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    Recientemente, unas impresionantes imágenes captadas en un paisaje glacial se volvieron virales en las redes sociales.

    En ellas se mostraban a dos personas, sosteniendo utensilios de cocina con alimentos totalmente congelados, petrificados, huevos suspendidos en el aire, espaguetis solidificados por un clima sorprendéntemente gélido, agresivo e inhóspito.

    El lugar en cuestión era la Estación Concordia, ubicada en la Antártida. Dos de las trece personas que allí viven salieron de su aislamiento para intentar cocinar fuera de la base y compartir el producto de su experiencia. Estaban a 70 grados bajo cero y el resultado fue el reflejado en las fotografías.

    El escenario es la zona más fría de la tierra, donde se encuentra anclada la Estación Concordia, la base científica más remota del planeta. Allí vive un equipo de apasionados por la ciencia con un clima que ronda los 80 grados bajo cero en invierno y 25 grados bajo cero en verano.

    A su alrededor no hay ningún tipo de animal y las personas más cercanas están a 600 km en la base rusa Vostok. De febrero a noviembre el retiro es total porque nadie puede llegar hasta allí. Durante cuatro meses al año no hay luz solar, se indica en un reporte publicado por La Voz de Galicia.

    La Base Concordia de la Antártida fue abierta en 2005. Foto Web.

    La Base Concordia de la Antártida es lo más parecido a una misión de astronautas que hay en la tierra. Viven aislados del mundo en condiciones inhóspitas.

    Fue abierta en 2005, es una instalación de investigación operada conjuntamente por científicos de Francia e Italia , que fue construida en un altozano (domo)  llamado domo “C” en la meseta antártica de la Antártida, a 3.233 metros sobre el nivel del mar. Tiene una pista de aterrizaje de 1.500 m para aviones con esquíes, operativa todo el año.

    Concordia es la cuarta base permanente  en la meseta antártica junto a la Belgranoll (de Argentina), Vostok (de Rusia) y la Base Amundsen-Scott Polo Sur  (de Estados Unidos) en el Polo Surgeográfico.

    El astrobiólogo y glaciólogo francés Cyprien Verseux lleva casi un año viviendo en la estación y lo cuenta todo en su blog titulado Mars la Blanche.

    Explicó que en los meses en los que no se ve el sol, los habitantes de la base sufren el «síndrome de invierno» con diversos grados de depresión, irritabilidad, trastornos del sueño, deterioro cognitivo y un estado de ausencia hipnótica.

    Alimentos totalmente congelados, petrificados, huevos suspendidos en el aire, espaguetis solidificados por un clima sorprendéntemente gélido, agresivo e inhóspito. Foto Web.

    “El insomnio no ayuda a la niebla mental. A Morfeo no le gusta la altitud: quedarse dormido lleva tiempo, el despertar es frecuente y el sueño es menos reparador”, contó el biólogo francés en su diario virtual. “La piel de las manos y los labios se seca rápidamente, formando placas y escamas y, en algunos lugares, agrietándose hasta la sangre”.

    Verseux señaló que los proyectos de investigación que se desarrollan en la Estación Concordia son muchos y abarcan desde la astronomía a la geofísica pasando por las ciencias atmosféricas y la fisiología humana. “Estos proyectos son diversos, pero en resumen, contribuyen a comprender el clima pasado, presente y futuro”.

    Pero las misiones de esta base remota van más allá: la Agencia Espacial Europea lo está utilizando para estudiar la adaptación humana a lo que es muy similar a las condiciones futuras de una base lunar o marciana, comentó el astrobiólogo.

    El personal que habita en la estación está integrado por técnicos, científicos, un cocinero y un médico que tiene en sus manos la salud de todos y, a su disposición, desde una sala de dentista hasta a una de operaciones que a nadie le gustaría usar.

    La Agencia Espacial Europea desarrolló un sistema de tratamiento del agua. Contó Verseux  que  “el agua proviene de la nieve que derretimos pero, una vez utilizada por primera vez, entra en un ciclo de reciclaje”. Hay un gimnasio, un pequeño rocórdromo, una sala de vídeo, una biblioteca y una sala de juegos con ping-pong, futbolín o dardos.

    “Invernar en el Concordia es lo más cercano que hay en la Tierra, a estar en la Luna”. Así definió Cyprien Verseux esta singular experiencia profesional y de vida en el frío escenario de la Antártida.

    Más fotos:

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