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    La mayoría de nosotros le hemos visto transitar por las calles de La Unión. Muchos le hemos oído hablar de corrido y a toda velocidad. A todos nos ha solicitado cigarrillos o una moneda. Pero, ¿quién se ha detenido a conocer la historia detrás del locuaz personaje unionino? El Ciudadano sostuvo un breve diálogo con este joven de mirada fija y transparente.


    ¿Cómo te llamas?
    “Yo me llamo Erwin Marcelo Wettlin Martínez. Wettlin con doble uve, pero se lee güe”.

    ¿A qué te dedicas?
    “Mira, yo te voy a decir que todos los días trabajo. En la noche y en la mañana”.

    ¿En qué trabajas, Erwin?
    “En realidad, yo trabajo dos veces a la semana… no todos los días… trabajo de 9 de la noche a 1 de la mañana. Voy al Status Pool (¿?). Allí soy una especie de auxiliar”.

    ¿Dónde vives?
    “Con mi papá en la Población Iansa 2, cerca del hospital”.

    ¿Qué haces durante el día?
    “Busco pololitos para trabajar, hacer pegas chicas pa’ ganarme mis pesitos”.

    ¿Y cómo estás?
    “Mira, de salud, sicológicamente estoy un 10, pero físicamente estoy mal. Como hace tanto calor, me salió soriasis en la piel…”

    ¿Tienes buena salud, entonces?
    “Más o menos. Una vez tuve un problema familiar que me causó una depresión. Mi mamá tuvo un accidente. Mis padres siempre discutían a garabatos, no a golpes, pero discutían. Había muchos problemas. Yo, mientras, estudiaba mucho, día y noche. Tuve un cuadro nervioso, que si no lo hubiese tratado, se me hubiese convertido en psicosis”.

    ¿Cuál fue tu tratamiento?
    “Me llevaron al hospital traumatológico de Valdivia, sección psiquiatría, me tuvieron hospitalizado desde el 16 de enero hasta (creo) el 27 de mayo de 1991”.

    ¿Qué edad tienes?
    “Tengo 30, pero me siento cabrito, no me siento viejo”.

    ¿Has tenido dificultades al buscar trabajo?
    “Siempre he estado integrado, esta enfermedad la tenía desde cabro chico, pero no se había manifestado hasta los 16 años, aunque siempre se sospechaba desde chico que tenía cuadros maniaco-depresivos”.

    ¿Sientes que te discriminan?
    “La gente positiva nunca me ha rechazado. Pero la gente negativa me ha, disculpe la expresión, me han agarrado pa’l hueveo”.

    ¿Se han burlado de ti?
    “Sí, poh. A mi me tienen envidia, porque soy mejor que todos ellos. A mí y a mis hermanos. Acá en La Unión, en Osorno, en Temuco, en Río Bueno, en Rancagua, en Santiago, en Concepción, en Talcahuano. En todas las ciudades en que he estado paseando, la gente no puede soportar que una persona como yo o mi hermano seamos más que ellos”.

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