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    China es el país más poblado del mundo, con casi 1.400 millones de habitantes, y  gracias a su destreza para crecer en medio de una crisis financiera internacional, se proyecta como la primera fuerza económica del mundo, desplazando a los Estados Unidos (EE. UU).

    El Producto Interno Bruto (PIB) de la nación norteamericana creció 2,8% en el último trimestre frente al del año anterior,  para situarse en 20 billones de dólares, la mayor expansión desde el 2015. Mientras tanto, el PIB de China creció 6,7% durante el mismo período y se ubica en torno a los 13 billones.

    Esta cifra está por encima de la meta de 6,5%  establecida por el Gobierno para este año.

    No hay dudas de que el gigante asiático se encuentra en plena expansión, tomando en cuenta que su crecimiento económico se ha mantenido entre el 6,7 y el 6,9 % durante 12 trimestres consecutivos.

     

    De hecho, el Fondo Monetario Internacional (FMI) pronostica que China podría llegar a tener la mayor economía del mundo en el año 2030,  superando a Estados Unidos.

    Según este institución, el PIB de China se ubicaría por encima de los 21,4 billones de dólares sobrepasando a los EE. UU.

    “Incluso con una desaceleración gradual del crecimiento, China podría convertirse en la mayor economía del mundo para 2030”, afirmó el FMI en su informe anual,

    En el último lustro, y a pesar de la crisis del mercado financiero mundial,  el PIB de China ha pasado de 54 a 82,7 billones de yuanes (de 7 a 13 billones de dólares).

    El aporte de la nación asiática a la economía mundial ha experimentado un incremento de 11,4 al 15%, por lo que ha contribuido por sí sola a casi un tercio del crecimiento global.

    Evolución de la economía china

    La historia de éxito que protagoniza hoy la economía china data de milenios atrás.

    Durante 20 siglos la ruta de la seda, unió a China y Asia Central con Europa, Bizancio, Damasco, Egipto y Etiopía. Sin embargo el poderío de la nación asiática comenzó a disminuir durante la revolución industrial del  siglo XIX,  cuando experimentó una situación de inestabilidad interna.

    Sin embargo, a partir de la presidencia de Deng Xiaoping, a finales de la década de 1970, se produjeron una series de cambios y reformas que impulsaron el crecimiento de China, con el desarrollo de una economía mixta.

    Desde 1978 se estableció un nuevo marco de relaciones comerciales para potenciar las inversiones y lograr mayor competitividad, con un programa concentrado inicialmente en las industrias pesadas y luego en la producción de bienes de consumo.

    De este modo, se dio autonomía fiscal a los gobiernos locales, lo que generó la creación de las zonas económicas especiales (ZEE), que lograron atraer la inversión extranjera, importar tecnología y conocimientos a base de incentivos fiscales e infraestructura.

    Entre 1989 y 2002, el presidente Jiang Zemin, lideró la modernización e incorporación de China a la Organización Mundial del Comercio.

    En esta etapa también se produjo la apertura de la Bolsa de Shanghái,  y China comenzó a crecer en un promedio de 10% anual, principalmente por las mejoras en la productividad.

    Bajo el Gobierno de Hu Jintao ( 2002 -2012) se establecieron más reformas para agilizar la producción y se impulsó la innovación tecnológica.

    En su decenio se produjo el auge de las inversiones extranjeras; el ajuste de las tasas de cambio, orientadas al mercado, con los inicios de la internacionalización del yuan.

    De este modo, China se convirtió entonces en la segunda economía del planeta y en líder como país exportador,  productor de bienes y  tenedor de divisas.

    En esas tres décadas, China  impulsó reasignación del trabajo desde la agricultura a la industria, así como desde el sector público al privado.

    En 1980, la producción agrícola representaba un 36,2% de la producción total, en este sector trabajaba un 67,9% de la población ocupada.  Para 2007, el peso de la agricultura en el PIB había caído al 10% y representaba el 41% del empleo. La industria pasó a ser el sector económico más importante en términos de PIB (el 49,2%).

