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    Con la cantidad de sonidos bip que uno puede escuchar desde pasar por el metro hasta los buses del Transantiago, se puede pensar que este sistema aún no se financie. Se trata de cargar la culpa del supuesto déficit incluso con propaganda de TV a los usuarios que quieren hacer uso del “Transporte público” y que suben grátis cuando  a   lo más si les alcanza para pagar será una gamba (100 pesos) con los sueldos de miseria que viven gran parte de los habitantes de Chile,  gobernado por el mercado.

    Un poco más ganan los Choferes de las “renovadas máquinas” que dan vida a este nuevo tipo de empresa, donde privados se hacen cargo lucrando, mientras el Gobierno Bachelet financia con el dinero del Fisco al bolsillo de rico que no sabe respetar los derechos de la clase trabajadora que comienza a levantar sus voces.

    El sistema de transporte colectivo denominado Transatiago hace agua por todos sus costados. No sólo es uno de los aspectos peor evaluados por los capitalinos por las encuestas de todo signo, sino que además es empleado políticamente por la derecha histórica contra el gobierno de la Concertación debido al subsidio millonario que, además de engordar el bolsillo de los dueños privados de las máquinas, debe cada cierto tiempo ser ratificado en el Congreso. Se calcula que, de no existir el subsidio, el pasaje que está en $ 380 pesos (3/4 de dólar) podría subir a $ 650 pesos (más de un dólar).

    No existe país en el mundo donde el transporte público se autofinancie. Tal es así, que el propio ex presidente demócrata cristiano, Eduardo Frei Ruiz Tagle, planteó hace un tiempo, su estatización. Naturalmente, la propuesta fue borrada a la velocidad de la luz por su misma tienda política y desechada por el gobierno. En Chile, la palabra estatización gatilla la reacción más sobreideologizada de la clase en el poder y los administradores y tecnócratas de turno en La Moneda.

    Pero al alto costo político que le vale el fracaso del Transantiago a la Concertación (diseño original del gobierno del ex presidente Ricardo Lagos, que por estos días, quiere repetirse el plato como candidato para primer mandatario del país), se agregan un par de elementos coyunturales no menores. El miércoles 13 de agosto, el Congreso debe aprobar nuevamente el millonario subsidio al sistema de locomoción pública y de propiedad privada, en un contexto de importantes condicionamientos a la hora de votar, tanto por parlamentarios de la derecha histórica, como de la Concertación. Sin embargo, la variable completamente nueva que viene a complicar al Ejecutivo por abajo, es la lucha que han emprendido los conductores de los buses agrupados en Sindicatos Unidos Comercial Nuevo Milenio.

    Luis Osorio es dirigente y vocero de la multisindical. Mientras marcha junto a cientos de choferes paralizados por el centro de Santiago, cuenta los detalles que motivaron el movimiento.

    Luis Osorio: “Los trabajadores comenzamos una movilización de brazos caídos el martes 5 de agosto. Después pasamos a un paro de 48 horas; y ahora estamos en una huelga legal. Hemos tenido mesas de negociación con la empresa a través de la Inspección del Trabajo. Pero la empresa se ha negado rotundamente ha aceptar nuestras demandas. Queremos que el gobierno tome cartas en el asunto. Las inyecciones de platas y subsidios al Transantiago quedan en manos de los operadores y dueños de las empresas, y nunca llegan a los choferes.”

    ¿Cuáles son las demandas puntuales?

    L. O.: “Nosotros reivindicamos un aumento de $ 50 mil pesos (100 dólares) al salario de $ 380 mil pesos que tenemos (760 dólares). Contamos con bonos de asistencia y puntualidad de $ 60 mil pesos mensuales (más de 100 dólares) que, por un atraso de 5 minutos, dejan de pagarse, simplemente. Esta es una infamia, considerando que esos mismos trabajadores están dispuestos a trabajar más de 2 horas fuera de las extras legales. Sólo deberíamos trabajar 45 horas semanales. Sin embargo, hacemos entre 50 y 80 horas extras mensuales. El sacrificio del conductor no se refleja en la liquidación de fin de mes. Aquí la empresa está metiendo la mano al bolsillo de los conductores.”

    ¿Cómo comenzó el movimiento?

    L. O.: “Casi espontáneamente. El movimiento empezó en el Terminal “Travesía” de Pudahuel, cuando el martes pasado recibimos el sueldo con recortes injustos.”

