• EC | Edición Mundo
  • El Ciudadano | Edición Chile
  • El Ciudadano | Edición Venezuela
  • Una sociedad plural y democrática necesita diferentes miradas del mundo. Desde El Ciudadano diaria y oportunamente, nuestras letras están en favor de construir una mejor sociedad y un mundo más justo.
    Que exista periodismo independiente también depende de ti.

    El Sindicato de Trabajadores de Editorial Siglo XXI (semanario El Siglo), se anotó una significativa victoria la mañana del miércoles 24 de septiembre. Con la intervención de la Dirección del Trabajo, logró el reintegro a sus labores de dos de sus socias: Ana Muga Sáez, periodista, y Magdalena Muñoz, secretaria.

    Después de 11 meses en huelga y 14 de iniciada la negociación colectiva, a pesar de los argumentos de la empresa y la dirección central del Partido Comunista –sus controladores-, ambas trabajadoras fueron reincorporadas por determinación de la Dirección del Trabajo, a pesar de la oposición de la empresa que informó con júbilo en enero pasado, que un fallo de la Corte Suprema habría puesto fin a la huelga iniciada el 2 de octubre de 2007, a la existencia del sindicato y a la negociación colectiva, por estar todas ellas fuera de la ley, según se informó en las páginas de El Siglo y a través de los organismos regulares del Partido Comunista.

    A contrapelo de dichos argumentos, ahora debieron reincorporar a las compañeras Ana y Magdalena, a pesar de formar parte de un sindicato supuestamente ilegal, e inexistente en consecuencia, haber participado de una huelga ilegal y que por tanto también habría sido una ficción, y haber tomado parte de una negociación colectiva que tampoco existió debido a su supuesta ilegalidad, argumentos todos forjados por el abogado laboralista, Pedro Aravena, miembro del Comité Central del Partido Comunista y asesor legal de la Confederación de Trabajadores del Cobre, que agrupa a los subcontratados de CODELCO, y del Colegio Nacional de Profesores, entre otros. Ahí están los hechos: ambas compañeras reintegradas por la fuerza de la ley, bajo la intervención de una fiscalizadora de la Dirección de Trabajo.

    Ambos casos han estado marcados por aspectos de alta significación. Ana Muga fue madre el pasado 9 de septiembre y durante su embarazo la empresa se negó a recibir y tramitar las licencias médicas correspondientes. Tras el parto, volvieron a negarse a recibir la documentación para tramitar la licencia y los pagos del post parto, por instrucciones del abogado Aravena, según respondieron a nuestra compañera. Pero ahora, con la presencia de la fiscalizadora, la secretaria mandada por el señor René Amigo, reaccionó derrochando amabilidad para recibir esa documentación y ofreciendo hacer todos los trámites de rigor para que Ana obtenga los pagos correspondientes al goce de su período legal de post parto, en abierto contraste con la prepotencia y despotismo esgrimido durante los 11 meses de huelga hacia los socios de nuestro sindicato. Así las cosas, la compañera Ana Muga fue reintegrada al trabajo y comenzó a hacer uso de su período de post natal.

    Magdalena Muñoz fue reintegrada y comenzó a trabajar de inmediato, no sin que antes el trámite experimentara severas contradicciones en las determinaciones de la empresa, bajo la orientación vía telefónica del abogado laboralista Pedro Aravena. La secretaria reaccionó desorientada, basada en las indicaciones de la subdirectora de El Siglo, Dolores Cautivo, también miembro del Comité Central del PC, al igual que el señor René Amigo, y manteniendo contacto telefónico con Aravena durante todo el trámite conducido por la fiscalizadora de la Dirección del Trabajo. A pesar de la consulta constante, se arribó al reintegro luego de varios tumbos, porque inicialmente ni siquiera querían dejar entrar a la oficina 204 de la torre 2 de la Remodelación San Borja (Alameda 232), a la fiscalizadora y Magdalena. Fue el anuncio de la funcionaria de llamar a Carabineros para obligar su acceso, lo que hizo posible el ingreso suyo y de Magdalena Muñoz.

    Luego, mientras la administración resolvía qué hacer con este caso, aceptaron el reintegro de esta segunda socia de nuestro sindicato y le ofrecieron de inmediato una semana de descanso. Al oír esto la fiscalizadora les pidió que otorgasen el permiso por escrito. La secretaria fue a consultar por el requerimiento de la funcionaria de la Inspección y regresó con otra resolución: Magdalena quedaba reintegrada y trabajando de inmediato.

    Durante la primera jornada laboral, permaneció en el recinto sin que le asignaran labor alguna, situación completamente ilegal, porque el reintegro significa retornar a las mismas labores y condiciones anteriores a la huelga. Por esta razón se presentó la correspondiente denuncia ante la Inspección del Trabajo, pues constituye una presión ilegítima contra cualquier trabajador. En tanto que el personal le aplicó rigurosamente la ley del hielo.

    La guinda de la torta la puso el señor René Amigo, quien concurrió a conversar con Magdalena a objeto de encontrar una salida a la complicada situación que se generó tras el reintegro. En tono amenazante, el dirigente del PC le advirtió que de cualquier modo la iban a despedir. Le pidió que formulara ella una propuesta de salida por escrito, en base a sus pretensiones económicas. Nuestra compañera le ratificó, que se encontraba reintegrada y con fuero y que, en caso de despido, deberían pagarle los años de servicio correspondientes de acuerdo a la ley.

    Amigo argumentó que “no se le podía hacer esto al Partido”, que le parecía impresentable, e insistió en que todos quienes trabajamos en El Siglo, llegamos ahí a través del partido y que por tanto los cargos eran una responsabilidad política en condiciones de militantes y no un trabajo regular. Argumento este ya bastante manoseado y desacreditado a lo largo de todo el conflicto. El dirigente agregó que Magdalena ya no contaba con la confianza de la empresa y del partido, por lo tanto no le asignarían trabajo y que, finalmente, la despedirán sin pagarle un peso y lo que obtenga podría ser mediante la presentación de una demanda, proceso que tomaría al menos dos años.

    Ante la compleja situación que afecta a Magdalena, soportando el rechazo de quienes trabajan hoy en El Siglo y su relegación a una silla arrinconada en la recepción del periódico, solicitamos muestras de solidaridad que pueden ser transmitidas directamente a ella llamando al 2228323 (oficinas de El Siglo) o escribiendo a [email protected] con copia a [email protected]

    Esperamos que la actitud de reintegro de Ana y Magdalena no cambie bruscamente en las nuevas jornadas, sin la presencia de la Dirección del Trabajo. Seguimos atentos a esta situación, tal como lo hemos hecho con las demandas interpuestas por Cristián Pavez y Eliana Gómez, ambos integrantes de nuestra organización, despedidos ilegalmente por la empresa y cuyos procesos han obtenido ya grandes triunfos. Así mismo, la situación de otros tres integrantes de el sindicato, Jorge Zúñiga, Raúl Blanchet y Julio Oliva, continúa avanzando en los tribunales laborales con su demanda para probar la dependencia de Editorial Siglo XXI, que cuenta con numerosas pruebas y testigos, y que refuta la declaración pública de los responsables y los dueños del semanario El Siglo emitida en febrero de 2008.

    La lucha continúa.

    Julio Oliva García

    Presidente Sindicato Editorial Siglo XXI

    Suscríbete a nuestros boletines informativos y recibe diariamente la información más importante publicada en elciudadano.com

    * indicates required

    A qué ediciones te quieres suscribir?


    •  
    •  
    •  
    Loading...