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    “Este país nunca ha tenido quien lo dirija bien, No se trata de pedirle al gobierno nada.
    Colombia, nuestra querida patria necesita por fin una dirección de un conjunto de personas que realmente piensen en su país. Que piense en la gran mayoría de la gente, que piensen en los niños, que piensen en las mujeres, que piensen en los derechos económicos y sociales de la gente” (Iván Ríos-Farc)



    La muerte del comandante Iván Ríos la semana pasada, fallecimiento, presuntamente llevado a cabo por uno de sus jefes de seguridad, un tal Rojas, rememora y desempolva ciertos titulares añejos, pero muy singulares en esta hora de coincidencias, casualidades, mentiras, patrañas y campañas por parte del gobierno Colombiano en contra de las Farc.

    La Operación Colombo, fue una maniobra encubierta realizada por militares chilenos entre 1974-75 para justificar la desaparición de personas bajo Dictadura.

    El asunto era de una sencillez diabólica. Se rapta a militantes opositores al gobierno, (preferentemente seguidores de la línea M-L) se les tortura hasta el hastío y después “se hacen aparecer” fuera del país o en los límites del territorio, para más tarde, como hígado ensangrentado de esa torta, decir que esas mismas personas habían sido muertas por sus propios compañeros de armas o de partido.

    Los Militares Chilenos, condecorados con medalla al deshonor, se lavaban las manos, posaban de víctimas ante cualquier acusación de violación contra los Derechos Humanos, y tenían rienda suelta para seguir haciendo de las suyas dentro de la cofradía de cobardía.

    Los titulares de hace más de 30 años dejan bastante que pensar, comparándolos con los que reproducen los medios oficiales de información colombiana:

    “Subversivos se estarían matando por rencillas personales”, “Extremistas cruzan la frontera”

    “Exterminados como ratones” “La vendetta chilena”. Una fotografía de Salvador Allende, con una leyenda que dice: “Salvador Allende ‘El Padrino’ mata desde su tumba”.

    “Sesenta extremistas chilenos han sido eliminados en los últimos tres meses por sus propios compañeros de lucha, en un vasto e implacable programa de venganza y depuración política.
    “El plan de ejecuciones materializado en una feroz cacería a lo largo y ancho de las tres Américas. Parece ser el comienzo de una gigantesca purga con la que culmina un largo proceso de divergencias, mutuas recriminaciones y disputas por dinero.

    Todos los periódicos que publicaron esos elegantes y refinados titulares fueron financiados y amaestrados por la CIA. (Los cuales, en la actualidad, gozan de excelente salud económica en Chile)

    Entre los límites de Argentina y Chile se llevaban a cabo estas degollinas entre “terroristas”.

    Los motivos iban desde peleas por las amantes, recursos varios, posiciones, impotencia ante el grandilocuente enemigo, y la consabida repartija de dineros, obtenidos todos obviamente, de forma ilícita y reñida con el estado de derecho.

    Los Estados Unidos, expertos en guerra sicológica, técnicas de manipulación colectiva, saben y han sabido siempre sus limitaciones tanto internas como externas.

    En el combate cuerpo a cuerpo, el único que podría sacar la cara por ellos sería Rambo, siempre y cuando no lo saquen de un estudio de cine.

    (Como dato interesante, los “americanos” usarán la aviación para que les despeje el camino. Lo han hecho siempre así y así lo seguirán haciendo, ésa es su única ventaja, lo saben y no escatimarán nunca recursos en usarla.

    Entonces, el accionar de los aviones invadiendo Ecuador para hacerles el camino limpio y fácil al ducho narco-ejército colombiano, suena bastante a consejo yankee sobre su peoncillo Uribe).

    Además, la guerra sucia, invenciones, cuentos, mentiras, embustes y todo lo que sirva para confundir, engañar y disgregar a la gente y sus movimientos reivindicativos, es la carta favorita del Imperio del Norte.

    Entonces, historias como las que ha contado un guachinango que se hace llamar “Rojas” acerca de la muerte del compañero Iván Rojas, deja bastante que pensar.

    ¿Asesinó a su comandante para aliviar la presión del ejército?

