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    #NoTronaduras. Es el hashtag que la organización Alerta Isla Riesco (AIR) ha puesto en marcha desde hace una semana, en el marco de la campaña contra el uso de explosivos que la compañía Mina Invierno quiere utilizar para explotar el carbón en la isla.

    #Notronaduras

    En los pocos días que hace que la campaña circula por las redes, centenares de ciudadanos y ciudadanas, entre ellos cantantes, actores, comunicadores y políticos -tanto de Chile como del extranjero-, se han sumado al llamado de los activistas, quienes trabajan para bloquear la aplicación de un método extractivo de cuatro explosiones a la semana durante 15 años.

     

    Conflicto con Mina Invierno

    Ese territorio magallánico acoge la mina de carbón a cielo abierto más grande de Chile: Mina Invierno, proyecto de Copec (grupo Angelini) y Ultramar (von Appen). Su creación fue aprobada en 2011 y desde entonces ha cometido graves irregularidades ambientales y administrativas.

    La comunidad que vive en la isla denuncia que la compañía les mintió porque en el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) llevado a cabo durante su proceso de creación siempre negó apostar por el uso de  tronaduras para la extracción: “Dos veces lo negaron –asegura la coordinadora de AIR, Gabriela Simonetti–. Sin embargo ahora, cuatro años más tarde y debido a que necesitan abaratar los costes de extracción porque el precio del carbón ha caído mucho, han buscado el mecanismo más rápido pasando por alto el impacto que supone para el medio ambiente”, explica.

    Mina-Invierno

    Son muchas las artimañas de la sociedad minera para poder usar los explosivos sin tener que pasar por el EIA. En 2014 lo intentaron a través de una solicitud de pertinencia con la que querían demostrar que el proyecto no requería ingresar de forma obligatoria al Servicio de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA). Pero fue rechazada.

    En 2015 insistieron en dos ocasiones más mediante una declaración de impacto ambiental, es decir, una documento jurado en el que aseguraron que las actividades y acciones derivadas de la extracción con explosivos no provocarán daños al medio ambiente. La primera fue rechazada y la segunda se encuentra todavía en fase de evaluación.

    Para Simonetti, la Mina Invierno “está jugando con el SEIA porque primero niega sus intenciones y después busca su aprobación a través de mecanismos menos rigurosos”.

    Tan poco rigurosos como las presiones y amenazas que ejerce para poder conseguir sus objetivos. La activista denunció a este medio que la compañía chantajea a las autoridades regionales “no sólo diciendo que si no abaratan los costos de extracción tendrán que despedir parte de los trabajadores, sino también que la empresa podría cerrar”. Y agregó: “La presión respecto a las tronaduras es muy grande”.

    Según relata la organización en un artículo publicado hace dos meses en El Clarín, el anuncio-advertencia de la minera provocó la muestra de solidaridad inmediata de la CPC, que retó al Gobierno “por no ayudar a la pobre Mina Invierno”.

    En el mismo texto, los activistas denunciaron que la sociedad minera “ha funcionado sin pagar sus patentes comerciales, ha cobrado recursos públicos indebidamente, ha destruido sitios arqueológicos y ha protagonizado accidentes con los cargueros de carbón”, el último de los cuales provocado por el impacto de una roca en el Estrecho de Magallanes con “el riesgo de derramar 70 mil toneladas de carbón en las cercanías del Parque Marino Francisco Coloane”.

    Condescendencia de las autoridades

    Simonetti lamentó que “no haya una posición explícita por parte de las representantes regionales” en el conflicto y que el intendente, Jorge Flies, “todavía tiene una visita pendiente a la comunidad para conocer los impactos de la compañía”.

    En este sentido, en el texto publicado en El Clarín, acusaron a las autoridades y organismos del Estado de “no exigir estudios profundos y rigurosos, no asegurar la participación ciudadana, no fiscalizar periódicamente y sancionar tardíamente”.

    La reflexión es clara para los que quieren proteger la biodiversidad y la gran variedad de ecosistemas terrestres y marinos de la isla: “mientras Magallanes se proyecta como un polo extractivo de carbón, el mundo avanza hacia la disminución de los combustibles fósiles”.

    Su propuesta pasa por promover planes y programas concretos que impulsen la innovación en la materia, aportando dinamismo, estabilidad, diversificación y sustentabilidad a la región. Como punto de partida, plantean tres propuestas interesantes: descarbonizar la matriz, bajar las emisiones carbono y fomentar las energías renovables no convencionales (eólica, pequeña hidroeléctrica, biomasa, biogás, geotermia, solar y mareomotriz).

    Meritxell Freixas

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