Políticas racistas y “ayuda humanitaria”: Contradicciones de Trump y Bolsonaro

Uno enfiló sus tropas contra los migrantes centroamericanos en la frontera con México y el otro considera que el “error” que cometió la dictadura en su país fue “torturar y no matar al adversario”.

Son Donald Trump, presidente de Estados Unidos, y Jair Bolsonaro, su homólogo de Brasil, respectivamente, quienes ahora defienden a capa y espada el ingreso de la “ayuda humanitaria” para “salvar” al pueblo de Venezuela.

Pero, ¿por qué cuesta creer que privan las razones humanitarias en esta posición de los dos mandatarios? En principio, porque desde mucho antes de ser presidentes dejaron claras sus posturas racistas.

Solo basta retroceder un poco para recordar qué intereses les gusta defender a Trump. A Haití lo llamó “país de mierda” y a Puerto Rico, una colonia denominada Estado Libre Asociado, la dejó a su suerte en 2017 cuando la golpeó el huracán María y estuvo 11 meses sin luz.

Trump y Bolsonaro se reúnen este lunes por primera vez. Foto: La Izquierda Diario.

El pasado 15 de febrero declaró un “estado de emergencia” en su afán por construir el muro fronterizo que divida a su país de México, pese a que los datos no sustentan la urgencia para tomar una medida de ese tipo.

Por si fuera poco, Trump parece ignorar que dentro de su territorio, a la vista, hay zonas como Flint, en el estado de Michigan, o el Bronx, en Nueva York, que requieren ayuda.

Casi 40 millones de estadounidenses están experimentando la pobreza y cada centavo que se gasta en la intromisión en los asuntos latinoamericanos en lugar de la atención médica, educación, empleos e infraestructura estadounidenses es un ataque a los pobres y a la clase trabajadora de este país, reseñó MPN News.

Esas polémicas políticas le han pasado su factura al Mandatario estadounidense. Cada vez crece más el descontento con su gestión de cara a las presidenciales de 2020.

Un sondeo efectuado por la empresa Morning Consult reveló en febrero que la popularidad del Jefe de Estado alcanzó mínimos históricos en enero de este año, al lograr sumar solo 40 % de apoyo.

Sin contar con la derrota de noviembre de 2018 cuando su partido, el Republicano, perdió el control de la Cámara de Representantes a manos del Demócrata, cuyos candidatos lograron casi tantos votos como él en las presidenciales de 2016, refirió El País.

El “Trump” de Latinoamérica

Más cerca de Venezuela está Bolsonaro, otro que puso de cabeza al país que dirige con sus declaraciones racistas, homófobas y machistas que, poco a poco, intenta convertir en políticas.

En julio de 2016, dijo a la radio JovemPam, cuando era senador, que el “error” que cometió la dictadura militar brasileña (1964-1985) fue “torturar y no matar”.

“El que busca huesos es perro”, decía un cartel que colgó en la puerta de su despacho para responder a las demandas de familiares de los desaparecidos, reseñó El Mundo.

Bolsonaro es un excapitán del ejército y por algo la prensa lo llama el “Trump brasileño”. También defiende la tortura y la aplicación de la pena de muerte y en enero de este año firmó un decreto que flexibilizó la política de adquisición armas en la nación sudamericana.

Estoy a favor de la dictadura. Jamás resolveremos los graves problemas nacionales con esta democracia irresponsable”, dijo en 1993 desde el podio de la Cámara de Diputados de Brasil.

Ellos más el sistema

Además de estos motivos para dudar de las “buenas intenciones” de esta pareja, las sanciones impuestas por Washington a Venezuela le han costado a Caracas, según estimaciones, $ 38 mil millones y Trump solo promete un pequeño paquete de $ 20 millones.

En otras palabras, se trata de un déficit de 37 mil 980 millones de dólares, lo que significa que incluso si fuese ayuda de verdad es insignificante en comparación con el daño causado por las restricciones

Además, esa misma excusa la ha usado la Casa Blanca para enviar armas a grupos armados ilegales en Afganistán, Irak, Siria y Nicaragua donde, en la década de los ’80, el ahora enviado especial para Venezuela, Elliott Abrams, autorizó el envío de ellas en cargamentos de “ayuda humanitaria” pasando por encima del Congreso y generando un escándalo que más tarde se conocería como el caso Irán-Contra.

Incluso, Oliver North, el presidente de la Asociación Nacional del Rifle de Estados Unidos, fue uno de los que compareció en 1987 ante el Congreso para explicar cómo el Gobierno de Washington le vendía armas a Irán de forma secreta para financiar a la guerrilla de la Contra, que luchaba contra el Gobierno sandinista en Nicaragua.

Tres razones por las cuales Venezuela no debe aceptar la ayuda humanitaria de EE. UU.

Encubrió masacres y propuso la invasión a Irak: Abrams, el enviado de EE. UU. para Venezuela

 

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