¿Por qué babean con Ricardo Lagos empresarios y políticos de derecha?

Foto fdd.cl
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“Me parece muy bien, el ex Presidente Lagos es una persona a la cual le tengo respeto y consideración, y por lo tanto, si en las elecciones presidenciales ha decidido participar es una decisión suya y puede ser importante para ir subiendo el nivel de nuestra política“. Esta declaración, realizada hace un par de días frente a una eventual candidatura de Ricardo Lagos en una contienda presidencial, no proviene precisamente de alguna autoridad del PPD ni menos del Partido Socialista. La dijo el ex ministro, primo-hermano y estrecho colaborador de Sebastián Piñera, el UDI Andrés Chadwick, actual miembro de la coalición de derecha, Chile Vamos.

Una admiración, respeto y simpatía por el ex mandatario de la Concertación que es públicamente reconocida entre políticos de derecha pero, por sobre todo, en el mundo empresarial. De ahí que Lagos sea una y otra vez levantado como carta para suceder a un gobierno de Michelle Bachelet que debió enfrentar una exagerada campaña del terror de la oposición frente a las reformas de la Nueva Mayoría.

Pero, ¿por qué entre los empresarios y la derecha babean con Ricardo Lagos?

“PRIVILEGIÓ LOS MECANISMOS DE MERCADO Y REDUJO LA PRESENCIA ESTATAL”

“A comienzos de la década de los noventa el pensamiento neoliberal para la región fue sintetizado en el denominado Consenso de Washington, que resumió los objetivos para América Latina, ante todo, del FMI, del Departamento del Tesoro de EE.UU. y Wall Street. El gobierno de Lagos se esforzó en su cumplimiento”, sostienen los economistas Hugo Fazio y Magaly Parada en el detallado libro “Gobierno de Lagos. Balance crítico” (LOM, 2005). Junto a eso, los autores agregan que el ex presidente, además, “añadió privilegiar los mecanismos de mercado, reducir la presencia estatal y abrir plenamente la economía tanto en el plano comercial como en el movimiento de capitales. Es decir, aseguró las condiciones para que el gran capital pudiese moverse en función de sus intereses de rentabilidad cortoplacista”.

Y es que el empresariado chileno, casi como un favor, acostumbra a pedir que simplemente a ellos el Estado “los deje trabajar”. Una declaración de intenciones que, en la práctica, se traduce en que desde el aparto público no se les pongan trabas a su crecimiento, en función de que son ellos supuestamente el principal eslabón del engranaje que produce el crecimiento económico, el desarrollo, genera empleos y atrae a la inversión extranjera.

BUEN MOMENTO PARA LA COLUSIÓN, LAS MINERAS Y LOS BANCOS

Una de esas regalías, por ejemplo, fue lo ocurrido en 2003 cuando durante el gobierno de Lagos se aprobó la ley N° 19.911 -que creó el Tribunal de Defensa Libre Competencia y reestructuró la Fiscalía Nacional Económica- en donde se eliminó la pena de cárcel para la práctica de colusión. Cuestionado luego de que se diera a conocer la existencia del llamado “Cartel del Confort” y se hiciera hincapié en que ninguno de los implicados en el hecho delictivo –entre ellos Eliodoro Matte y el ex ministro de Sebastián Piñera, Gabriel Ruiz Tagle- pagarían con penas de cárcel gracias a la mencionada ley, Lagos salió a defenderse: “Se consideró unánimemente que la pena de cárcel no era pertinente para este tipo de delitos, porque establece exigencias condenatorias incompatibles y mucho más complejas, que las necesarias para determinar una colusión”, escribió en su blog.

Otro espaldarazo de Ricardo Lagos al sector empresarial quedó de manifiesto en la llamada “Ley de Royalty II”, aprobada durante su gobierno, en junio de 2005. Fazio y Parada sostienen en el mencionado libro la siguiente y contundente conclusión sobre lo que consideran solamente un “tributo”: “Para los grandes mineros privados, nacionales y extranjeros, el llamado Royalty II ha sido un triunfo espectacular, pues se silencia el concepto de ‘derecho a cobrar sobre un bien de propiedad del Estado´”.

lagosUna situación que en realidad se vivió con la protección de los recursos naturales en general, que –como es sabido- está en constante conflicto con el desarrollo económico y las consecuencias medioambientales que esto significa. El economista y consultor ambiental, Gonzalo Villarino, asegura en el mismo libro que “poco se ha hecho por garantizar la capacidad de conservación y preservación de los recursos naturales”. Y agrega: “No solo tiene que ver con la exigua asignación de recursos para su cuidado, sino además con la escasa voluntad política de quienes deben resguardarlos, quienes no han dado la debida ponderación a la protección de la naturaleza”.

Fue también en 2005 que Ricardo Lagos, junto a su ministro de Educación, Sergio Bitar, introdujeron en nuestro país una fórmula que vendría a agudizar aún más el carácter mercantil de la educación chilena, el cuestionado Crédito con Aval del Estado (CAE). En palabras simples, esto significó dejar en manos del sistema financiero –es decir, de los bancos- la entrega de créditos a los estudiantes de las instituciones de educación superior, pasando a ser el Estado el aval de dichos préstamos. En 2011, en medio de las manifestaciones que exigían, entre otras cosas, fin al lucro, CIPER Chile daba a conocer que antes de que el famoso CAE hubiese producido una generación de estudiantes financiados por esa fórmula, los siete bancos que entre 2006 y ese año habían participado como intermediarios del financiamiento, ya habían obtenido “una ganancia de $150 mil millones”.

LA OVACIÓN EN ICARE

De ahí que no resulte extraño que en agosto de 2014 Ricardo Lagos haya sido ovacionado en el III Congreso Empresa y Sociedad organizado por Icare, el foro empresarial más importante del país. En la ocasión, se encargó de refrescar su respeto hacia el sector privado y relevar lo esencial que resulta- a su parecer- que la infraestructura pública se desarrolle a través de asociaciones con dicho sector: “Lo importante es que en materia de infraestructura productiva normalmente hay un espacio amplio para que el privado lo pague y busque los capitales necesarios. Para la infraestructura social se requieren los recursos públicos para poder avanzar. Lo importante es que esta interrelación tiene que ser fluida”, sostuvo.

Para la derecha, la figura de un Ricardo Lagos que en la práctica gobierna como si fuera uno de ellos, se traduce además en otro insumo -de una carga simbólica tremenda- para poder insistir en su idea de que el gobierno de Salvador Allende fracasó simplemente por su incapacidad como gobernante y por querer instaurar un modelo supuestamente inviable para nuestro país. Con Lagos consiguen entonces instalar la idea de que existe un quiebre histórico positivo entre esa forma de gobernar y la que implementó este nuevo socialista que llegó al poder.

Lagos Icare

Las razones de la enorme simpatía que genera Ricardo Lagos en la derecha y el empresariado chileno son, por supuesto, muchas más. Sin embargo, quisimos tratar algunas, principalmente vinculadas al ámbito económico, pues es esa área la que evidentemente más les importa, al punto de que ni siquiera el rotundo fracaso del TranSantiago ha podido opacar la atracción que el ex mandatario socialista genera este poderoso sector de la élite chilena, que hasta se ha sumado a la fanaticada de la Concertación reconociéndole una supuesta calidad de estadista.

Por Daniel Labbé Yáñez

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