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    Los trabajadores en huelga de la línea 3 de metro llevaron a cabo esta tarde una nueva retoma del pique situado frente a la estación Mapocho.

    Después de que el viernes pasado la compañía cortara el vínculo con el Consorcio Constructor de la Línea (CCL3), los trabajadores esperaban hoy la confirmación de los pagos pendientes y de las indemnizaciones que la empresa les debe.

    Metro tenía que confirmarles si se va a hacer cargo de este pago a través de una boleta de garantía que cobrará al consorcio constructor y que alcanza los 50 millones de dólares. Una respuesta que se esperaba para esta tarde y que no llegó. “Hacerse una quinta retoma va a depender de que metro responda de una manera rápida lo preacordado el viernes pasado”, afirmó el delegado del sindicato de la empresa, Luis Cortez.

    Esta es la quinta vez que los huelguistas entran al pique, asumiendo otro desalojo por parte de Carabineros como ha sucedido en todas las retomas anteriores.

    La pasividad de la compañía ha irritado los sindicalistas, que justo hoy manifestaban sus esperanzas para desbloquear el conflicto. “Ahora tenemos un poco de esperanza porque hasta la fecha Metro S.A. no había intervenido en el conflicto. Recién entró el viernes a conversar. Pero no bajaremos la camioneta. La camioneta se baja cuando se firme”, explicó Cortez.

    Metro planea retomar las obras en septiembre con otra empresa y se comprometió a recontratar a la gente que ha sido finiquitada en esta ocasión. Antes pero tendrá que resolver el estado en el que se encuentra el pique ubicado frente a la estación Mapocho, que acumula 10 metros de agua en la parte del frente y 7 en la cola, además de tres maquinarias sumergidas.

    “Nosotros trabajamos con agua, estamos siempre sacando. En esas condiciones trabajamos, mojados todo el día, cayendo el agua sobre nuestras cabezas. Y basta que paráramos dos meses para que se entienda que era así”, lamentó el dirigente del sindicato.

    Los trabajadores suman casi dos meses de huelga por un conflicto que afecta unas 250 personas. Durante este período no se les han acercado ni del Ministerio de Trabajo ni tampoco la CUT.

    Meritxell Freixas

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