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    “¡Qué comience la noche! ¡Viva Valdivia, viva la región!”.Con esas palabras el presidente de la república, Ricardo Lagos, dio inicio al tradicional corso fluvial de la noche valdiviana. Fue la decimosexta vez que el mandatario visitó la ciudad, pero pese a toda la expectación de la prensa, no se pronunció ante los temas de la Nueva Región y la contaminación del Río Cruces, remitiéndose sólo a comentar la actividad.

    Junto a su esposa, Luisa Durán, el gobernante recorrió las riberas de los ríos Calle-Calle y Valdivia a bordo de una lancha de la gobernación marítima, saludando a las cerca de 150 mil personas que se agolparon a lo largo de la costanera Arturo Prat. Al momento de bajar, fue recibido por el alcalde de Valdivia, Bernardo Berger, dirigiéndose hacia la tribuna de honor, donde también se encontraban, entre otros, los senadores electos Eduardo Frei y Andrés Allamand. También, estuvo Aldo Bernucci, alcalde de Chillán y el embajador de Italia, Paolo Casardi.

    CERO APORTE
    Si bien desde la Municipalidad de Valdivia, se informó que el presidente hablaría con la prensa al desembarcar, no fue así. Al pasar frente al sector donde los periodistas locales se ubicaban, la única frase que lanzó fue “estoy muy contento de compartir esta noche con ustedes”, para seguir camino a su asiento.
    Es necesario precisar que con la prensa acreditada por la Moneda -canales de televisión y radios provenientes de Santiago- se tuvo mayor consideración que con las de la provincia. Ellos tuvieron acceso exclusivo al pasillo donde transitó Lagos, cuestión que fue prohibida a los periodistas locales.
    Durante la velada todo fue normal, salvo por un incidente que se vivió en la segunda pasada de las embarcaciones. De uno de los barcos de turismo se desplegó un lienzo en el que rezaba la frase “Desastre ambiental, herencia presidencial, tomar agüita no hace mal”. Si bien la situación no pasó a mayores, una, porque el encargado del foco que iluminaba a los barcos frente a la tribuna apuntó para otro lado al darse cuenta del hecho y dos, porque el locutor “rellenó” con el fin de bajarle el perfil, pudo ser un gran bochorno, ya que, según fuentes, Acción por los Cisnes habría sostenido conversaciones con todos los barcos de turismo para desplegar pancartas similares. Sin embargo, no se concretó debido a las medidas tomadas por la Gobernación Marítima, que previamente fiscalizó las embarcaciones retirando todo material sospechoso. Es increíble que para mantener una tradición y agradar a la autoridad que cumplió el deseo de la ciudad, se censure la libertad de expresión de ciudadanos, que sólo quieren un pronunciamiento sobre un problema real.
    Cuando recién hizo declaraciones, al escuchar una pregunta referida al lienzo de los ambientalistas, Lagos sólo atinó a decir, “la verdad es que no lo vi bien”.
    La otra pregunta que surgió fue, obviamente, sobre la Nueva Región. Y la obvia respuesta: “está en el parlamento, esperemos que se apruebe”. Después, escoltado por sus guardaespaldas, se abrió camino entre la prensa, caminó hacia la embarcación que lo trasladaba y se retiró del lugar, concluyendo su visita a Valdivia.¡Tan-tan!.

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