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    Siguen apareciendo casos por una de las estafas más masivas de que se tenga conocimiento: la de los “quesitos” o “galletas”. Día a día los noticieros siguen informando del “fenómeno” que ha afectado a una gran cantidad de compatriotas e igualmente a nuestros vecinos peruanos, quienes también conocieron a la buscada señora Gilbertte van Erpe o “Madame Gil”, que con su notable carisma ha sido capaz de engañar a un sinfín de emprendedores que veían en este negocio una alternativa de progreso para sus hogares.


    Ahora bien, se plantea que el paillaquino, como buen chileno, aparece en todos lados.
    Uno de ellos, Nibaldo Álvarez Yánez fue una víctima más de “Madame Gil” y de este círculo de estafadores que operaban en la zona. En conversación exclusiva con El Ciudadano nos relató parte de su historia y de cómo llegó a engrosar la lista de los miles de engañados en todo el país.
    “Por mi trabajo, debo recorrer los diversos supermercados de la zona y fue en uno de Valdivia, donde un colega, Gerson Villablanca” (a quien se señala, junto a Pamela Manque, como “captadores de clientes” para Fermex Valdivia) comenzó a convencer a otros colegas, en buen chileno, ‘nos embolinó la perdiz’ diciendo que el negocio era bueno. Lo dudé en un principio, pero debido a mi situación económica tomé la decisión de aceptarlo. Era muy rentable, ya que lo que uno invertía, en el curso de cuatro meses ganaba el doble. Cuando le comenté a mi familia, todos estaban felices por la nueva ayuda económica”.
    Al igual que la gran mayoría de los estafados, Álvarez Yánez firmó un contrato con Fermex en Valdivia. Invirtió en primer término $ 250.000 para adquirir los “hongos” que se necesitaban para elaborar los quesitos: “De haber sabido que esos hongos los vendían en la farmacia y que valían alrededor de tres mil pesos, obviamente nunca me hubiera metido en este fraude”-argumentó.
    “En total perdí alrededor de doscientos mil pesos, ya que logré recuperar cincuenta mil que se reembolsaron. Creo que no es mucho, en comparación con otras personas que vendieron sus cosas de valor para obtener mayores ganancias”, señaló el afectado.

    CERCA DE 300 AFECTADOS EN VALDIVIA
    Según los antecedentes que se encuentran en poder del abogado de los afectados valdivianos (alrededor de 300), entre los que se incluye a este paillaquino, tendrían que esperar alrededor de dos años para ver si se puede recuperar el dinero: “dos años es mucho tiempo y se hace difícil tener esperanzas vivas”, dice Álvarez y agrega: “Creo que el gran error nuestro fue confiarnos en este proyecto que, a grandes rasgos, era una maravilla. Si invertías 500 mil o un millón, recuperabas dos millones; dinero fácil que esperanzó a muchos. La gente que estuvo más tiempo en este negocio alcanzó a recuperar algo de dinero, nosotros que habíamos llegado hace poco, no pudimos recuperar mucho”.
    Finaliza con una reflexión que muchos de los afectados seguramente compartirán: “Ojalá que la gente nunca vuelva a sufrir lo que mi familia y yo hemos padecido, el dinero creo que se puede recuperar, aunque no somos ricos y nos afecta. Con esto aprendemos de nuestros errores y en el futuro quiera Dios que estos delincuentes que se aprovechan de la inocencia de los pobres, estén tras las rejas”.

    Juan Delgadillo

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