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    El pasado lunes 12 de noviembre, en la ciudad de Pedro Juan Caballero, departamento paraguayo de Amambay, fronterizo con Brasil, fue asesinada Laura Casuso, una abogada argentina que defendía al narcotraficante brasileño Jarvis Chimenes Pavão.

    El atentado contra Casuso ocurrió en horas de la noche, cuando la mujer salía de una vivienda. Un sicario con la cara cubierta se le acercó, le apuntó y le dio varios tiros, luego escapó en una camioneta, desde la cual efectuaron otros disparos, según se puede ver en un video de una de cámara de seguridad.

    Según el médico forense César González, quien brindó declaraciones a la emisora Monumental 1080 AM, Casuso recibió 10 impactos de bala, distribuidos en diferentes partes del cuerpo.

    La abogada llegó con vida al hospital, pero falleció horas después. El médico dijo que los impactos de los proyectiles hicieron mayor daño en “el cuello, la parte posterior del tórax, el abdomen y los miembros superiores e inferiores del lado izquierdo”.

    “Muerte por encargo”

    Casuso fue una figura mediática en Paraguay desde que defendió a Pavão, cuando éste era acusado de evasión fiscal y blanqueo de capitales, delitos por los que pagó ocho años de cárcel ante la justicia paraguaya.

    El hombre fue extraditado a Brasil en diciembre del año pasado y en su país cumple una pena de 17 años de cárcel por lavado de dinero, narcotráfico y asociación criminal.

    La abogada se había residenciado en Brasil, pero recientemente volvió a Paraguay. En conferencia de prensa, la fiscal Sandra Díaz, quien lleva el caso, informó que por el ‘modus operandi’ del asesinato se trató de “una muerte por encargo”.

    Detalló que en el lugar del crimen “no fue encontrada ninguna pertenencia personal” de la víctima, como su teléfono celular o la cartera. También mencionó que una testigo confesó que la abogada, luego de la extradición de Pavão, se había mudado a la ciudad brasileña de Ponta Porã “porque tenía miedo”.

    “Masonería femenina”

    Díaz precisó que Casuso estuvo en la vivienda —donde fue asesinada a las 07:00 de la noche [hora local]— desde las 02:00 de la tarde, participando de una reunión de la “Logia Masónica Femenina”. La fiscal informó que en el interior de la vivienda se encontraron “prendas de vestir que probablemente se utilizaban para un culto” y que la sala posterior era utilizada como “un templo masónico”.

    El jefe del Departamento de Investigaciones de Amambay, Germán Arévalos, dijo, en declaraciones a Radio 970 AM, que Casuso “habría dicho a las personas que estaban en la reunión, que iba a salir” para evitar que ocurriera algo “más feo“.

    De igual forma, indicó que “todas las personas que estuvieron en la reunión hasta ahora se encuentran con paradero desconocido“.

    Tras esas declaraciones, la “Gran Logia Simbólica del Paraguay” emitió un comunicado en el que dice que Casuso “no se encontraba en algún templo o instalación dependiente” de la organización. Además señalan que no practican “la masonería femenina ni la mixta”.

    Fuente: RT

     

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