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    París dejará de ser -durante un fin de semana- la “Ciudad del Amor”, debido a la tensión que se ha generado en torno a la convocatoria a una violentísima marcha no autorizada de los autodenominados “Chalecos Amarillos Libres”, un movimiento francés que empezó oponiéndose diás atrás a la subida del impuesto a los combustibles y ahora refleja una exasperación social más amplia.

    Las convocatorias proliferan en las redes sociales desde el 17 de noviembre. Este jueves, el Gobierno de Emmanuel Macron y la Policía de París llamaron a las tiendas y restaurantes de los Campos Elíseos a cerrar el sábado, ante el temor de nuevos disturbios.

    De acuerdo con un documento distribuido a los comerciantes, los museos de la capital francesa cerrarán sus puertas y la Ópera de París anuló sus espectáculos.

    Macron, que ha llamado a reunirse para pactar con este colectivo, seguía intentando este jueves apaciguar a los “Chalecos Amarillos”. Sin embargo el peligro a un estallido social es inminente.

    Las últimas manifestaciones generaron disturbios y enfrentamientos con la policía.

    ¿Autorizados o no?

    Las autoridades no han permisado la movilización y el primer ministro, Édouard Philippe, reiteró el jueves un llamado a los “Chalecos Amarillos” a no congregarse en París para manifestar.

    Además, acudió al Senado para decir que el objetivo no es “prohibirles que se expresen”,pero sí “evitar que caigan en la trampa tendida por los alborotadores”.

    El temor es que miembros de la ultraderecha y la ultraizquierda puedan ser el detonante de “una gran violencia” el sábado, similar a la que se produjo en París el 1 de diciembre. Para evitar este escenario, Macron autorizó el despliegue de “recursos excepcionales”: 65 mil policías y miembros de las fuerzas del orden público que estarán en todo el país.

    Un cóctel molotov

    Como una medida de persuasión, el Presidente francés aplazó seis meses la subida del precio de los combustibles, pero los intentos por disipar las intenciones de la movilización han sido infructuosos.

    Especialistas señalan y cuestionan las medidas aplicadas por Macrón. De hecho, en marzo de 2018, la principal crítica al gobierno era que un “52 % de los franceses consideraba que las medidas económicas deterioraban globalmente la capacidad adquisitiva de los hogares. La tendencia ha ido en aumento”.

    El telón de fondo de esta película es una desvirtuada lucha contra el cambio climático y la necesidad de cambiar de modelo energético que estima medidas punitivas para los pequeños contribuyentes. Además, en 2019 entrará en vigor la reforma de la declaración de renta, lo que supondrá simbólicamente otro recorte más para el bolsillo.

    El Gobierno también anunció que congelará los precios de la luz y el gas “durante el invierno”.

    “En su discurso del pasado martes 27 de noviembre, el presidente Macron dijo textualmente que el medio ambiente nunca debe convertirse en una política pública que sea percibida como una cosa de pijos urbanos”, reseñan en Letras Libres.

    ¿Negados al consenso?

    Miembros de los “Chalecos Amarillos Libres” se han plantado firme y se niegan a negociar con el Gobierno. La prueba quedó sentada el pasado martes y ratificada este jueves.

    La mesa ha estado servida, pero el esperado encuentro fue suspendido por el Ejecutivo, por existir una “dificultad para encontrar un interlocutor representativo de este movimiento que nació como una protesta ciudadana por el aumento del impuesto a los carburantes pero que ha degenerado en una manifestación generalizada por la pérdida del poder adquisitivo de los franceses y con demandas de todo tipo”, apunta El País.

    En las redes sociales, donde se originó el movimiento, se habló de una “coordinadora nacional” con ocho “comunicantes”. Solo dos de ellos han dado la cara a las autoridades. Jason Herbert, uno de ellos, demandó que “la entrevista fuera retransmitida en directo”.

    Más adelante otros exigían la “congelación inmediata” del incremento de los impuestos a los carburantes. El Gobierno cumplió, pero los franceses quieren “la baguette entera”; es decir, más reivindicaciones.

    Saldo negativo

    Un balance oficial provisional, recogido por la AFP, registra hasta ahora más de 300.000 manifestantes movilizados en Francia, 8.000 de ellos en París. Las protestas han dejado al menos 530 heridos,y dos víctimas mortales y 370 detenciones en París.

    Pese a todos los intentos del presidente Enmanuel Macron, los “Chalecos Amarillos” llaman a nuevas manifestaciones para el sábado 8 de diciembre.

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