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    En distintos puntos del planeta los migrantes se enfrentan a diversos riesgos en busca de una vida mejor. Uno de los pasos más complejos es el del Sahara Occidental por donde transitan miles de personas que desean llegar a Europa.

    De acuerdo con el sarcedote español Mario León, de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada (OMI), la cantidad de migrantes que transita por esa zona va en aumento.

    “El Sahara está muy lejos de la costa de Tánger o Tetuán; sin embargo, hay miles de inmigrantes. Es una realidad que va en aumento”, declaró a ABC.

    Muchos mueren en el camino por las condiciones climáticas. Foto: AFP.

    La mayoría de estas personas provienen de los países africanos Guinea Ecuatorial, Camerún, Senegal o Costa de Marfil. También se le suman los de Malí, Gambia y Níger.

    Sin embargo, son innumerables los desafíos que enfrentan en el camino. Muchas mujeres, por ejemplo, “se quedan embarazadas buscando dar a luz en España, pero la realidad es que lo hacen en Marruecos solas y abandonadas”, agregó el padre español.

    Eso es solo una muestra de la compleja situación de esta población. A mediados de 2017, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) alertaba que más de 30.000 personas habían perdido la vida en el Sahara maliense o libio desde 2014.

    Los integrantes de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada (OMI). Foto: ABC.

    Lejos de generar políticas para frenar las movilizaciones, muchos de los países de origen fomentan la expulsión de sus ciudadanos. En un plazo de solo 14 meses, contados hasta agosto de 2018, Argelia había abandonado a más de 13.000 personas en el desierto, refirió El País. 

    Y lo hizo sin importar si eran niños, mujeres embarazadas o personas con alguna enfermedad. Un poco menos les preocupó si tenían agua, alimentos o provisiones para sobrevivir a temperaturas de hasta 48 grados.

    A eso contribuyó una política implementada desde octubre del 2017 por la Unión Europea (UE), en la que endureció sus exigencias a los países del norte de África para impedir la salida de migrantes hacia sus territorios.

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