La esclavitud moderna en los campos de algodón: el Banco Mundial rechaza investigación sobre trabajo forzado en uno de los estados más represivos del planeta

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¿Qué responsabilidad tiene un banco internacional que presta dinero a un estado represivo que sistemáticamente utiliza niños para su industria de algodón? No tanta, si uno examina la decisión recientemente tomada por el Banco Mundial en el caso del programa estatal de trabajo forzado en en el país centroasiático de Uzbekistán.

“La decisión del banco es chocante,” expresó Umida Niyazova, directora del Foro uzbeko-alemán de los DDHH. “A los millones de víctimas del trabajo forzado en Uzbekistán, el banco ha señalado que, a pesar del reconocimiento entre su difícil situación y los préstamos, no vale la pena investigar. Es inquietante, porque la decisión del banco también es un mensaje al gobierno uzbeko de que ello puede seguir con su sistema de trabajo forzado.”

La ONG, Cotton Campaign (Campaña del algodón), ha reportado que en el año 2014, el gobierno uzbeko obligó a millones de sus ciudadanos a trabajar en los campos con casi nada de pago o totalmente sin remuneración. Según la organización, el gobierno de Uzbekistán obliga tanto a niños y niñas como a adultos a trabajar en los campos, forzandolos a dejar sus trabajos o estudios durante el periodo de cosecha. No obstante, las autoridades siguen rechazando los alegatos, negando el hecho de la existencia de la práctica y represando las iniciativas de activistas para arrojar luz sobre las violaciones.

A pesar de que el Banco Mundial reconoce los problemas existentes en Uzbekistán, la organización económica internacional decidió que las autoridades de Uzbekistán están haciendo suficiente para solucionar los problemas de las condiciones laborales. Un reporte recién publicado muestra que el Panel de Inspección del Banco Mundial no investigará el caso de trabajo forzado institucionalizado, aunque el examen preliminar encontró que el banco probablemente está perpetuando la práctica.

“El Banco Mundial no ha hecho suficiente para prevenir el trabajo forzado vinculado con sus préstamos en agricultura,” expresó Jessica Evans, investigadora de instituciones financieras internacionales en Human Rights Watch (HRW). “El Panel de Inspección ha dado la espalda a los trabajadores forzados de Uzbekistán a cambio de promesas de la gerencia del banco.”

El Foro uzbeko-alemán de los DDHH señala que la coerción constituye el elemento central del sistema de producción de algodón en Uzbekistán, donde las cuotas del gobierno para la producción pueden ser ejecutadas con golpizas y humillación pública, según un informe publicado en noviembre del año pasado.

En un reporte emitido por el Servicio de Agricultura Extranjera estadounidense, hay 50 empresas conjuntas establecidas con empresas turcas, alemanas, surcoreanas, suizas y japonesas. Según el informe la inversión extranjera superó los 2 mil millones de dólares en el año 2013. El país es proveedor de algodón a China, Bangladesh y Rusia. Sin embargo, la producción impregnada por malas prácticas anteriormente ha afectado la reputación de empresas como H&M, empresa que ha señalado que ha tomado medidas para evitar el uso de algodón uzbeko.

El país es el estado vecino de Afganistán, debido a esto, ha funcionado como un sitio clave para EEUU durante toda la operación militar y la guerra en Afganistán. Recientemente, el diario VOA dio a conocer que EEUU está suministrando con armas al gobierno autoritario uzbeko, a pesar de la grave situación de los derechos humanos en el país, donde el presidente autoritario, Islam Karimov, ha gobernado por más de 25 años. Según HRW,  Uzbekistán funciona bajo un sistema pervasivo de seguridad donde la respuesta contra sus oponentes es fuerte, violenta y la práctica de tortura es endémica. El país no practica libertad de religión, expresión o ningún tipo de oposición política, reporta la organización de los DDHH.

En el año 2011, la hija de Karimov, Gulnara Karimova, fue privada de participar con su colección de moda en New York Fashion Week, parcialmente porque algunas de sus prendas estaban hechas con algodón uzbeko. En el año 2005, el gobierno llevó a cabo una masacre en la ciudad de Andijon. Según algunos reportes, el gobierno asesinó hasta 1,500 personas que estaban manifestándose contra el gobierno y sus prácticas de represión.

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