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    Una odisea resulta recuperar un niño inmigrante en Estados Unidos. Tal es el caso de Armando Tabora, quien busca desesperadamente sacar a su hija de un centro de detención de inmigrantes, donde la adolescente permanece desde hace más de tres meses. Denuncia que cada uno de sus intentos ha sido infructuoso.

    Este jardinero radicado en la Florida se atrevió a ir a una oficina del Gobierno para entregar sus huellas dactilares y documentos requeridos a inmigrantes que intentan recuperar a niños bajo custodia del Gobierno. No fue suficiente. Le dijeron que debía pedirle a su casera que también presentara sus huellas dactilares, algo que ella se negó a hacer. Ante esto pidió a amigos que viven legalmente en el país que lo ayudaran, pero por temor tampoco quisieron.

    “Ya no sé qué hacer (…). Mi hija está desesperada, llorando, quiere salir de ahí ya”, dijo Tabora, hondureño de 37 años que vive desde hace más de una década indocumentado en el país norteamericano.

    una odisea resulta recuperar un niño inmigrante en Estados Unidos

    Foto: Web

    El drama persiste

    A pesar de darse a conocer a la opinión pública el drama de padres separados de sus hijos en la frontera; el mundo desconoce la situación que atraviesa miles de familias inmigrantes para tomar la custodia de sus hijos y  parientes menores de edad que llegaron solos e indocumentados.

    Los obstáculos crecen a consecuencia de una política migratoria mucho más estricta impuesta por  el gobierno del presidente Donald Trump, que se traduce en normativas más severas y una exhaustiva investigación para que las familias puedan recuperar a estos niños.

    Desde octubre de 2014, el gobierno estadounidense ha reunido a más de 150.000 menores no acompañados con sus padres u otros patrocinadores que se espera cuiden de ellos mientras intentan obtener un estatus legal.

    una odisea resulta recuperar un niño inmigrante en Estados Unidos

    Foto REUTERS/Mike Blake

    Autoridades insisten en que las políticas buscan la seguridad de los niños. Pero más de 12.000 menores se encuentran actualmente en refugios, a parte de los 2.400 de mayo de 2017.

    Requisitos severos

    En 2018, la Administración Trump incrementó el promedio de días que esos menores pasan detenidos de 40 en 2016 a 59 días. Los requerimientos incluyen la entrega de huellas dactilares de todos los adultos que habitan en la casa a donde viviría el menor, una investigación más profunda de antecedentes, pruebas de ingresos monetarios y visitas en sus casas, aseguran abogados.

    Abogados y activistas dicen que este cambio ha tenido como efecto que menos personas que viven ilegalmente en el país se atrevan a pedir a sus hijos o familiares por temor a ser deportados.

    Si los menores no acompañados no son colocados con patrocinadores que cuiden de ellos, pueden acabar en un programa federal de crianza. Algunos podrían ser deportados y devueltos a las mismas situaciones de las que huyeron.

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