• EC | Edición Mundo
  • El Ciudadano | Edición Chile
  • El Ciudadano | Edición Venezuela
  • Una sociedad plural y democrática necesita diferentes miradas del mundo. Desde El Ciudadano diaria y oportunamente, nuestras letras están en favor de construir una mejor sociedad y un mundo más justo.
    Que exista periodismo independiente también depende de ti.

    Las calles de Hungría están que arden desde que el miércoles pasado el Parlamento se aprobó una polémica reforma laboral, a la que han denominado “ley de esclavitud”, impulsada por el primer ministro Viktor Orbán.

    Durante las masivas jornadas de protestas, que se desarrollan en la Plaza del Parlamento de Budapest (capital), los manifestantes exigen la renuncia del Premier, por la actitud autoritaria que ha demostrado.

    Mientras que el Gobierno defiende la norma como “necesaria para aumentar la inversión” y permitir trabajar más horas a quienes quieran ganar más dinero, ante la falta de personal, los húngaros exigen su derogación, reseñó EFE.

    Si el presidente del país, János Áder, firma la ley para que entre en vigor, los sindicatos organizarán una huelga para que sus propuestas sean escuchadas, advirtieron este lunes.

    Las protestas se han llevado a cabo en la Plaza del Parlamento de Budapest. Foto: AFP.

    A los intentos de los habitantes de ingresar a la televisión estatal, MTV, para expresar sus reclamos, la policía respondió con gases lacrimógenos y chorros de agua.

    Incluso, dos diputados que se oponen a la “ley de esclavitud” fueron expulsados de la sede del canal, a la que ingresaron el domingo en la noche con la intención de leer un documento. Uno de ellos, el independiente Ákos Hadházy, fue agredido por los agentes de seguridad.

    Por todas estas arbitrariedades, los húngaros también reclaman la independencia de la Justicia y de los medios de comunicación, la adhesión de Hungría a la Fiscalía Europea y una reducción de las horas extra para los policías.

    La policía ha respondido con gases lacrimógenos. Foto: AFP.

    Con la reforma laboral se incrementa de 250 a 400 el número máximo de horas extras permitidas por año y se da un plazo de hasta 36 meses después de ser trabajadas para que los jefes las paguen.

    La preocupación de los sindicatos es que, “en teoría, las horas extras son voluntarias, pero en la práctica, por miedo a perder su empleo, algunos trabajadores se podrían ver forzados a trabajar seis días por semana“.

    La ira es mayor porque cuando Orbán regresó al poder, en 2010, logró unir a representantes de todo el arco político, desde los “verdes” hasta la ultraderecha, bajo la consigna primaria de rechazar la reforma laboral, refirió France 24.

    Sin embargo, con este Primer Ministro no puede lidiar ni la Unión Europea (UE). Este año, la relación con el bloque estuvo llena de desencuentros por sus medidas más polémicas, entre ellas las restricciones a la actividad de las organizaciones no gubernamentales y la persecución que emprendió contra una universidad financiada por George Soros. Por ésta última, la UE le abrió un expediente.

    Delito: Los sin techos no podrán dormir en las calles de Hungría

    Hungría aprobó leyes para criminalizar a quienes ayuden a los inmigrantes

    Suscríbete a nuestros boletines informativos y recibe diariamente la información más importante publicada en elciudadano.com

    * indicates required

    A qué ediciones te quieres suscribir?


    •  
    •  
    •  
    Loading...