    “Todos estos pasos llevaron a China a que su PIB pasará de representar el 16,7% del total del PIB de Asia en 1990 a suponer el 39,9% en 2009”, reseña un artículo del diario Expansión.

    La apertura de Xi Jinping

    En noviembre de 2012, Xi Jinping  fue electo secretario general del Partido Comunista de China  (PCCH) y desde marzo de 2013 ejerce la presidencia de esta  nación.

    Este abogado, filósofo e ingeniero químico cuenta con una amplia formación política y  experiencia dentro del buró del PCCh y del Gobierno chino, lo que le ha permitido mantener al gigante asiático por la senda del crecimiento.

    Su principal bandera ha sido la apertura con occidente y la lucha  contra la corrupción, lo que le ha valido una gran aceptación. Al punto que fue reelecto por unanimidad  por la Asamblea Nacional Popular para cumplir un segundo mandato (2018-2023).

    Sin embargo, una reforma constitucional aprobada el pasado 11 de marzo, permitirá que pueda ser presidente luego de dos mandatos consecutivos de cinco años.

    Nueva era económica

    En el XIX Congreso del PCCh, realizado en octubre de 2017,  Xi Jinping  anunció que   China ha “entrado una nueva era” en la que prevé tomar el “centro del escenario mundial” en los próximos años.

    La meta tiene un fecha exacta: 2050, año para el cual el proyecto que encabeza el presidente Xi pretende “se erguirá entre todas las naciones del mundo”.

    Para lograr este objetivo, el Gobierno chino “acabará con las reglas y prácticas que obstaculizan un mercado unificado y una competencia justa, respaldará el desarrollo de firmas privadas y estimulará la vitalidad de todo tipo de entidades mercantiles”.

    La apertura trae progreso, el cierre nos lleva hacia atrás. China no cerrará sus puertas sino que se abrirá más . El objetivo es pasar de un  crecimiento rápido  a un desarrollo económico, basado en la calidad y en la reducción de las desigualdades”, señaló  el Mandatario, citado por Xinhua.

    La nueva ruta de la seda

    Durante una visita realizada a Kazajistán en el año 2013, Xi Jinping anunció el inicio la ¨Nueva Ruta de la Seda¨, un proyecto que se desarrollará durante 30 años, y que  plantea unir por vía terrestre y marítima  a naciones de  Asia, Europa, África y  América Latina.

    Este proyecto significa una revolución en términos económicos por la cantidad de tráfico de mercancías, pasajeros, telecomunicaciones e hidrocarburos y edificación de infraestructuras.

    Este plan contempla una inversión 1,4 billones de dólares, en la construcción de una enorme red de autopistas, terminales de trenes, aeropuertos  y sistemas de comunicaciones que al integrarse permitirá la circulación de mercancías y personas por 65 países que hoy en día representan el 65% del PIB, el 70% de la población y el 75% de los recursos energéticos de todo el planeta.

    Sin embargo, este plan no solo se centra en la economía, sino también en una mayor comunicación e intercambio en aspectos tales como la política, la economía y la cultura, bajo un esquema de paz, desarrollo, cooperación y relaciones ganar ganar.

    Guerra comercial con EE. UU.

    La Casa Blanca considera que las reglas comerciales en la actualidad perjudican a las empresas estadounidenses y por eso ha lanzado un conjunto de medidas para proteger a su industria que se ha visto sobrepasada por la competencia del gigante asiático.

    El presidente estadounidense, Donald Trump, considera que el déficit comercial de Washington con respecto a Pekín, que ubica en 376.000 millones de dólares anuales, es inaceptable y tiene que equilibrarse.

    Como parte de esta guerra comercial, la Casa Blanca impuso este lunes aranceles del 10% por valor de 200.000 millones de dólares a productos chinos a partir del próximo 24 de septiembre.

    Este es el segundo paquete de gravámenes impuesto por Trump contra el gigante asiático después de un primero de 50.000 millones que entró en vigor en junio.

