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    Ante la polémica, críticas  y protestas generadas en Ecuador por el proyecto del presupuesto para el ejercicio fiscal 2019, que aún analiza la Asamblea Nacional, el presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, decidió pedir la renuncia de todo el Gabinete ministerial, para desviar la atención sobre este tema y hacer tábula rasa.

    Esta es la segunda vez que solicita la renuncia de su tren ministerial en los últimos seis meses, la anterior fue el pasado mayo. Además en 18 meses de gobierno ha fusionado ministerios y eliminado secretarías y otras instituciones.

    En primera instancia Moreno aceptó las renuncias del ministro de Educación Fander Falconí; del secretario general de la Presidencia, Eduardo Jurado, y del Director General del Centro de Inteligencia Estratégica (CIES), Jorge Costa, quienes fueron sustituidos por Marcelo Jaramillo (encargado), José Augusto Briones y Marlon Brito, respectivamente.

    Asimismo, ratificó en sus cargos a los ministros de Relaciones Exteriores, José Valencia, y de Economía, Richard Martínez.

    La ministra del Interior, María Paula Romo, comentó que la solicitud de las renuncias “parte de la evaluación de fin de año” que hace el jefe de Estado de Ecuador . Sin embargo la opinión pública ecuatoriana señala que esta decisión se relaciona con los recortes sociales que contempla el proyecto presupuestario.

    Presupuesto polémico

    Las críticas a la propuesta del presupuesto para el próximo año, que asciende a 31.318 millones de dólares, cuestionan los recortes de recursos para la educación y la salud, así como el fuerte endeudamiento externo planificado y una proyección demasiado optimista con respecto al precio de barril de crudo, fijado en 58,29 dólares.

    El documento también ha sido objeto de controversia en el seno de la Asamblea Nacional, que tiene hasta este viernes para aprobarlo. Sin embargo hasta el momento no cuenta con los votos necesarios.

    Buena parte de las críticas se basan en que para el 2019, el Gobierno necesita contratar deuda por  un monto de 8.166 millones de dólares, de los cuales el 56,53%, corresponderá a créditos con bancos comerciales y de inversión.

    Según el despacho de Finanzas, todavía se están negociando las condiciones de estos créditos, que representan  4.616,7 millones de dólares.

    “Los detalles no pueden hacerse públicos mientras se encuentren en curso los procesos”, señaló el ente citado por el diario El Comercio.

    En el transcurso de este año, el Gobierno ha obtenido más de 1.000 millones en préstamos de bancos extranjeros, como Goldman Sachs y Credit Suisse, lo que demuestra una clara tendencia al endeudamiento externo.

    Sin embargo, Moreno justificó esta acción alegando que  “hoy, la economía ecuatoriana ya no depende exclusivamente de la inversión pública. Hoy, depende del esfuerzo y de la inversión de todos nosotros”.

    Déficit en salud

    La Federación Médica Ecuatoriana (FME) expresó su preocupación sobre presupuesto del área de salud para el año 2019.

    El presidente de este gremio, Ernesto Carrasco, alertó que para el año 2018 se destinó un monto de 3.402 millones de dólares y para 2019 se contemplan 3.968 millones, una cifra insuficiente para atender las necesidades en materia de salud del pueblo ecuatoriano.

    “Cada año se debería aumentar el 0,5% del Producto Interno Bruto (PIB), pero eso no está ocurriendo. El problema no es que se recortó, sino que se mantuvo cuando lo que debe ocurrir es lo contrario”, expresó Carrasco citado por el diario El Telégrafo.

    Planteó que hace seis meses empezaron a reclamar por el problema,  y se solicitó  una reunión con las autoridades para exponer sus observaciones.

    “Hemos mandado oficios y no nos han contestado. El presupuesto planteado no va a alcanzar”, advirtió, al tiempo que explicó que la diferencia entre  los instrumentos de planificación de 2018 y 2019 son 194 millones

     
    ¿Recursos para la educación?

    Uno de los puntos que más ha levantado críticas dentro del plan de austeridad de Lenín Moreno es el recorte de los recursos destinados a educación, y en especial a la universitaria.

