Aunque informes señalan que la cifra total de niños y niñas trabajadores  ha caído en un tercio desde el año 2000, la Oficina  Internacional del trabajo indica que en la actualidad un poco más de 215 millones de niños están en situación  de esclavitud (informe OIT 2010).  No obstante, Organizaciones No Gubernamentales (ONG) reportan que la cifra supera los 400 millones: mientras 168 millones están  trabajando y 85 millones de ellos están en condición de peligro.

Las cifras toman relieve un día como hoy 16 de abril, fecha en que se conmemora a escala mundial el Día  Internacional contra la Esclavitud y la Discriminación Infantil, en homenaje al pequeño de 12 años y defensor de los derechos humanos Iqbal Masih, quien se  había convertido en un ejemplo de la lucha contra la esclavitud y la explotación infantil y fue asesinado de un disparo mientras daba un paseo en bicicleta.

La pobreza y las crisis económicas son  los factores que más impactan en esta  realidad. En zonas y regiones donde las condiciones económicas son precarias  o predomina la pobreza las estadísticas suelen ser altas, según indican varios informes.

En medio de estas variables, determinados grupos son más proclives a ser presa del maltrado a través de la esclavitud y la discriminación: las personas con discapacitadad, desplazados, minorías étnicas, pueblos indígenas, clases bajas y quienes viven en zonas apartadas, entre otros.

En el plano laboral las acciones de las empresas también impactan sobre el comportamiento de estas variables y son clave para determinar el mercado de trabajo infantil.

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, Unicef, advierte que en la mayoría de los casos de explotación están involucradas personas relacionadas con los niños, incluyendo madres, padres, otros familiares, así como maestros, autoridades policiales y hasta otros niños.

El Atlas de Derechos de la Infancia y Empresas 2018, también elaborado por Unicef,  analiza la influencia de las empresas en los derechos de este sector de la población y concluye que sus acciones afectan notablemente a los más pequeños. Entre las variables analizadas está la larga duración de los turnos de los padres o el tiempo que tardan en desplazarse hacia el lugar de trabajo, la posibilidad de amamantar a los bebés o las consecuencias medioambientales al menos durante los primeros 5 años.

La historia de Iqbal

Iqbal Mash fue vendido por su padre a una fábrica de alfombras con tan solo 4 años de edad, donde trabajaba hasta 12 horas diarias, trenzando alfombras, por una rupia (proximadamente 1 céntimo de dólar) .

A los 10 años logra su libertad gracias a la actuación del  Frente de Liberación del Trabajo Forzado, convirtiéndose en un gran luchador social y ganador de innumerables premios, logrando que se cerraran muchas empresas donde explotaban a niños. Su actuación le cortó la vida a los 12 años , ya que fue asesinado por sectores económicos con intereses en esa mala práctica.

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