• EC | Edición Mundo
  • El Ciudadano | Edición Chile
  • El Ciudadano | Edición Venezuela
  • El movimiento a favor de una Asamblea Constituyente, para cambiar la actual carta magna, diseñada por la dictadura, está creciendo. Un proyecto de ley va a ser presentado en el Congreso, con el apoyo de algunos senadores y apunta a instalar una cuarta urna en las elecciones de 2013 que consulte a la ciudadanía para convocar a una Asamblea Constituyente. Para hoy viernes a las 18:00 se convoca a una cadena humana en torno a la sede del Congreso en Santiago.

    “La Asamblea Constituyente es un derecho que tenemos por el solo hecho de nacer, y que pertenece a todos los sectores sociales del país”, afirmó Gustavo Rus, fundador del Movimiento por una Asamblea Constituyente, este lunes 20 de agosto, en una sala del Colegio de Profesores llena de personas. Todos llegaron para participar en la asamblea convocada para presentar y discutir del proyecto de reforma constitucional, sobre el cual cinco abogados están trabajando actualmente.

    Muchos representantes de organizaciones sociales -así como personas venidas a título individual allí estaban. Democracia para Chile, el Observatorio de Derechos Humanos, Chile Sustentable, Acción Ecológica, Dignidad Total, la Fundación Chile 21, colectivos de vecinos del barrio Brasil y Yungay, entre varios otros.

    La diversidad permitió una discusión constructiva y rica en contenido. “Claro que este debate va a ayudarnos a mejorar el proyecto”, afirmó Juan Enrique Prieto Urzúa, uno de los abogados que trabajan en bosquejar qué ordenamiento jurídico queremos.

    La iniciativa nació de la creciente toma de consciencia de la necesidad -o de la urgencia- de cambiar la Constitución vigente en Chile. De hecho, son numerosas las razones que deberían impulsar este cambio, que ya hubiera debido producirse desde hace muchos años.

    ORIGEN ILEGÍTIMO

    La Constitución chilena es ilegítima y antidemocrática en su origen mismo. Fue promulgada en 1980, algunos años tras el golpe de estado, que marcó una ruptura en la historia democrática de Chile. Fue preparada e impuesta por el gobierno dictatorial de Pinochet, más precisamente por un grupo de abogados seleccionados por la junta y pertenecientes al sector beneficiado por la ideología del texto.

    Dado que la Constitución es un contrato entre la población de un país y el Estado, que rige la organización de la vida en sociedad, debería ser escrita por el pueblo y para el pueblo. Obviamente, no fue el caso en 1980: La Constitución fue sometida a un plebiscito armado por la dictadura, en un contexto en el que una gran parte de chilenos no tenía derecho a sufragio y otros estaban exiliados.

    Rus acusa que “el principio de autodeterminación no se aplica a Chile: somos autodeterminados por la Constitución de 1980, mientras que la libre determinación de los pueblos es inscrita en la Carta de las Naciones Unidas (artículo 1-2 del capítulo I)”.

    Actualmente, Chile es el único país latinoamericano que sigue rigiendo su organización como Estado por normas constitucionales nacidas de un régimen ilegítimo, tras la intervención de las Fuerzas Armadas en un momento de su historia.

    UNA CONSTITUCIÓN NEOLIBERAL

    El contenido mismo de la Constitución de 1980 es ilegítimo y antidemocrático también, dado el carácter neoliberal del Estado que establece, inspirado por los Chicago Boys. Este sistema se manifiesta en la mínima intervención por parte del Estado y en la fuerte libertad otorgada al mercado y a los individuos en lo que concierne la actividad económica. Es por eso que muchos sectores, incluso los servicios básicos tales como la salud, la educación o la previsión social (tradicionalmente al cargo del Estado), o los recursos naturales, están en manos privadas en gran parte, convirtiéndose en negocios, a excepción de las Fuerzas Armadas y Policiales.