    Según el proyecto presupuestario presentado al Poder Legislativo se reducirá en 10% el  monto que recibirán las universidades, escuelas politécnicas e institutos de educación superior públicos. Al pasar de los 1.443 millones de dólares de este año a 1.298 millones el próximo año, lo que supone una baja de 145 millones de dólares.

    Las universidades más grandes, como la Central de Quito y la de Guayaquil (oeste) son las más afectadas por la reducción de recursos. Entre los rubros que se reducen está el de personal.

    “Las autoridades de la Universidad Central han dicho que la reducción de recursos impacta seriamente en la sostenibilidad de las estructuras académicas”, reseña la agencia EFE.

    Esta situación ocasionó que se generarán una serie de protestas  y marchas en las que ha participado miles de jóvenes ecuatorianos.

    Si no hay educación para el pueblo, no hay paz para el Gobierno“; “la lucha no tiene rostro, esto va por todos”; “educación pública resiste”; “la Universidad no se vende, se defiende”; “señor, señora, salgan a luchar para que sus hijos puedan estudiar”, son las consignas que defienden los estudiantes.

    Ante estas manifestaciones el Gobierno de Lenín Moreno se vio obligado a dialogar con el sector educativo,  lo que condujo a que el ministro de Finanzas Richard Martínez, alcanzara un acuerdo con autoridades de las universidades.

    Este documento 7 puntos llama de manera explícita a “restituir en la Proforma del presupuesto 2019 las asignaciones presupuestarias para las universidades públicas correspondientes para el ejercicio fiscal 2018”.

    No obstante, los representantes de la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador (FEUE) advirtieron que estarán vigilantes a este acuerdo.

    “La única alternativa para que el recorte deje de existir es que la Asamblea Nacional, pueda poner con observaciones la Pro forma y esta regrese al Ejecutivo. Si esto no pasa el recorte se va a consumar”, dijo Andrés Santos, presidente nacional de la FEUE, citado por El Comercio

    Recordó que el año pasado se llegó a un acuerdo similar, que no tuvo resultados.

    Se aprobó la Pro forma con 12 recomendaciones de la Asamblea y ninguna fue acogida por el Ejecutivo. Por eso hemos tenido problemas”, agregó.

    La indignación de Falconí

    La polémica por los recursos destinados al área académica se agrandó por la renuncia del ministro de Educación Fander Falconí, quien dijo que renunció a sus funciones por no estar de acuerdo con recortes de fondos para la enseñanza pública, establecidos en el presupuesto 2019.

    “Agradezco a Lenín Moreno por haberme confiado la cartera de Educación desde mayo de 2017, como no estoy de acuerdo con el recorte a la educación pública ecuatoriana en el presupuesto del Estado 2019 me retiro de estas importantes funciones, que la historia diga la última palabra”, indicó Falconí en su cuenta de la red social Twitter, quien era considerado el último hombre de izquierda que quedaba en un Gobierno que en año y medio se alejó del correísmo y dio un giro hacia la derecha, disminuyendo las condiciones de vida del pueblo ecuatoriano.

    Falconí condenó que la proforma presupuestaria enviada a la Asamblea Nacional implica un “desprecio a la educación pública y tiene graves errores técnicos”.

    Advirtió que de confirmarse esa propuesta presupuestaria “no habría un solo centavo para el mantenimiento de 12.333 unidades educativas públicas del país”.

    Anteriormente Falconí aseguró que al cortar los fondos para la educación se ataca a toda la sociedad, en especial a la niñez y a la adolescencia; “lo más grave es que destruye el futuro del país”, sentenció.

    El exministro alertó que  “las reducciones convierte en inviable al sistema educativo para 2019”,  y lamentó que aunque  envió una carta al Lenín Moreno con todos los argumentos, no obtuvo respuesta.

    “El desenlace, mi renuncia”, relató.

    No obstante, según los datos de  la Secretaría de Comunicación  para el 2018 el presupuesto para el Ministerio de Educación fue de 3.463 millones  de dólares y para el 2019 se incrementará a 3.602 millones.

     

    Rumbo neoliberal sin tregua

     

    Desde que Lenín Moreno asumió la presidencia de Ecuador Moreno en mayo de 2017  dio un giro a la política nacionalista desarrollada por Correa y su “Revolución Ciudadana”, para tomar un rumbo más neoliberal.

