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    Tal borregos han vuelto al llamado, elegir a quienes los partidos han nominado a dedo para dirigir los destinos de las 345 comunas que integran Chile.
    Los concejales continuarán pesando menos que paquete de palomitas, pues en nuestro país el presidencialismo imperante se traspasa a los municipios donde el alcalde es amo y señor.
    Ahora ya deben estar próximos a celebrar la “cleptocracia chilena” y  los medios de comunicación del libre mercado les han dado todo el respaldo, siguiendo minuto a minuto las elecciones donde no participa la mayoría de los chilenos, miles de jóvenes que no están inscritos para votar, pues el descrédito de los partidos es una realidad innegable y concurrir a las urnas es nada más que legitimar su falsa democracia binominalista.
    Llamados de ciudadanía avanzada como marcar su voto por un llamado a la Asamblea Constituyente, han quedado fuera de la agenda informativa de los mass media, los partidos tampoco se refirieron a ello, pero no podíamos esperar algo diferente, les acomoda seguir engordando a cuenta del trabajo y el voto del pueblo chileno.
    Casi completo está el proceso, faltando pocas horas para que las mesas comiencen a arrojar los primeros resultados de estas municipales 2008, aguardamos en tranquilidad los escrutinios finales, con paciencia, pensando en que una vez más les hemos cedido el paso.
    Esta elección es sin duda un ensayo, un calentamiento previo para los nuevos referentes aún con pocos carteles en las calles, donde sí  pudimos ver en gran cantidad, los letreros desplegados por  las tiendas del establishment que aparecían sin sus logos y si lo hacían era de forma disimulada.
    Pero este 26 de octubre del 2008, la ciudadanía chilena ha vuelto a legitimar una falsa democracia, la que sólo conquistaremos cuando el representarnos directamente deje de ser teoría y se haga práctica nacional.
    Para ello,  sólo voluntad y una estrategia que crece en silencio tejiéndose desde las bases de la organización social chilena. Cosa de tiempo, cosa de acción.

    Bruno Sommer Catalán

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