    Esta Constitución neoliberal consagró la instalación de “un régimen donde una minoría controla todos los resortes del poder, lo que se traduce en desigualdades crecientes, exclusiones, abusos y frustraciones para la mayoría de los chilenos”, como lo señala el Comité de Iniciativa para una Asamblea Constituyente, en la petición que puso en Internet.

    La Constitución también sirve intereses extranjeros, con la conservación de Decretos Leyes desde la época de la dictadura, como el DL 600 sobre las inversiones extranjeras en Chile.

    Además, en 1981, se aprobó la Ley 18.097 Orgánica Constitucional de Concesiones Mineras, mediante la cual los yacimientos de minerales pasaron a ser “Concesiones Plenas”. Esta apuntó a lo contrario de lo que había sido establecido antes, con la chilenización del cobre bajo Eduardo Frei y su nacionalización durante el gobierno de Salvador Allende, escrita en la Constitución de la época. Esta ley implicó que los recursos naturales pasaron en manos privadas y extranjeras, siendo propiedad de los que obtuvieron la concesión de su explotación, hasta el agotamiento.

    El texto dictatorial estableció también el sistema electoral binominal, utilizado para la elección de los parlamentarios. Este sistema impide la elección de candidatos independientes o que no sean apoyados por los partidos de los bloques importantes, lo que demuestra claramente el carácter antidemocrático del texto.

    UN SISTEMA CERRADO

    Tal espíritu continúa totalmente en vigencia. Varias modificaciones fueron efectuadas, pero de manera insuficiente. La ilegitimidad y el autoritarismo del texto nunca fueron superados y el carácter neoliberal del Estado establecido por la Constitución nunca cambió tampoco.

    Un problema más es el de los altos quórumes -de dos tercios, tres quintos o cuatro séptimo- establecidos en la Constitución, y necesarios para modificar varias leyes, lo que hace casi imposible cualquier cambio importante. Eso concierne en particular las 17 leyes orgánicas constitucionales, dictadas entre 1981 y el 10 de marzo de 1990. Como su nombre lo indican, son del nivel constitucional y se refieren a asuntos fundamentales: presidencia de la República, Congreso Nacional, elecciones, educación, concesiones mineras y otras.

    Estas leyes siguen incólumes.

    UNA CUARTA URNA EL 2013

    Dado que en el ordenamiento jurídico actual “los ciudadanos no pueden presentar proyectos de ley, requieren el apoyo de los parlamentarios para modificar la Constitución”- indicó Paulina Acevedo, del Observatorio Ciudadano.

    Como lo explica el Comité de Iniciativa para una Asamblea Constituyente, para cambiar la Constitución, el procedimiento es lo siguiente: un proyecto de ley para cambiarla debe ingresar al Congreso. Por eso, los ciudadanos necesitan el respaldo de parlamentarios -al menos cinco senadores- para que ingresen y presenten la iniciativa al Parlamento.

    Un proyecto de reforma constitucional, preparado por un grupo de cinco abogados, ya está casi listo. Juan Enrique Prieto Urzúa, uno de ellos, plantea que el proyecto es “agregar un artículo transitorio a la Constitución, que indica que un voto será realizado para pedir a la ciudadanía si quieren una nueva Constitución o no”. Concretamente, la idea es que se haga “en las elecciones de noviembre de 2013, además de la tres urnas para recepcionar los sufragios a Presidente de la República, Diputado y Senador, se instale una cuarta, en la que cada elector pueda pronunciarse, en el mismo acto, por la alternativa de convocar a una Asamblea Constituyente que redacte una nueva constitución o, por el contrario, mantener vigente la Constitución de 1980”, como lo explica el Comité de Iniciativa para una Asamblea Constituyente. Si un nuevo texto era escrito, sería sometido a la ratificación del pueblo por medio de un referéndum o plebiscito.

    ¿QUÉ ES UNA ASAMBLEA CONSTITUYENTE?