    En 18 meses ha implementado una serie de medidas de austeridad para “reactivar la economía del país” y ahorrar 1.000 millones de dólares, entre las que figuran un aumento de la gasolina, la supresión y fusión de ministerios , la fusión y optimización de empresas públicas como la Corporación Nacional de Telecomunicaciones, la aerolínea Tame y Correos del Ecuador.

    Asimismo, decidió nombrar al expresidente del Comité Empresarial Ecuatoriano, Richard Martínez, como ministro de Economía, quien ha promovido la disminución de la inversión pública, al desmantelar programas públicos y  establece las bases para la privatización de minas, telecomunicaciones y bancos.

    Sin embargo, la nueva tarea de Martínez es lograr implementar un presupuesto austero en lo social y que ayude a consolidar el neoliberalismo en Ecuador.

    En agosto pasado Lenín Moreno, presentó un plan de reducción de gastos que incluye más de 1.300 millones de dólares en recortes al presupuesto anual y el fin de algunos subsidios políticamente delicados al combustible.

    ¿FMI al rescate?

    En julio pasado una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) visitó Ecuador en julio pasado, y se espera que a principios de 2019 se presente el informe definitivo sobre la situación económica de este país durante el último trimestre del año.

    No  obstante, varios medios de comunicación advierten sobre la posibilidad de que el  gobierno ecuatoriano este trabajando en un acercamiento con el FMI, que le permita a la administración del presidente Lenín Moreno entablar un acuerdo de rescate.

    La recesión  que presenta la economía de Ecuador  tiene como una de sus causas la caída del precio del barril de crudo y la sobreestimación hecha por el gobierno respecto a las ganancias que obtendría de la actividad.

    El ministro de Economía y Finanzas, Richard Martínez, tendió los primeros puentes con el FMI y consultó además a sus pares suramericanos por los acuerdos que alcanzaron en los últimos meses, por lo que se prevé que Ecuador busque un acuerdo similar al que suscribió recientemente el gobierno de Argentina con la entidad financiera.

    “Las cifras actuales de la economía ecuatoriana aumentan la necesidad del gobierno de conseguir el financiamiento para cubrir el déficit fiscal y las amortiguar la ya existente deuda externa. Mientras tanto, las empresas estatales y privadas del país no ven con buenos ojos ser quienes deban seguir financiando al fisco, situación que se haría insostenible para 2019” refiere  el diario La República.

    Popularidad en debacle

    Desde  finales de 2017 a la actualidad, la popularidad de Lenín Moreno ha ido en picada y la desaprobación de su gestión se ubica en 51,4 %, de acuerdo a un estudio de la empresa Cedatos, en el que se revela que el 59,3% de los encuestados no cree en la palabra del jefe de Estado.

    Sumado a esto, un 51,7 %  no aprueba su actitud ni su forma de ser.

    Polibio Córdova, presidente ejecutivo de la encuestadora Cedatos, explicó que los problemas económicos erosionaron la imagen del mandatario que seguirá afectada por las polémicas generadas en torno a la aprobación del presupuesto.

    Movimientos sociales toman las calles

    Aunado a la pérdida de popularidad, el gobierno de Lenín Moreno enfrenta el resurgir  del malestar de diversos sectores sociales que retoman las calles ante la falta de respuesta gubernamental.

    “Arroceros, lecheros, transportistas, indígenas, mineros, trabajadores y hasta políticos encabezan las quejas de los últimos meses. Casi todos cuestionan el modelo económico -o la falta del mismo- en la actual administración. Desde el día uno del nuevo Gobierno, dicen, se reflejaron errores e improvisaciones que afectan a los ecuatorianos”; reseña el diario El Expreso.

    “La situación actual es fruto del tipo de conducta del mismo Gobierno. En sus diálogos fue más receptivo con unos que con otros. Fue más receptivo, por ejemplo, con los grupos empresariales y no con los movimientos sociales”, sostuvo el analista político Mario Unda.

    Mientras que la profesora universitaria, Nathalie Sierra, también considera que los resultados del diálogo fueron escasos, lo que conlleva a que el pueblo tome las calles para alzar su voz.

    “Tengo la impresión de que no se está asumiendo con seriedad el diálogo. Al menos en lo que es la política económica”, advirtió.

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