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    Tras un paro de 39 días, los trabajadores del Registro Civil y su dirigenta, Nelly Díaz, ocuparon nuevamente el centro del foco político y mediático.

    Durante cuatro días consecutivos los empleados públicos retrasaron la apertura de las oficinas de la calle Huérfanos para reclamar que se corrijan los errores cometidos en la aplicación de los descuentos por los días no trabajados. Hoy la situación se normalizó y los dirigentes regionales se reunirán para hacer un balance de la situación.

    El Ciudadano tuvo la ocasión de entrevistar en exclusiva a la dirigenta de la Asociación Nacional de Funcionarios del Registro Civil (Anercich), Nelly Díaz, sobre esta nueva protesta y muchos otros de los temas que se derivaron del paro de más de cinco semanas.

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    Un Gobierno que les ha dado duro

    La dirigenta criticó duramente la posición “lejana” e “injusta” que el Gobierno ha mantenido desde que empezaron las protestas de los funcionarios y reconoció que “cuando nos fuimos a movilización nunca pensábamos que iba a ser tan duro”.

    Reconoció que el colectivo ha sufrido amenazas de todo tipo “desde el primer día”, como haber calificado su paro de “ilegal”, las advertencias sobre los descuentos, los despidos o la presencia de la fuerza pública al interior del servicio, como ocurrió durante la mañana de ayer, por los retrasos en la apertura de puertas de las oficinas de la calle Huérfanos.

    La dirigenta quiso dejar claro que las movilizaciones no son por los descuentos en sí sino por los errores que contenían: “Está bien y es lo legal que nos descuenten, pero que hagan la pega bien. Eso es lo que yo estoy reclamando”. Y precisó: “Desde La Moneda dijeron que los descuentos no eran arbitrarios, que era lo que establece la ley pero yo tengo un documento que dice que los descuentos fueron equivocados”. Una actitud que le pareció “vergonzosa” y que se dio también durante los 39 días de huelga: “¿Cuál fue la responsabilidad del Gobierno para tenernos 30 días ignorándonos completamente y que al día 31 diga ‘es que realmente le ofrecimos un bono a estos cabros´?”, preguntó retóricamente. Y respondió: “Aquí a los únicos que le echan la culpa es a los funcionarios, pero ¿cuál es la responsabilidad del Gobierno en esto? Aquí nadie la asume”. Más bien se dio todo lo contrario. Para ella, “el Gobierno ha hecho una muy buena pega” en hacer aparecer a los funcionarios como “los que tenemos de rodillas a los usuarios” mientras “el aeropuerto se llena de personas con pasaporte diplomático”, lanzó.

    Lo que más molesta a Nelly Díaz de la actitud del Ejecutivo es “el doble discurso” y que “cuando hacían campaña nos prometían muchas cosas”. “Ellos duran cuatro años nomás y en más rato, cuando sean candidatos, van a andar buscando a la Nelly Díaz para que levante su bandera”, espetó. Y añadió: “Muchos de estos partidos políticos en la íntima me han ofrecido candidatura, esa es la realidad”.

    Unidad y credibilidad para unir a los trabajadores

    Una de las claves para mantener un paro de más de cinco semanas y justo al cabo de pocos días empezar nuevas protestas tiene que ver con la fuerza y unidad que los trabajadores del servicio demostraron a lo largo de las negociaciones.

    A pesar de las presiones que ejerció el Gobierno, los trabajadores lograron mantenerle el pulso y hacerse escuchar. ¿El secreto? La líder sindical explicó que “se ha hecho un trabajo de unidad de los trabajadores y hemos sido creíbles con la gente”. Y recordó: “Cuando yo asumí como dirigente [en 2007] estábamos con los sueldos bajo la línea de la pobreza y hemos ido mejorando […]. Si no hubiésemos salido a la calle yo todavía estaría ganando lo que en el año 2006”.

    Sobre su papel como líder, aseguró que “un dirigente tiene que tener la camiseta de los trabajadores. Este es el primer requisito. Si tu no la tienes, malamente puedes convencer a la gente”. Y añadió: “Yo no pertenezco a ningún partido político. Voto por alguien pero nadie sabe por quién. Separo muy bien las cosas”.

    Ejecutivo machista

    Quien es la cara visible de los trabajadores del servicio recordó que un elemento que ha cohesionado al colectivo es compartir dificultades que tienen a ver con ser mujer y de clase trabajadora: “Cuando estábamos bajo la línea de la pobreza nosotras teníamos que recurrir a vales para comprar la leche a nuestros hijos. […]. Hemos ganado espacios y no los queremos perder. […] Esto nos ha hecho fuertes”, reiteró.

    La dirigenta recordó que el 70% de los empleados son mujeres y que frente a eso esperaba una reacción del Gobierno “menos machista” porque “si bien tenemos una presidenta, quien manda no es la presidenta”.

    En este sentido, argumentó que “el primer descabezamiento que tuvimos durante el paro fue el de una mujer, la directora nacional, que ganó su puesto por concurso público. El segundo, fue otra mujer que también lo ganó por concurso público”. “Lo primero que hizo el Gobierno fue pedir la renuncia a dos mujeres que han ganado el concurso de alta dirección pública y en su lugar pone a dos personas al dedo”, señaló. “Es fácil irse contra mujeres. Hay una discriminación aquí”, concluyó.

    José Robredo H. / Meritxell Freixas

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