    El principio de la Asamblea Constituyente es simple. Se trata de un organismo compuesto por ciudadanos, elegidos por ciudadanos, que trabaja para dar forma a la organización política y jurídica de la nación, es decir la Constitución, con el fin de favorecer la democratización de una sociedad en un momento dado.

    Se habla del Poder Constituyente, es decir la voluntad soberana y suprema de un pueblo para constituir un Estado, con independencia de poderes externos. En las últimas décadas, hubo ejemplos de Asambleas Constituyentes en España, Perú, Colombia; Venezuela, Ecuador y Bolivia.

    Ya existen varios senadores, como José Antonio Gómez Urrutia, senador en la Región de Antofagasta y Presidente del Partido Radical Social Demócrata (PRSD) que apoyan el principio de convocar a una Asamblea Constituyente, así como el proyecto que podrían ingresar al Congreso.

    PRESIÓN AL CONGRESO

    El trámite se complica en el etapa siguiente, el debate en el Congreso, para que se apruebe el proyecto de ley. Gómez hizo partícipe de su “compromiso” para hacer todo lo posible para que se debata y que resulte su aprobación. Sin embargo, su rechazo es previsible, ya que existen fuerzas conservadoras poderosas y que la mayoría de los parlamentarios tienen ciertos intereses, de donde su preferencia por el status quo. Rus indicó que “los poderes fácticos siguen siendo más fuertes”.

    El senador Gómez indicó que “la sociedad tiene que presionarlos para que respondan”. De hecho, este lunes, todos estaban de acuerdo sobre la necesidad de generar una fuerte presión ciudadana sobre los parlamentarios, para que no puedan desconocerla. Rus indicó que una fuerza ya está creciendo, “pero requiere más presencia en el Congreso, donde hay que hacer ruido”. Agregó que el “movimiento a favor de una Asamblea Constituyente tiene que unir los diferentes movimientos sociales, la unidad siendo necesaria para ganar esta batalla”. De hecho, esta causa debería reunir muchas personas, ya que la raíz de numerosos problemas (educación, etc.) se encuentra en la Constitución en si misma.

    Si el proyecto era aprobado por el Congreso, sería un progreso significativo y una ganancia para el conjunto de las organizaciones sociales involucradas hacia el reemplazo de la Constitución vigente por una verdaderamente democrática.

    DANDO LOS ÚLTIMOS TOQUES

    El lunes, en la asamblea convocada para hablar del proyecto de reforma constitucional, la discusión fue muy constructiva, ya que hubo muchos comentarios que deberían permitir mejorar el proyecto de manera significativa.

    Algunos plantearon el imperativo de establecer varias condiciones: Especificar que la Asamblea Constituyente tiene que ser totalmente independiente del Ejecutivo”, es uno de ellos.

    Otro: Durante el proceso de redacción del nuevo texto, se necesita suspender la competencia del Congreso que le permite modificar la Constitución. O que los  Constituyentes no pueden presentarse en las elecciones parlamentarias siguientes, sino significa que prepararan un texto que se aplicará a ellos mismos después.

    Se discutió también la necesidad de establecer un equilibrio entre un proyecto de ley minimalista o con demasiado detalles sobre el procedimiento que se debe seguir. En efecto, actualmente, el proyecto contiene muchos detalles sobre el trámite hasta el voto de 2013, pero muy pocas indicaciones sobre lo que pasará después.

    A pesar del pesimismo de varios participantes en la reunión del lunes, otros dijeron que la creciente toma de consciencia sobre la necesidad de cambiar la Constitución ya era una victoria. La periodista Carolina Rossetti, ex embajadora de Chile en Suiza, dijo que “va a resultar. Es importante el concepto de ‘cuarta urna’, debe ser nuestro caballo de batalla”.

    HASTA LA DEMOCRACIA CRISTIANA SE ABRE AL TEMA

    De hecho, algunos indicios permiten ser un poco optimistas. Además del creciente movimiento a favor de una Asamblea Constituyente, el presidente de la Democracia Cristiana (DC), Ignacio Walker, cambió su posición con respecto al tema hace poco. A pesar de que el legislador siempre había sido “uno de los principales críticos de la democracia plebiscitaria”, según dijo, declaró que ya no descartaba el principio de realizar una Asamblea Constituyente para cambiar la Carta Fundamental.

