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    Luis Almagro, Secretario General de la OEA, se ha convertido en el principal promotor de la guerra en el continente, cuestión que obviamente está reñida con los principios del derecho internacional y de la misma OEA.

    Con sus últimas declaraciones, en que pide una intervención militar contra Venezuela se encendieron los barómetros diplomáticos, que apuntaron contra Almagro. Inclusive, varios de los aliados de la OEA y el mismo Grupo de Lima tomaron distancia del Secretario General.

    La mayoría de los países del continente han salido a responder las declaraciones, sus presidentes, movimientos sociales y alianzas regionales, como el ALBA -TCP y la izquierda del continente, han manifestado su contundente rechazo a las palabras y postura belicista de Almagro.

    Ante la presión diplomática internacional, el Grupo de Lima, una camarilla política de lobby creada con la promoción de Almagro para darle seguimiento a la agenda del bloque derechista latinoamericano, tuvo que dejar solo al Secretario General y manifestarse en contra de sus declaraciones.

    El Grupo de Lima -conformado por los Gobiernos Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Costa Rica, Chile, Guatemala, Guyana, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía- decidió rechazar el sábado 15 de septiembre, de forma casi unánime, las alarmantes  declaraciones de Almagro.

    En un comunicado conjunto, el Grupo de Lima, con la excepción de Colombia, Guyana -ambos vecinos de Venezuela- y Canadá, expresaron “su preocupación y rechazo ante cualquier curso de acción o declaración que implique una intervención militar o el ejercicio de la violencia, la amenaza o el uso de la fuerza en Venezuela”.

    Las declaraciones de Almagro tienen antecedentes dentro del ejecutivo estadounidense. Su presidente Donald Trump, el vicepresidente Mike Pence, el ministro de Defensa, James Mattis, el secretario de Estado, Mike Pompeo, el jefe del Comando Sur, Kurt Tidd, entre muchos otros voceros de la Casa Blanca y el Pentágono, han declarado abiertamente que entre sus estrategias está intervenir militarmente contra Venezuela para acabar con el país que durante el gobierno de Barack Obama fue calificado como “una amenaza inusual y extraordinaria” contra la seguridad de Estados Unidos.

    Almagro, a la izquierda, junto al vicepresiodente de EEUU, Mike Pence, en el centro

    Ecuador también le da la espalda a Almagro

    Así como 11 de los 14 gobiernos neoliberales que integran el Grupo de Lima rechazaron la postura bélica de Almagro, el gobierno de Lenín Moreno en Ecuador, expresó también su rechazo a las pretensiones del secretario de la OEA.

    A través de un comunicado la cancillería ecuatoriana manifestó que Ecuador “rechaza cualquier pronunciamiento que avale el uso o la amenaza del uso de la fuerza en las relaciones internacionales, por ser contrarios a los principios del derecho internacional, la Carta de las Naciones Unidas y los preceptos rectores de la política exterior del Ecuador que establece la Constitución de la República”.

    En ese sentido, agregó en todo caso “la comunidad internacional debe apoyar la organización de un verdadero diálogo nacional, transparente, democrático y con veeduría internacional en Venezuela”.

    Almagro ha demostrado defender únicamente los intereses de EEUU

    Esa misma postura de diálogo y de “salida pacífica y negociada” en el marco del derecho internacional, es la asumida por los países firmantes de la carta que emitió el Grupo de Lima.

    El secretario general marcha en contra de los preceptos de paz que promueve la OEA

    Colombia, Canadá y Guyana por sus intereses

    No está de más comentar entonces los intereses que tienen los gobiernos de Colombia y Canadá -ambos miembros de la alianza militar de la OTAN- y Guyana, país que mantiene en disputa una zona en reclamación con Venezuela, donde se encuentran enormes yacimientos de oro, diamantes, minerales y petróleo.

    Para Colombia -catalogada hace años por Hugo Chávez como la Israel suramericana- es fundamental que Venezuela esté bajo el régimen del gobierno de Estados Unidos, esto le permitiría tener una frontera más accesible para los grupos paramilitares y el narcotráfico que opera desde Bogotá, y además profundizar el contrabando de extracción de gasolina desde Venezuela, entre otros rubros.

    A través de Twitter la cancillería colombiana aseguró que no firmó la declaración del Grupo de Lima, donde rechazan una eventual intervención militar en Venezuela, porque considera que no hubo “coincidencia total” en los “términos” de ella.

    Por su parte Canadá, también interesada en los recursos energéticos y auríferos de Venezuela, como ocurre con EEUU -su aliado en la OTAN-, es vital que el gobierno venezolano sea servil y no soberano como lo es desde que llegó a la presidencia Hugo Chávez y que actualmente continúa bajo la responsabilidad de Nicolás Maduro.

    En ese orden, la prepotencia de Almagro y sus cartas echadas hacia la intervención militar no causan molestia en estos tres países, esto a pesar que el gobierno venezolano informó que denunciará al secretario general de la OEA ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) por promover “de forma vulgar y grotesca”, este escenario de guerra, un hecho sin precedentes que amenaza seriamente la paz del continente.

