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    La senadora Susana Harp Iturribarría (Morena) presentó una iniciativa para que en la Constitución se reconozcan derechos indígenas que corresponden a más de 1.3 millones de personas afrodescendientes.

    Al efecto, Harp Iturribarría propuso una adición al artículo 2 de la Constitución, y tras su exposición en tribuna obtuvo la adhesión de las ocho bancadas que forman el pleno senatorial, un respaldo inusual para un proyecto, previo a su turno a comisiones. Será dictaminada en Puntos Constitucionales, Asuntos Indígenas y Estudios Legislativos.

    La legisladora de Oaxaca refirió que durante 19 años, afrodescendientes llevan a cabo actividades bajo el lema: “Unidos por el reconocimiento constitucional”, que ya es efectivo en Oaxaca, Guerrero, Ciudad de México y Veracruz.

    Dijo que los afrodescendientes en México son objeto de “un fenómeno de invisibilidad y están expuestos a condiciones de discriminación institucional y situaciones de exclusión y vulnerabilidad”.

    La población afrodescendiente se distribuye en el Estado de México, Veracruz, Guerrero, Oaxaca, Ciudad de México, Nuevo y Jalisco, principalmente, y con base en la Encuesta Intercensal del Inegi la presencia nacional de este grupo es de un millón 381 mil 835 personas.

    En tribuna refirió que la historia de los afrodescendientes en México está ligada a la diáspora de personas de origen africano, a partir del siglo 16, y se trata de un acontecer de injusticia, violencia y esclavitud.

    Fueron comprados y llevados a Veracruz, Oaxaca, Guerrero, Guanajuato, y a la misma Ciudad de México. No gozaban de libertad alguna y vivían en condiciones infrahumanas. Su papel en la lucha de Independencia fue determinante.

    Relató la senadora Susana Harp que Guadalupe Victoria los llamó “mis valientes jarochos”; José María Morelos y Pavón era mulato y abolió la esclavitud y la supremacía de casta; Vicente Guerrero era un afrodescendiente de valor en el combate, como el negro Valerio Trujano.

    Destacó que, en muchos sentidos, los afromexicanos también son pueblos originarios, porque ya estaban antes de la creación del Estado nacional. Con base en investigadores del reagrupamiento étnico y cultural, la senadora que representa a Oaxaca dijo que “ellos se autonombran como negros en la costa, chocos, jarochos, mascogos, morenos, pardos, mulatos, entre otros”.

    “Hoy pedimos el reconocimiento constitucional, porque estos mexicanos viven en su propio país una discriminación estructural que se representa en el trato diario entre personas o cuando acuden a una institución y, peor aún, cuando tratan de cruzar las fronteras de su México”.

    El colmo del maltrato, dijo, es que las autoridades migratorias, por prejuicio, profunda ignorancia. “los hacen cantar el Himno Nacional para confirmar su nacionalidad”.

    Señaló al pleno: “La propuesta específica es que en nuestra Carta Magna se reconozca cabalmente a los pueblos afromexicanos, como parte de la composición pluricultural de la nación, y que, en equiparación a los pueblos indígenas, se les reconozcan los mismos derechos”.

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