    ¿Qué recorridos realiza la empresa en la que laboran?

    L. O.: “ La Comercial Nuevo Milenio presta servicios como alimentador en las comunas de Cerro Navia, Pudahuel, Quinta Normal, Lo Prado, Estación Central y Maipú. Al movimiento adhieren los 14 terminales que tiene Nuevo Milenio.”

    ¿En qué está la empresa ahora?

    L. O.: “En estos momentos Nuevo Milenio está comprando las acciones de la Empresa Metropolitana de la que era dueño el ex zar del transporte público, Manuel Navarrete, casi en un 39 %. Nuevo Milenio el 2007 tuvo más de mil cien millones de pesos en utilidades (más de 2 millones de dólares). Pero estas ganancias los empresarios las usan para ampliar su monopolio. A nosotros no nos llega nada de las utilidades. Tenemos uniformes baratos y malos. Los descuentos a los conductores son usados para construir baños y terminales: la inversión se hace a costa del trabajo de los choferes.”

    ¿Quién es dueño de Comercial Nuevo Milenio?

    L. O.: “Juan Pinto Zamora, que además es militante socialista y gobiernista. Él no ha querido conversar con nosotros. La última negociación fue vía telefónica y absolutamente negativa. Nosotros exigimos que los 860 trabajadores que participamos en el movimiento (más del 75 % de los conductores de la empresa) contemos con inmunidad (fuero) para no ser despedidos arbitrariamente.”

    ¿Qué prácticas antisindicales ha impuesto Juan Pinto?

    L. O.: “La empresa ha llamado a las esposas de los conductores y varios trabajadores han terminado en el hospital por problemas cardíacos, producto del amedrentamiento mafioso del empleador. La empresa habla de 520 despedidos; pero, hasta el momento, las cartas sólo han sido cursadas y todavía no se hacen efectivas. Queremos que el gobierno intervenga en el proceso.”

    Ustedes hablan de un doble discurso del gobierno…

    L. O.: “Un año atrás, cuando las bases de licitación afectaban a los dueños de los operadores del Transantiago, el gobierno intervino y las cambió rápidamente. Ahora, cuando el problema es entre los dueños de las empresas y los trabajadores, el gobierno habla de “un problema entre particulares” y que no se puede meter. Aquí hay un doble estándar, un doble discurso. Hemos sido bloqueados comunicacionalmente, porque al gobierno no le conviene que este conflicto tenga publicidad.”

    El subsidio al Transantiago ha sido millonario…

    L. O.: “Claro, pero los recursos que se inyectan quedan en manos de los dueños, cuando somos los conductores quienes movilizamos a la gente y a la economía. A través del subsidio del gobierno, los empresarios del Transantiago nunca pierden plata. “

    Se ha dicho que una de las causas del fracaso del modelo en su financiamiento está asociada a que 1/5 de los pasajeros no pagaría el viaje…

    L. O.: “Es una artimaña decir que el 20 % de personas que se sube “a la mala” a los buses está provocando la crisis del sistema de transporte, cuando el subsidio llena los bolsillos de los empleadores con creces.”

    Según algunos estudios sanitarios, el empleo de conductor de transporte público es uno de los que más daña la salud mental del trabajador…

    .L. O.: “Tenemos muchos conductores estresados. Los choferes somos la cara visible del sistema. Somos los que recibimos los garabatos, los escupitajos, los insultos del público por el mal servicio. Llegamos a las horas “paras” no cumpliendo la frecuencia; esto provoca la indignación natural de la gente..”

    ¿En qué pie están las negociaciones con el empleador hoy?

    L. O.: “Juan Pinto quería que los dirigentes firmáramos una cláusula donde se reservaba el derecho a despedir a 520 trabajadores que participan de esta movilización, pero nosotros no lo podemos aceptar. Los quieren desemplear por el artículo 160 del Código Laboral (abandono de trabajo), sin derecho a indemnización. De este modo, se ahorra más de 75 millones de pesos el empresario. Así que las condiciones para llegar a un acuerdo son que no se despida a ningún chofer, y que se nos reajuste el salario adecuadamente. Sino, como decimos los choferes, seguiremos peleando “a fierro” por nuestras demandas.”

    Andrés Figueroa Cornejo

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