    En ese sentido, es preciso recordar las declaraciones de la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien rechazó “la demencial actuación de quien usurpa de forma desviada y abusiva la Secretaría General de la OEA”, un personaje que “pretende revivir los peores expedientes de intervención militar imperialistas” en el continente americano.

    Almagro junto a Marco Rubio, uno de los principales ejecutores del bloqueo criminal impuesto por EEUU contra Venezuela

    Deslegitimar al gobierno de Venezuela para intervenir en su territorio

    La postura intervencionista de Almagro se ha profundizado más desde 2017, cuando aprovechó el contexto de la violencia focalizada que desataron grupos opositores en Venezuela para utilizar argumentos manipulados, con fotografías y videos generados en esas acciones de terror, para hablar de represión y violación a derechos humanos, y de esa forma auspiciar la campaña de guerra sucia contra el país, sobre la supuesta “crisis humanitaria”.

    En 2017, por ejemplo, Almagro fue al senado estadounidense a hablar de la “grave” situación en Venezuela y de esa manera -como secretario general de la OEA- marcar un precedente para justificar acciones militares contra los venezolanos.

    Las palabras de Almagro en ese periplo buscaban, entonces, deslegitimar aún más con el apoyo de la mediática internacional aliada a Washington, al Estado venezolano y sus instituciones democráticas, hecho que se suma a las pretensiones de la oposición de crear un Estado paralelo tal y como lo indica el Manual para Derrocar Gobiernos del estadounidense Gene Sharp, una ficha del Pentágono, que ha ejecutado sus maniobras en países como Libia, Siria, Ucrania, Serbia, entre otros.

    Almagro junto al exsecretario de Derechos Humanos de la ONU, Zeid al-Hussein, otro de los actores contra Venezuela

    Pero a pesar del rotundo rechazo que obtuvo Almagro tras sus insinuaciones belicistas efectuadas desde la frontera colombo-venezolana el pasado 14 de septiembre de 2018, la prepotencia de esta ficha del gobierno estadounidense se ha radicalizado más.

    Luego, ante la presión diplomática de sus propios socios, el domingo 16 de septiembre, el jefe de la OEA grabó un video difundido en sus redes sociales, donde intenta deslastrarse del belicismo que promueve, pero no lo logra y se dedica a fustigar aún más contra Venezuela,.

    “Verdaderamente no corresponde que me explique y por lo tanto no lo voy a hacer”, suelta Almagro -de manera arrogante- las primeras palabras de ese video, en el que no se arrepiente, de ninguna manera, de promover la intervención militar contra Venezuela sino que además pretende echar más leña al fuego al intentar comparar la realidad venezolana con la cruenta masacre y genocidio como el perpetrado en Ruanda con complicidad y auspicio de países integrantes de la ONU y de la OTAN.

    “No estoy pegado a este cargo, pero ni me callo ni me voy. Los dirigentes del gobierno quisieran que me callaran, sus cómplices quisieran que me fueran, pero no lo haré hasta que la dictadura caiga. Como sea, donde sea”, fue el final del más reciente mensaje que confirma la misión obsesiva de Almagro que tiene como objetivo crear las condiciones necesarias para crear una guerra que no sólo afectará a Venezuela y al resto del continente, sino que incluso podría generar un conflicto armado a escala global.

    Almagro se queda sin apoyo en Uruguay

    La postura de Almagro, ex ministro de Exteriores del gobierno de José Pepe Mujica (2010-2015) fue condenada por todos los partidos políticos de Uruguay e incluso por el propio presidente, Tabaré Vásquez.

    El presidente uruguayo recalcó que su gobierno no votará por Almagro, si éste decide postularse a la reelección como máximo representante de la OEA.

    “Discrepo totalmente, no lo apoyamos en sus dichos y si hubiera una reelección en el cargo de secretario general de la OEA, el Gobierno uruguayo no lo va a apoyar“, subrayó Vásquez de acuerdo con información del portal uruguayo El País.

    Para el presidente uruguayo las palabras de Almagro no son una sorpresa. “No me sorprendieron las declaraciones de Almagro, viendo las actitudes que ha tomado el señor a lo largo de su acción como secretario de la OEA en estos temas”.

    Vázquez comentó que la postura amenazante de Almagro contra Venezuela, se aleja de la línea política del Frente Amplio (FA), al que pertenece en Uruguay. “Los dichos de Almagro se alejan mucho de las líneas políticas del Frente Amplio”, enfatizó.

    Por su parte, el canciller uruguayo Rodolfo Nin, subrayó que su país jamás permitirá ningún tipo de políticas intervencionistas ni injerencistas.

    “Me parece que lo que ha planteado Almagro es absolutamente contrario a la vocación nacional, si hay alguna palabra que Uruguay detesta es intervención”, dijo Nin.

    El mismo rechazo causó el belicismo del ahora jefe de la OEA dentro de las filas del Partido Comunista de Uruguay (PCU). Incluso sus palabras han logrado que todos los sectores de izquierda que integran el FA y la oposición conservadora, tengan una misma posición crítica.