    La respuesta del gigante asiático ha sido también imponer aranceles del 25 % a 545 productos estadounidenses por valor de 34.000 millones de dólares

    “Si Estados Unidos adopta nuevas medidas sobre derechos aduaneros, China tomará medidas de represalia para defender sus derechos e intereses legítimos”, advirtió este lunes Geng Shuang, portavoz del Ministerio chino de Asuntos Exteriores.

    Ante las amenazas y ataques de Washington, Pekín ha impulsado alianzas comerciales con país sancionados por EE. UU., como Irán y Turquía.

    Asimismo, ha consolidados sus nexos con Rusia y se ha propuesto a cooperar con Alemania y  otros países de la Unión Europea, abiertos al libre comercio, con  el objetivo de incrementar el flujo económico.

    Cooperación con América Latina

    Uno de los principales logros de Xi Jinpinh ha sido fortalecer la  presencia de China en la región de América Latina , propiciando la inversión y  la cooperación financiera, en este mercado que anteriormente era casi de exclusividad de Estados Unidos.

    Esta  región cuenta con un importante reservorio de recursos estratégicos para una nación altamente industrializada y demandante de energía como China.

     Hasta el momento, el gigante asiático cuenta con más de dos mil empresas en la región y una inversión acumulada de 217.150 millones de dólares, es decir 15,3% de la inversión total de China hacia el exterior

    Para el cierre de 2017, las relaciones comerciales y de inversión entre el gigante asiático, Latinoamérica y el Caribe crecieron un 13% en comparación con lo registrado en el 2016 gracias al libre comercio mundial, según datos suministrados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

    El mercado chino cerró con cifras positivas en países como Ecuador con 16% en importaciones seguido de Brasil con 18%, Colombia con 19%, Perú con 25% y Venezuela con 28%.

    China y Venezuela

    Uno de los principales socios del gigante asiático en América Latina es justamente Venezuela.

    Desde  que inició el proyecto de Revolución Bolivariana, en 1999, con la llegada al poder del expresidente Hugo Chávez (1954-2013), esa nación ha firmado más de 400 acuerdos con China, entre los que destacan construcción de viviendas, un fondo mixto, explotación petrolera, desarrollo del sector aurífero, entre otros.

    La reciente visita del presidente Nicolás Maduro a  la nación asiática  fue propicia para suscribir  28  nuevos acuerdos de cooperación en las áreas de petróleo, energía, minería, oro, hierro, tecnología, educación, seguridad, defensa y salud.

    De este modo, China brinda respaldo a la nación suramericana que atraviesa una crisis económica y  se enfrenta a las constantes agresiones de Washington.

    “El Plan de Recuperación Económica cuenta con el apoyo decidido de nuestro gran hermano mayor”, destacó el jefe de Estado venezolano, al tiempo que destacó que ambas naciones han “ encontrado un camino común para una relación de ganancia compartida que se ha transformado a lo largo de estos años en una relación modélica”.

    Mientras que el presidente chino afirmó que su país siempre tiene en cuenta sus relaciones con Venezuela desde un punto de vista estratégico y de largo plazo, en un momento en el que “existen factores de inestabilidad en el mundo”, por lo que Pekín y Caracas “tienen que promover su confianza y amistad”.

    Asimismo,el portavoz de Asuntos Exteriores chino, Geng Shuan, destacó que “tras unas elecciones presidenciales sin contratiempos, la situación en Venezuela ha mejorado y su gobierno está activamente promoviendo la reforma financiera y.económica”.El respaldo de China a Venezuela también incluye lo político.

    Frente a las amenazas del Gobierno de Donald Trump de intervenir militarmente a esta nación para derrocar a Maduro, la respuesta de Xi Jinping  ha sido defender la  soberanía y derecho a la autodeterminación del pueblo venezolano.

    En varias oportunidades China ha condenado la retórica belicista de EE.UU. contra Venezuela recordándole el principio de la no injerencia en otros países.

    “Todos los países deben conducir sus relaciones bilaterales sobre la base de la igualdad, el respeto mutuo y la no injerencia en los asuntos internos del otro”, ha recalcado Bijing.

    Economía china crece más de lo esperado en primer trimestre del año

     

    Presidente chino anuncia que se inicia una “nueva era” para el gigante asiático

     

     

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