    Dijo que “cuando hay una cerrazón política, especialmente […] desde la derecha”, para encarar el tema de las reformas, “se produce un desborde institucional, y yo no quiero trasladar la política a la calle”. Además indicó que se necesita “canalizar las demandas sociales” y “procurar un espacio para que se puedan expresar”, para evitar los desbordamientos en la calle, de donde su apertura a la idea de realizar una Asamblea Constituyente.

    Sin embargo, señaló que “preferiría una reforma constitucional en el Parlamento”, a través del establecimiento de una comisión bicameral, pero se me está agotando el tiempo de las soluciones institucionales. Si no hay visos de una reforma política importante, yo por lo menos me iría cambiando a la idea de una Asamblea Constituyente”, expresó Walker en un foro realizado en la Universidad de Chile.

    Como el presidente de la DC, otros miembros de la Concertación se mostraron dispuestos a discutir este mecanismo. En Cooperativa, Carlos Montes, diputado socialista, apuntó la idea, dado el “empate institucional” en el cual se encuentra Chile, “producto de un sistema binominal que impide tomar decisiones”. Estimó que el “resto de la oposición en eso va a estar muy de acuerdo”.

    Sin embargo, hasta ahora, la oposición no discutió este tema en detalle, como lo dijo Osvaldo Andrade, el presidente de Partido Socialista: “Sólo se ha planteado en algunas reuniones de manera tangencial”.

    LA OPINIÓN DE LA DERECHA

    La Alianza indica que establecer una Asamblea Constituyente es rendirse ante el Partido Comunista. Tampoco las declaraciones del presidente de la DC no dejaron indiferentes los parlamentarios de la Alianza, quienes denunciaron su rendición al Partido Comunista (PC). Así, Felipe Salaberry, el vicepresidente de la Unión Demócrata Independiente (UDI), dijo que “considerar que lo que se requiere en Chile es una Asamblea Constituyente, es rendirse ante el Partido Comunista (…). Si no son capaces, en la DC, de ofrecer la moderación, es mejor que se vayan para la casa”.

    Alberto Cardemil, de Renovación Nacional (RN) expresó que “se evidencia un giro a la ultraizquierda de la Concertación que es grave, peligroso y preocupante”. Criticó el hecho de que “se empieza a […] pasar por encima de la institucionalidad y avanzar a formas de democracia populares […], asambleas populares anárquicas que remplacen las instituciones de la Constitución, que se han mantenido y perfeccionado durante estos años de transición”.

    Carlos Larraín (RN) dijo que la idea de convocar a una Asamblea Constituyente era un “despropósito (…) cuando nadie sabe quién la va a dirigir, cómo empieza y dónde termina”. Sin embargo, aclaró que no estaban cerrados al hecho de “estudiar una reforma inteligente del sistema binominal”, pero sin referirse a una Asamblea Constituyente.

    RODEANDO EL CONGRESO EN SANTIAGO

    Para apoyar la iniciativa a favor de la convocatoria de una Asamblea Constituyente, una manifestación -autorizada- para rodear pacíficamente el ex Congreso Nacional es convocada este viernes, a las 18h, para exigir el cambio de la Constitución.

    El proyecto de reforma constitucional será ingresado al Congreso el 4 de septiembre, después de haber sido presentado el día anterior a la ciudadanía.

     Chloé Lauvergnier

    El Ciudadano

    Más informaciones:

    Movimiento por una Asamblea Constituyente : www.asambleaconstituyentechile.cl

    Para firmar la petición para exigir una cuarta urna en 2013 para una Asamblea Constituyente : http://cuartaurna.prensaciudadana.org/

    Blog sobre la Asamblea Constituyente : http://chilenosconstituyente.blogspot.com/

    Anuncios
    Loading...