    “Expresamos el rechazo más firme a esta nueva muestra de servilismo e irresponsabilidad de Almagro, transformado desde hace tiempo (…) al servicio de las peores cosas”, cita el comunicado emitido por el PCU, en el que también señalan al secretario de la OEA como el principal responsable de cualquier eventualidad o arremetida que se realice contra Venezuela.

    “Hacemos responsable a Almagro de cualquier agresión que se produzca y de sus consecuencias para el pueblo venezolano y para la paz en el continente (…) estas manifestaciones confirman que la OEA, es un instrumento de desestabilización y agresión”, agrega el escrito, donde el partido también solicita la expulsión de Almagro del Frente Amplio “por tomar una conducta de guerra y la agresión contra un pueblo hermano”.

    El PCU exhortó a los pueblos de América Latina a fortalecer los lazos de unidad e integración para defender la soberanía, paz nacional y regional, en conjunto con otros organismos como, La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

    Su postura belicista lo ha dejado prácticamente solo

    Insólita es su “arcaica” posición bélica

    Por su parte, el expresidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, lamentó que el secretario general de la OEA desconozca las reglas básicas de la Carta de las Naciones Unidas.

    En ese sentido, repudió el llamado de Almagro a una intervención militar contra Venezuela, un hecho que calificó de insólito y arcaico.

    “Resulta insólito que alguien que dirige un organismo internacional desconozca las reglas básicas de la Carta de las Naciones Unidas y de la legislación que regula el uso de la fuerza, que sólo puede ser autorizado por el Consejo Seguridad de la ONU en una serie de supuestos”, aseveró el socialista español desde la Cancillería de República Dominicana.

    Zapatero indicó que las amenazas de una intervención militar unilateral responden a una doctrina insostenible y arcaica, con la que el continente americano tiene una nefasta experiencia.

    De igual forma, el presidente de Bolivia, Evo Morales, criticó a Almagro, a través de un mensaje en Twitter.

    “Así confirma que dejó de ser secretario general de la OEA para convertirse en un agente civil del golpismo de Donald Trump. Atentar contra Venezuela es atentar contra América Latina”, escribió Morales.

    Nicaragua pide la expulsión de Almagro de la OEA

    Nicaragua: Almagro está desacreditado

    Por su parte, el gobierno nicaragüense manifestó su condena expresa y pública contra la postura de Almagro, al considerar que sus recientes declaraciones sobre Venezuela y Nicaragua lo descalifican para seguir como secretario general de la OEA.

    “Por esas razones, Nicaragua expresa la más enérgica y firme condena y hace formal denuncia contra Luis Almagro, quien además de extralimitarse en sus funciones, transgrede los propósitos y principios a los que está obligado a defender y que constituyen los pilares del derecho de la paz mundial, por tanto lo descalifican de ocupar el cargo de secretario general de la OEA, cargo al que debe renunciar”, expresó la vice presidenta Rosario Murillo al dar lectura a un comunicado oficial.

    El comunicado del gobierno nicaragüense también señala que otras declaraciones previas de Almagro, realizadas en Miami, Estados Unidos, contravienen al propósito de la Carta Democrática de la OEA. En esa ocasión, Almagro dijo que el Gobierno de Nicaragua se ha convertido en una dictadura a la que se debía asfixiar.

    “Debemos en cada caso dar las respuestas desde la comunidad internacional para asfixiar la dictadura que también se viene instalando en Nicaragua”, dijo el jefe de la OEA durante el cierre de la XV Cumbre Latinoamericana de Marketing Político y Gobernanza, realizado del 5 al 7 de septiembre en Miami.

    Una de las tantas visitas de Almagro a Miami, Florida, EEUU

    Almagro, injerencista y proestadounidense

    El gobierno de Cuba también rechazó la promoción de guerra contra Venezuela efectuada por Almagro.

    A través de un comunicado del Partido Comunista de Cuba, publicado en el diario Granma, el gobierno cubano denunció que las palabras de Almagro son más que peligrosas, porque además el ahora secreatario de la OEA se involucra sin temor alguno “con las peores causas injerencistas y proestadounidenses” que son “impuestas” a la OEA por Washington.

    Además, Cuba denuncia que Almagro tiene una obsesión con Venezuela y es quien encabeza todas las provocaciones intervencionistas e injerencistas contra el pueblo venezolano.

    “Más preocupante aún son los argumentos de ‘democracia’ y ‘crisis humanitaria’, que recuerdan los términos utilizados por los gobernantes norteamericanos para invadir países, bombardear ciudades, desestabilizar gobiernos y masacrar personas”, cita el comunicado del PCC.

    En ese sentido, resalta el partido cubano que es fundamental “ponerle freno a este personaje y a sus marañas desestabilizadoras” al denunciarlo ante organismos internacionales y “desenmascararlo como traidor de las ideas de izquierda que un día profesó y como lo que es hoy: un empleado al que Washington utiliza en sus andanzas guerreristas”.

    Agrega el PCC en su comunicado que Almagro “se ha empleado a fondo en el plan yanqui de dividir la comunidad de naciones latinoamericanas y caribeñas (…) conspirando abiertamente contra procesos populares y de izquierda”.

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