• EC | Edición Mundo
  • El Ciudadano | Edición Chile
  • El Ciudadano | Edición Venezuela
  • Una sociedad plural y democrática necesita diferentes miradas del mundo. Desde El Ciudadano diaria y oportunamente, nuestras letras están en favor de construir una mejor sociedad y un mundo más justo.
    Que exista periodismo independiente también depende de ti.

    Vecinos aledaños a planta elevadora de Essal, señalan que la situación no es nueva y que en reiteradas ocasiones deben convivir con los hedores provenientes de las cámaras de alcantarillado.


    vecinos la union
    No a sido una buena época para las familias que aún viven junto a la línea férrea en sector de Osvaldo Leal, al sur de La Unión.
    Desde que se instaló una planta elevadora de la empresa Essal, se han visto obligados a soportar los olores provenientes de las cámaras del alcantarillado, los que aumentaron notoriamente a causa de las temperaturas del periodo estival, dañando de paso su calidad de vida.
    Lamentablemente la situación no es sólo el olor. Lo más grave se genera por las repetidas filtraciones de aguas servidas que fluyen hacia los terrenos aledaños, los cuales, finalmente, terminan inundados con materia fecal.
    Bien lo sabe María Vidal Fernández, quien resultó afectada por el colapso de una de las cámaras de Essal. Esto ha provocado que parte de su sitio se encuentre contaminado con aguas negras.
    El Ciudadano visitó el lugar, comprobando la difícil y desagradable situación. Según María Vidal el problema se arrastra desde hace más de un año, lo que le ha traído severas complicaciones, debido al foco de insalubridad que representa el terreno.
    “A mi me perjudica los animales, además no puedo sembrar porque que saco con sembrar si ahí está todo contaminado”, señala preocupada, y comenta que ya perdió dos vaquillas, y que otras animales se han enfermado por comer “ese pasto cochino”, aclara Vidal.
    Lamenta, además, el no contar con los recursos necesarios para mantener sus cercos en buen estado, debido a esto tiene que permanecer pendiente de que sus ovejas y terneras no se acerquen al lugar, ya que son su principal fuente de ingreso.
    Pero no es su única preocupación, pues el sitio se ha convertido en un serio riesgo para la salud de los niños que transitan y juegan en el lugar.

    OLOR A BAÑO
    A unos 30 metros de la cámara colapsada y en dirección al sur, vive Estanislao Aguilar, de 60 años. Sin luz eléctrica y recibiendo agua potable sólo a través de una manguera (antes la sacaba del río), se las arregla junto a su señora para salir adelante.
    Se siente preocupado, porque que el tubo que lleva el vital elemento a su casa, cruza por el lugar donde han caído todos los desperdicios del alcantarillado. Indica que ahora, debido al último derrame, el agua le llega con olor y mal gusto. Esto sucedería, según él, porque la empresa, tiempo atrás, dañó la manguera mientras realizaban unos trabajos con maquinaria.
    “El agua de todos los baños viene para acá, entonces esto cae aquí y lo chupa la manguera”, explica resignado Aguilar, y agrega que cuando corre viento sur debe soportar los fuertes olores que ingresan a su hogar.
    Sonia Silva vive la misma situación. Si bien no tiene problemas por el agua, ya que la saca de un pozo ubicado sobre una ladera, el tema del hedor le resulta insoportable.
    “El olor que llega a las casas, sobre todo en las noches, cuando una se encuentra acostada entra una bocanada por las ventanas”, señala esta vecina, quien junto a otras familias viven en un terreno emplazado en las cercanías de dos de las cámaras del alcantarillado, que la empresa sanitaria mantiene a un costado de la línea férrea.
    Cuenta, también, que el problema lo tienen hace más dos meses, y que se acentúa por las temperaturas del verano. Les resulta extremadamente desagradable tener que almorzar en ciertas ocasiones, además no pueden colgar la ropa al aire libre porque queda impregnada con el olor.
    Sin embargo, aclara que para ella su principal temor son los niños, ya que pueden verse afectados en su salud. Ellos tienen prohibido acercarse a jugar en donde se han producido las filtraciones.

    INICIAN SUMARIO
    Cansada por ver que el problema no se solucionaba, María Vidal, decidió hacer algo. En febrero estampó una denuncia en la oficina de la Autoridad Sanitaria de La Unión.
    Días más tarde recibió la visita de Claudio Cereceda, fiscalizador del ente público, quien inspeccionó en terreno la situación, constatando el problema denunciado.
    Según Cereceda, en conversación con El Ciudadano, la empresa se encuentra trabajando para solucionar la filtración de aguas servidas, desviándola por un tubo hacia la planta elevadora. Señaló, además, que independiente de las medidas que tome la empresa, la oficina sanitaria iniciará un sumario en contra de Essal por la causa de “Foco de insalubridad por aguas servidas”.
    Si bien la empresa podría resultar sancionada (no todos los sumarios terminan en multas o castigos), el daño a la propiedad de María Vidal, está hecho. A esto se suma que por el tema de los olores, los vecinos del sector señalan que no han recibido ninguna ayuda o respuesta por parte de la sanitaria.
    Al pedir la versión de la empresa, en las oficinas de La unión, respecto al problema que generado por la filtración de aguas servidas, explicaron que la persona que conocía el tema no se encontraba y que el asunto no era manejado por ellos.
    Finalmente, los vecinos esperan una solución definitiva de una situación que lleva meses. Cabe destacar la importancia de que las personas, como la vecina Vidal, hagan las denuncias y los reclamos correspondientes. Ya que en este caso, si bien todos pagamos por el de tratamiento de las aguas servidas, éstas por un tiempo simplemente terminaron inundando y contaminado un terreno particular.

    Cristian Vásquez

    Situaciones Poco Claras
    Otros hechos que pudo constatar El Ciudadano en la visitas al terreno, fue la falta de equipo adecuado con que operaba un trabajador de una empresa contratista de Essal, quien no contaba con guantes ni mascarilla, a pesar de que se encontraba realizando faenas de excavación, junto a los desperdicios fecales que fluían de la cámara.

    También llamó la atención encontrar un tubo descargando aguas servidas directamente al río Llollelhue, las cuales por su olor y aspectos no podrían ser consideradas como aguas lluvias.

    Suscríbete a nuestros boletines informativos y recibe diariamente la información más importante publicada en elciudadano.com

    * indicates required

    A qué ediciones te quieres suscribir?


    •  
    •  
    •  
    Loading...