El conflictivo estreno de la ministra de Educación

Marcha educación

La imagen al comienzo de esta semana era nítida. Al interior del Congreso, la ministra de Educación, Adriana Delpiano, anunciaba a la prensa avances en las negociaciones con los profesores en la mesa organizada por la comisión de Educación de la Cámara. En las afueras del recinto, un grupo de profesores era dispersado por carabineros. Al otro día, la ministra reiteró que el gobierno no retirará del Congreso el proyecto de carrera docente y que el espacio que tienen los profesores para discutirlo es el legislativo. “No hay otras condiciones que podamos asumir, el informe que se presentó es el documento por el que se va a trabajar.”- sentenció.

El estreno de la ministra la semana pasada ya había sido desafortunado. Asumió el cargo en medio del paro de profesores en rechazo al proyecto de ley de carrera docente, diciendo que “en cuanto a los profesores, saben que no hay diálogo con el Colegio mientras no depongan el paro”. Con los días se mostró favorable a desarrollar mesas de diálogos para destrabar las materias en que aún no existen acuerdos con los profesores.

Ayer, la presidenta Bachelet envió una carta abierta a los profesores. La retórica es la de siempre: que los quiere mucho, que ha escuchado a todos los actores, que la reforma se trata de un paso sustantivo para el sistema educativo chileno y bla bla bla. Lo de siempre.

Casi al finalizar la semana, el balance es negativo para el gobierno, que no ha podido parar el paro docente y establecer un diálogo con los estudiantes.

La militante PPD, ex Mapu, ministra de los presidentes Eduardo Frei Ruiz-Tagle (Bienes Nacionales) y Ricardo Lagos Escobar (Sernam), e intendenta de Santiago en la anterior administración de Bachelet; acaba reproduciendo la respuesta acostumbrada de la ex Concertación frente a conflictos sociales: Pelotear la discusión del gobierno al Congreso, negar el diálogo ante movilizaciones sociales y cartas llenas de vaguedades han sido la tónica estos últimos días.

Las críticas al proyecto de ley en el imaginario del gobierno no son de fondo, sino que se trata de un ‘problema de comunicación’. En la primera entrevista dada como ministra, el domingo pasado a El Mercurio, Delpiano sostuvo que la reforma educativa de Bachelet es impopular porque no tiene un relato. Sobre el paro de profesores dijo que “sentir este ruido en la calle quiere decir que en algo hemos fallado en comunicar esta reforma”.

A los pocos días fue más clara respecto de las oportunidades que tienen los maestros disconformes con el actual proyecto de ley. Refiriéndose al envío de éste al Congreso, dijo que “no sólo es el piso, sino que también es el techo de lo que Chile puede hacer por sus profesores en materia de asignaciones de recursos”.

Si bien el proyecto contiene avances en el reconocimiento de la actividad docente, como la titularidad para los docentes a contrata, incentivos para el retiro de docentes mayores y el descongelamiento de la renta total mínima, el tema de la evaluación docente resulta ser la manzana de la discordia, dividiendo las aguas entre quienes promueven una educación con un real sentido para la sociedad frente a una educación cuyo fin es estandarizar procesos formativos ajustados a los parámetros neoliberales de trabajo contemporáneos.

EL ROL DE JAIME GAJARDO

Otra imagen también está quedando del paro de los profesores: en la última marcha convocada por el magisterio, el presidente de la gremial, Jaime Gajardo (PC) fue agredido al inicio de la manifestación, recibiendo golpes y objetos. La única salida de Gajardo fue refugiarse en la sede del Partido Comunista de Vicuña Mackenna y dejar de participar en la movilización.

La furia recibida por Gajardo da cuenta de que no es muy bienvenido dentro del gremio. En la actual tramitación del proyecto, el dirigente comunista se alineó con el tesorero del gremio, Juan Soto (PS), para firmar un acuerdo rápido con el gobierno. La situación al interior del magisterio se repite también en la CUT, donde la dirigencia controlada por un pacto PC-PS se esfuerza en disciplinar a la organización trabajadora a la agenda del gobierno.

La disidencia interna ha mantenido el paro y Gajardo se ha visto obligado a llevar las decisiones de la asamblea a las conversaciones con el gobierno. Por su parte, el prosecretario del Colegio de Profesores, Mario Aguilar, que encabeza la disidencia, se ha preocupado en recalcar que el paro terminará cuando lo decidan los docentes y no una “cúpula de dirigentes”.

Y AHORA EL CONFECH

El paro de los profesores es el primer conflicto que tiene que superar la ministra Delpiano. Hasta ahora ha dado muestras de reproducir la vieja estrategia de los cuadros concertacionistas frente al mundo social: negación del conflicto y peloteo al Congreso de la discusión. Mas en educación, la buena memoria da cuenta de ministros expertos en desactivar conflictos sociales, como Martín Zilic, que había ganado su experticia siendo Intendente regional de Eduardo Frei, levantando la central Ralco de Endesa en el Alto Bío Bío y cerrando las minas de carbón de Enacar, se estrelló contra el movimiento estudiantil de 2006. Lo mismo le pasó al sonriente Joaquín Lavín en 2011.

Después de resolver el conflicto con los profesores, la ministra Delpiano deberá convocar a los estudiantes para discutir la reforma de la educación superior. La ministra Delpiano aprovechó en la entrevista mercurial de advertir a la Confech que si bien van a conversar, “entiendo que no vamos a estar de acuerdo en todo y que la rapidez con que quieran avanzar no necesariamente será con la que podamos”.

Al cuadro se suma esta semana, el inició de la ofensiva de la derecha de la Nueva Mayoría en contra de la gratuidad prometida por Bachelet en educación superior. La andanada fue iniciada por el senador Ignacio Walker (DC), quien argumenta la desaceleración económica de la economía chilena y fue seguida por su colega de cargo y partido, Andrés Zaldívar, quien sostuvo que “lo principal es cumplir con la disciplina fiscal, ya que sin ella este país puede irse por un tobogán (…) en ese sentido soy estrictísimo: si las platas alcanzan, se hace. Si no alcanzan, no se puede hacer”.

Las declaraciones provocaron la inmediata reacción del Confech. La presidenta de la Federación de Estudiantes de la Usach, Marta Matamala, sostuvo que “aparecieron los personajes que todos temíamos que estuvieran dentro de la Nueva Mayoría y son los que hoy en día están tomando el control del marco programático”. Respecto de la ministra, sostuvo que “no le va a ir mucho mejor que a Eyzaguirre, si ella misma está cerrando canales de diálogos. Parece no querer comprender las demandas de los estudiantes”.

El gallito está en proceso.

Mauricio Becerra R.
@kalidoscop
El Ciudadano

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