    O sea, el supuesto traidor, estaba de paseo en la guerrilla por unos días y no sabía de qué se trataba el asunto. ¿Fue elegido jefe de la seguridad personal del comandante porque salió favorecido con ese puesto en una lotería del barrio?

    Aliviar la presión del ejército colombiano es inequívocamente un auto-halago profesado por alguien más cercano a esa línea blanca que separa a Uribe del pueblo en su conjunto.

    Quizás, de humildes y opacados no soltaron la primera “improvisada” frase que tenían preparada para tal ocasión. “Aliviar la aguerrida, valiente, heroica, patriótica, desinteresada y profesional presión por parte del gallardo ejército colombiano.”

    Entonces, a propósito de Operaciones Psicológicas: Su objetivo principal es Influir Directamente en la mente de los Hombres.

    Estas operaciones comprenden actividades de tipo político, militar, económico e ideológico, pero siempre actividades dentro del campo de la propaganda, la cual consiste en la difusión de doctrinas, ideas o llamados especiales dirigidos a exaltar emociones dentro de un determinado grupo social, con el fin de influir en las opiniones, actitudes y conducta del mismo, modificando aquellos en el sentido que favorezcan los objetivos del grupo que realiza la operación.

    La descripción de los datos resultan bastante singulares, peculiares, llamativos y muy contradictores ante la muerte del Guerrillero. Son demasiadas las historias en busca de objetivos demasiado obvios, repetitivos e insultantes. El Glorioso Ejército Colombiano y la debilitada y Ruin fuerza beligerante FARC.

    Se supone que Rojas, aparte de “alivianarse la presión”, también es un ambicioso insaciable, el cual, campante expresa su deseo de cobrar la recompensa ofrecida por Uribe.

    O sea, éste es el tipo de personas que conforman la Guerrilla. Traidores, egoístas, cobardes que no resisten la presión y ambiciosos. Paradigma hecho a mano por algunos al parecer.

    No contentos con esta fabliella, Rojas cierra su declaración con un llamado exquisito.

    “Lo único que puedo decir e invitar es que mejor se entreguen”

    Alias Rojas contará con todos los beneficios del programa de reinserción del Gobierno

    Nacional, (Cambio de Nombres, direcciones, becas en USA, cirugía plástica, más la recompensa que se ofrecía por el Comandante del frente 47)

    Obviamente ante el estado de Derecho en Colombia, ciertos seres humanos valen menos que otros y este asesinato, más el de su compañera son motivo sólo de premios y alicientes.

    O sea, la Radicalización de la Muerte como argumento a exponer. Se les busca muertos o muertos. Rojas ni siquiera pensó, en el caso que hubiese podido pensar, en entregarse o rendirse. Inventar algún cuento o lo que sea para haberse salvado, especialmente estando a mano el excelente programa de reinserción que existe para apóstatas.

    Otro supuesto Guerrillero, a la par de las declaraciones de Rojas, (quizás es la misma persona) hace un llamado estremecedor.

    “El principal objetivo es capturar a los cabecillas y comandantes de todos los frentes de esta organización y vamos (¿vamos?) a capturar vivos o muertos, a estos personajes para entregarlos a las autoridades para que sean castigados con todo el peso de la ley, ya que de estos cabecillas surgen las ordenes para cometer cualquier tipo de acto terrorista.

    En mi nombre, y en nombre de nuestro grupo invito a todos los integrantes de cualquier grupo guerrillero a unirse a nuestro grupo (¿grupo?) o a desertar de las guerrillas, pero el objetivo es, eliminar a los cabecillas como ya lo comenzamos a hacer”.

    Los noticiaros repiten una y otra vez, “Crisis al interior de las Farc”

    “Las FARC se están resquebrajando” etcétera, etcétera. Exclamaciones dichas por ciertos periodistas, pero que más parecen ser palabras redactadas por el ejército y sus ideólogos.

    La historia y los pormenores de la muerte del comandante parecen demasiado conocidos, además, los ejércitos de América, bien sabemos, siguen a pie juntillas las despreciables enseñanzas inhumanas que emanan de la Escuela de las Américas, matriz cultural del pensamiento acerca del ser humano que se esgrime en USA.

