoxam -contó con el respaldo de la mayoría de los países miembros. Aunque en Chile esta resolución ha sido ignorada oficialmente, está siendo apoyada firmemente por expertos y apicultores en otros continentes.

    Los científicos de EFSA, la agencia sanitaria europea, han identificado varios riesgos planteados a las abejas por este tipo de insecticidas. Los neonicotinoides tienen un modo común de acción que afecta el sistema nervioso central de los insectos causando parálisis y muerte. Varios estudios recientes han señalado que la exposición a neonicotinoides a dosis subletales (mínimas) puede tener efectos negativos importantes en la salud de las abejas y en sus colmenas. La evaluación de riesgo realizada por EFSA aborda el uso de clotianidina, imidacloprid y thiametoxam, como tratamiento de semilla o como granulados, con atención especial a sus efectos agudos y crónicos en la sobrevida de las colmenas de abejas y su desarrollo; a sus efectos en las larvas de abejas y el comportamiento de las abejas, y a los riesgos planteados por dosis subletales de las tres sustancias.

    Las evaluaciones de riesgo se centraron en tres principales rutas de exposición: de residuos en néctar y polen en las flores de las plantas tratadas; exposición al polvo producido durante la siembra de semillas tratadas o aplicación de granulos; y exposición de residuos en el líquido de exudado producido por plantas desinfectadas.

    Las conclusiones de EFSA abordaron todas las fuentes de exposición, determinando que se prohíba temporalmente el uso de estos insecticidas en ciertos cultivos, debido a los riesgos planteados por estas fuentes de exposición

    -el polen y néctar de cultivos atractivos para las abejas

    – el polvo producido durante la siembra de semillas previamente tratadas con estos insecticidas a fin de prevenir la aparición de plagas. Igualmente se prohíbe la aplicación de granulados, salvo excepciones contadas.

    – la exudación (proceso por el cual algunas plantas secretan savia similar a gotas de rocío) en el caso del maíz tratado con tiametoxam, por su efecto nocivo inmediato en abejas melíferas, comprobado en estudios de campo.

    Los antecedentes tomados en cuenta en esta decisión incluyen información previa de los Estados miembros respecto de estos productos, literatura relevante, monitoreo y en especial, un documento denominado “Opinión Científica de EFSA” (mayo de 2012), publicado por el Panel de EFSA sobre los Productos Fitosanitarios y sus residuos (PPR Panel). El estudio propuso una evaluación de riesgo mucho más amplia para abejas, con el objetivo de mejorar el nivel de protección concedido a las abejas al evaluar los riesgos de los plaguicidas. La resolución señala que hasta esa fecha había información limitada respecto de otros polinizadores, por eso se debería considerar en adelante el riesgo para otros insectos benéficos y aves.

    La decisión sobre los neonicotinoides se puso a votación de los países miembros de la Unión Europea por primera vez en enero de 2013, lo que desató un intenso lobby y campaña pública de las empresas fabricantes de estas sustancias químicas, Syngenta y Bayer. Esto ilustra de una forma clara la presión permanente de estas transnacionales frente a los gobiernos e instancias regulatorias, para evitar medidas que restrinjan el uso de plaguicidas. Ya en el año 2008 EFSA había identificado, según su propia versión, varias áreas críticas de preocupación: un riesgo alto para abejas, aves, mamíferos, organismos acuáticos y organismos que viven en el suelo. Y sin embargo pasaron cinco años de continuación del fenómeno del colapso de las colmenas de abejas hasta que EFSA adoptara finalmente esta resolución. De 27 países miembros, 15 votaron a favor, 8 en contra y 4 se abstuvieron.

    Más elementos para que SAG prohíba el uso de estos insecticidas se exponen en el estudio “Impacto de los insecticidas usados más ampliamente en aves en el país” (de Pierre Mineau y Cynthia Palmer, marzo 2013) que llevaron a la American Bird Conservancy y a los miembros de la Coalición Nacional de Reforma de los Plaguicidas a instar a la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) a suspender todas las aplicaciones de neonicotinoides, a la espera de una revisión independiente de los estudios sobre los efectos de los estos químicos, “sobre las aves, invertebrados terrestres y acuáticos, y la vida silvestre”, entre otras medidas.

    Por todos estos antecedentes solicitamos que el SAG adopte la suspensión o la prohibición del uso de estos insecticidas, mientras se realizan las correspondientes evaluaciones en terreno.

     

    Saluda atte. a Ud.

     

    María Elena Rozas Alicia Muñoz T.

    Coordinadora Nacional Directora Nacional

    Red de Acción en Plaguicidas Chile (RAP-Chile) Asociación de Mujeres Rurales e Indígenas (ANAMURI)

     

    Alianza por una Mejor Calidad de Vida (RAP-Chile)

    Integrada por:

    Asociación de Mujeres Rurales e Indígenas (ANAMURI)

    Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA)

    Corporación de Investigación en Agricultura Alternativa (CIAL)

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