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    La continua medicación a la economía y los conflictos sociales no dejan a Chile sanar. Ahora inyectan 750 millones de dólares al fondo de precios de los combustibles y destinan otros 250 para que capitalice Enap y siga la necesaria importación, todo ello cuando el paro nacional camionero se deja sentir. Así salen del paso con su falso y especulativo dinero el que sacan de las ganancias del cobre chileno, el que ahora piensan continuar privatizando, consagrando el saqueo al pueblo de Chile.
    Habitamos un transado territorio, donde han vendido el alma chilena a un imperio, donde nuestra declaración de la independencia es falsa y el engaño de O^Higgins ha ser develado por historiadores, donde grupos económicos transnacionales, con el amparo de sus peones partidos traicionan a su electorado, llevándonos a un estado social en que el descrédito del poder se hace evidente, cada vez más corrupto, mentiroso y sectario, dejando al pueblo a la suerte de su esfuerzo trabajador, y con un sistema educativo que sólo favorece a los más ricos.
    La Constitución heredada de Augusto Pinochet, el Ladrillo y los chicagos boys, consagraron un modelo para aprovecharse de los recursos naturales del territorio, para silenciar a los medios de comunicación que en la búsqueda de la libertad de expresión, les gritaron en su cara mercaderes ladrones y asesinos.
    Esa Constitución fue ratificada por Ricardo Lagos Escobar, otro que sucumbió para ir al Olimpo y observar desde ahí la desgracia de este país laboratorio, esa Constitución que se ha guardado como un libro que no se puede tocar, y que deja al pueblo de Chile en la indefensión de sus derechos ciudadanos, sin representación política en el parlamento, sin acceso gratuito a la Universidad, con una educación técnica que empieza tarde, que no ofrece continuidad en los estudios, y un país altamente centralizado con un Santiago de las desigualdades socio económicas, más grandes que haya podido observar en el país.
    En Santiago, la extrema riqueza se ubica hacia los Andes y el pueblo en el llano, todos los días hay manifestaciones sociales de descontento de diverso tipo, muchas más de las que estamos acostumbrados en el sur de chile donde la vida es más calma y por lo menos la gente tiene un pedazo de tierra o una huerta para comer de sus bondades, aquí la cosa es distinta el pueblo sufre y se les nota en sus rostros de mujeres y hombres que se desloman por llegar con el pan a casa, que corren dentro de una ciudad consumista que los somete a una desleal competencia.
    Si bien las regiones de Chile algo podemos hacer para una transformación constitucional siendo muchos más del 50 % de habitantes del país, es en Santiago y Valparaíso, donde deben librarse mayores esfuerzos por la unión de los distintos actores sociales en descontento con este sistema. Es allí en la urbe donde hay más divisiones y es por ello que el pueblo de Santiago debe acordarse de la existencia del pueblo de regiones de Chile, sumar una fuerza transformadora, entre el estudiantado de cada comuna de este país, al interior de las familias conversar acerca de qué significa tener una nueva constitución del cómo podría cambiarnos la vida si tuviésemos un marco constitucional que proteja nuestros derechos de ciudadanos de este territorio, frente a los intereses del capital y lo bloques protegidos por el binominalismo.
    Para este jueves 4 hay anunciado Paro Social Nacional, y a ello que hago una invitación para demostrar nuestro descontento, a que las movilizaciones no decaigan con la partida de Mayo, que nuestras acciones ciudadanas organizadas vayan en aumento, que los grupos de transformación social de los estudiantes, obreros,mapuche, mineros, pescadores, trabajadores del retail, dueñas de casa, y funcionarios públicos, nos unamos y salgamos a las calles, debemos estar ahí para demostrarles la minoría que dicen que somos.
    Lo sé pues lo he visto con mis ojos, que somos más, con pensamientos diversos e historias de vidas particulares, algunos que propugnan con sentido la lucha de clases, otros que tuvimos más oportunidades pero que nos dimos cuenta tempranamente de lo injusto del modelo, y que gritamos con fuerza: ¡Basta de Concertación y Alianza, es hora de una nueva y gran mayoría!
    Estos son nuevos pasos, andares de un proceso en el que debemos tener un objetivo común y claro, pues no queremos solamente nuevos representantes, lo que buscamos es Asambleas Constituyentes Comunales y una Nacional para destronar el texto constitucional vigente, el que permite y facilita el lucro, el capitalismo, la contaminación a la tierra y el robo al pueblo de Chile. Por otra vida por el futuro por y para el pueblo.


    Bruno Sommer C.

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