    .

    Lo peculiar del asunto es el detalle digno de acento gringo. El corte de una mano, muy al estilo CIA en América latina. Tal vez, el comandante Iván Ríos, no estaba todavía a la altura del Guerrillero Heroico, Ernesto Che Guevara, entonces, no fue necesario cercenarle las dos manos, sino sólo una, para verificar su identidad.

    La contradicción aquí pasa por el hecho de que si Ríos estaba muerto, el traidor tenía su pasaporte, cédula de identidad, su computador personal, la ubicación de su cuerpo, ¿Para qué cortarle la mano? Ríos estaba perfectamente identificado por los servicios de inteligencia colombianos.

    No había necesidad, a no ser que alguien o algunos hayan querido agregarle un toque dramático y transformar su muerte en una noticia chocante para desmoralizar a los combatientes o justificar alguna de sus incontables abominaciones a la raza humana.

    Parece raro, llamativo, extraño, peculiar, infrecuente que un hombre que ha decido tomar un camino como es la Guerrilla, a sabiendas de todo lo que eso conlleva, en una situación álgida, se de el trabajo, de disimular su pavor ante “la presión del ejército” se acerque a su comandante y le proponga sueltamente, ¿Qué tal si nos escondemos en una cueva mientras las cosas se calman? Todo esto, obviamente, mientras sus compañeros siguen luchando mano a mano contra el ejército. ¿Un hombre con una excelente preparación político-militar se va a esconder a un hoyo mientras pasa el peligro y sus compañeros están luchando?

    Muerto Reyes, la Plutocracia colombiana, aún estaba en vilo, aún cierto temor de perder sus granjerías rondaba el ambiente, estaban en ascuas. Porque ¿Quién con cierta experiencia en diálogos con el gobierno colombiano y las FARC podría reemplazar a Reyes en la negociación por la entrega de rehenes? (Y con ello, el Fantasma de Ingrid Betancourt retornaría a amedrentar a ciertos seres detrás de las sombras) ¿Quién podría ser ese sucesor del fenecido Comandante Reyes? Tal vez un hombre con vasta experiencia en mesas de negociación en tiempos pasados, como lo fue en su momento durante el gobierno de el ex-presidente Andrés Pastrana. Es decir, Iván Ríos.

    Dos alas cortadas con el mismo puñal, una, el de negociador y la otra su ascendente carrera en la guerrilla debido a sus incontables capacidades.

    Como se nota que algunos no tienen la más remota idea de qué significa embarcarse en la senda guerrillera. Desde el primer momento es un adiós a la vida segura, es un adiós a lo obviedad de despertar cada mañana. Quien se embarca en ese barco de liberación sabe que las posibilidades de llegar a puerto son las menos probables. Y uno está preparado para lo peor todo el tiempo. Se ha elegido un camino y ese camino es el del sacrificio a toda prueba y entrega.

    No se trata de glorificar ni santificar a la guerrilla, pero hay siete mares de diferencia entre un guerrillero y un mercenario paramilitar o militar, amamantado por el impuesto de los trabajadores, y que sólo se mueve aceitado por sueldos y avaricias varias. En contraposición con un hombre que se hace a pulso, que se rebela contra las injusticias, que decide ofrendar su vida, no en el acto, quizás fácil, de ofrendar la vida en un instante, sino de regalar su vida toda, todos los días, todas las horas, todos los minutos contra aquellos que pretenden mantener el yugo y el cadalso contra los más humildes.

    El procedimiento llevado a cabo para hundirle la muerte a Iván, dibuja de cuerpo completo a los mismos de siempre, a esos que han asolado Colombia por decenios. ¿Quiénes son duchos con los machetes cercenando brazos, manos y piernas? ¿Cuántas matanzas de horror perpetradas por los paramilitares y militares aún no están resueltas? ¿Quiénes son expertos en descuartizar niños?

    Como se nota que algunos tienen perfecto entendimiento de lo que significa estar o pertenecer a la guerrilla. Y basados y temerosos ante ese concepto es que pretenden tergiversarlo, enlodarlo, hacerlo parecer como una mera locura pasajera o una mera actitud de rebeldía de jóvenes inmaduros.

