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  • La histórica reunión anunciada a bombo y platillo por el presidente estadounidense el pasado 10 de mayo con el líder norcoreano parece que no resultará tan sencilla como parecía prever Donald Trump.

    El encuentro, previsto para el próximo 12 de junio se tambalea después de que el consejero de Seguridad Nacional estadounidense, John Bolton, emitiera unas declaraciones en las que recomendaba a Corea del Norte adoptar un plan similar al “modelo libio” de desnuclearización.

    Tras conocerse la intención de Washington, Pyongyang ha amenazado con cancelar la reunión si lo que busca EEUU es obligar al país a llevar a cabo un desarme unilateral, teniendo en cuenta la desestabilización a la que la Casa Blanca sumió Libia tras su desnuclearización.

    “Si EE.UU. intenta a empujarnos a un rincón para obligarnos a un unilateral desarme nuclear, nosotros ya no estaremos interesados en semejantes diálogos y no nos quedará más opción que reconsiderar el proceso de negociaciones”, ha señalado Kim Kye-gwan, viceministro de Exteriores del país, en un comunicado oficial publicado por la agencia norcoreana de noticias KCNA.

    Cabe recordar que el exdictador libio Muamar Gadafi anunció su abandono voluntario del programa nuclear y entregó sus armas de destrucción masiva a Washington, que en 2011, a la cabeza del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), atacó Libia y ejecutó a Gadafi, sumiendo al país en una guerra civil que allanó el camino para el surgimiento del grupo terrorista EIIL.

    Las declaraciones de Kim sientan la base de lo que Corea del Norte no está dispuesta a aceptar y ponen de manifiesto que no habrá acuerdo si EEUU sigue proponiendo a Libia como modelo y forzando al país norcoreano a dar todos los primeros pasos antes de mover ficha.

    Pyongyang cree ahora que, tras sus “gestos de buena voluntad”, es el momento de que la Casa Blanca de un paso al frente y haga lo propio con su país. De hecho, el viceministro ya ha asegurado que Kim Jong-un no renunciará a su programa nuclear sin un acuerdo previo en materia de comercio económico con el mandatario estadounidense.

    El viceministro ha condenado con dureza las declaraciones de Bolton, asegurando que son  “una manifestación de una iniciativa tremendamente siniestra para imponer sobre nuestro propio digno Estado el destino de Libia o Irak, que se derrumbaron por haber sometido la totalidad de sus países a las grandes potencias”.

    Kim añade que “ya quedamos iluminados sobre la calidad de Bolton en el pasado, y no escondemos nuestros sentimientos de repugnancia hacia él” y advierte al mandatario de que si “sigue  los pasos de sus predecesores, quedará en los anales como un presidente más trágico y más fracasado que sus predecesores, muy lejos de su ambición inicial de lograr un éxito sin precedentes”.

     

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