    Personas confundidas, pero que, gracias a la gracia del Señor y La CÌA recuperan el camino extraviado y vuelven al redil impuesto por ciertos saqueadores del mundo y de Colombia. Tanto es el arrepentimiento, la contrición que aparecen en las cámaras de televisión, firman libros, y vociferan hacia los cuatro puntos cardinales que siempre confluyen en Wall Street, sobre la última revelación adquirida.

    Ríndanse, Deserten, Abandónenlo todo, Libérense, Arrepiéntanse. (God bless you)

    Como se nota que la “Escuela de Las Américas” aún sigue dando cátedra en manipulaciones, asesinatos y localización de grupos “terroristas”, como se nota que en todo esto está metida la mano yankee, porque, y para ser honesto, ¿desde cuándo el ejército colombiano es tan acertado en sus ataques y procedimientos?. ¿De dónde sacaron tanta pericia y puntería de la noche a la mañana?

    ¿De qué diablos se ufana o engalana el ejército colombiano? Mató al comandante Reyes, después que los Estados Unidos les explicó con peras y manzanas su ubicación exacta.

    Pasaron después los jabalíes salvajes rematando estudiantes, profesores y guerrilleros en comisión humanitaria y tienen el descaro de llamarlo enfrentamiento.

    Además, al comandante Ríos, supuestamente lo asesinó un traidor, porque sí ese supuesto Traidor no hace lo que lo teóricamente hizo, esta es la hora que todavía el ejército está buscando a Iván.

    El 6 de febrero, se habría entregado Rojas con la mano cercenada del guerrillero, lo habría matado tres días antes en la selva.

    Sin embargo, debido a tantas contradicciones, mentiras e inexactitudes uno tiende a preguntarse ciertas cosas.

    ¿Y sí el ejército capturó con vida al grupo guerrillero? ¿Y si al comandante lo hubiesen estado torturando esos tres días y, ante el tesón y negativa de éste de entregar algún antecedente, le hubiesen cortado la mano en una sesión de salvajismo buscando información? (descuartizan mujeres y niños, un guerrillero debe ser pan comido para ellos)

    ¿Y si los hubiesen puesto a todos a mirar el espectáculo? No están bromeando, y asesinan a su compañera, al rehusarse éste a hablar. Después lo ajustician de un balazo en la frente.
    ¿Y si mientras Rojas observa la carnicería y sabe que es el próximo y le proponen que salve el pellejo, el de su compañera y de su entrañable amigo a cambio de que siga cierto guión previamente escrito?

    ¿Por qué matar al hombre con más preparación, el que te puede sacar del asunto, emboscada o problemática? ¿Y la lealtad familiar-militar que existe entre los hombres de armas?

    ¿También mató a la compañera del comandante de un balazo en la frente? Los mató bastante rápido, no hubo reacción, nada. Debe ser muy fulminante y ducho el tal Rojas, y eso parece raro, especialmente por su estremecida conducta ante la presión del ejército.

    ¿El amigo y la novia de Rojas lo llenaron de aplausos y vítores cuando realizó su acción? ¿Estaban todos de acuerdo? ¿En un descuido se escabullen del grupo Guerrillero y el ejército los recibe con los brazos abiertos? ¿Dónde están ellos justo ahora, qué opinan de todo el asunto?

    Uribe mientras tanto posa de Colombófilo (El que cría y selecciona palomas mensajeras)

    Envía a algún personaje a discursear bostezos contra las Farc, mientras él y sus blancos pichones, que son buitres en realidad, otean las aldeas pobres y desamparadas, sin embargo, el único parecido que tienen estas aves de rapiña con las palomas es que todo lo cagan con su presencia.

    Mientras tanto, cual pequeño complejo imitador de Bush, Uribe, uretra ulcerosa, ubre del capitalismo, es valiente escondido detrás de un escritorio dando cátedra de cómo enfrentar a la guerrilla.

    Resulta bien difícil creerle al ejército de Colombia, especialmente cuando la casi totalidad de sus estamentos está conformada por sicópatas, sádicos, empresarios, drogadictos y mitómanos.

    Andrés Bianque.

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