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    Libro-Mariman-5-375x227La Araucanía, región plurinacional y multicultural. Esta es quizás la propuesta más de avanzada, la más controversial de las realizadas por la Comisión Asesora Presidencial para la Descentralización, encabezada por el ex diputado Esteban Valenzuela. La medida trajo de inmediato el debate. Su postura, diferente a la que el Estado chileno ha tenido en su historia, puso sobre la mesa una serie de diferencias. De ello conversó José Marimán, cientista político y miembro de la citada Comisión.

    -¿Qué significa una propuesta que declare a la Araucanía multicultural y plurinacional?

    -En primer lugar significa que ya no hay un solo grupo en La Araucanía, sino varios que reconocemos.
    Por ello ya no será la nación estatal la que va a decidir las cosas que ocurren en la región, la que va a estar siempre en el poder (…) Esto se trata de dar un reconocimiento a la situación donde coexiste más de una nación, más de un pueblo, más de un grupo étnico y en consecuencia todos deben tener derecho a compartir el poder y a poder decidir por el futuro de la región.

    -¿Cuáles serían esos eventuales cambios a relación a cómo hemos conocido la administración del Estado en ese territorio?

    -Lo del nombre. Los pueblos indígenas hace rato piden que respeten su propia forma de llamarlo. Además de ello, las medidas que se instalan como que la región debe tener un estatuto propio, un conjunto de normas que contenga todas las cosas que la gente que habita en la región pueda poner ahí, como el uso del mapudungun. Un estatuto es abierto a la posibilidad de poner cosas que nazcan de un proceso de consulta o constituyente.

    -¿Podría haber leyes específicas para ese territorio?, ¿Cómo se concilia con el funcionamiento del estado nación, qué dice la experiencia internacional?

    -En lo internacional hay varios casos. La idea es que una región autonómica se compone de un gobierno regional, de un Core. Además, hay escaños reservados para la minoría de manera que se pueda incidir en la toma de decisiones, eso además del estatuto que es una especie de mini Constitución. Por ejemplo, ese estatuto podría definir que las forestales que no le pagan un peso a la región deban cotizar y pagar impuestos en la zona.

    Estas tres cosas conforman lo que es la estructura de un subestado. De una región con autogobierno.

    -Éste es un debate que, da la impresión, llega tarde ¿A qué cree usted que se debe este rezago transversal en la política chilena?

    Hay una visión que no es homogénea. La Comisión era transversal, desde la UDI hasta más allá del Partido Comunista, lo que quiere decir que la decisión fue bien consensuada. Ellos tuvieron la suficiente apertura de mente para darse cuenta que esto debía ocurrir en el país como una manera de contribuir a los procesos políticos que tienen que ver con la inclusión de las minorías que han sido históricamente dejadas de lado, y como la forma de crear un nuevo escenario para que este tipo de conflictos tenga otro cauce y no explote en violencia.

    -Sabemos también cosas que se han escrito en la prensa, como que hay grupos que no recepcionan la idea de la misma forma y que ya están haciendo discursos de desintegración de la nación.

    -Yo creo que hay una tradición que se está instalando a nivel mundial, que tiene que ver con la inclusión de los pueblos o nacionalidades que habitan en un territorio, que tiene que ver con dar derechos políticos. Además de eso hay otras formas de inclusión, de incorporar la etnopolítica, como crear cuotas de poder para que todos se sientan integrados de la toma de decisiones del país.

    -¿Qué tipo de precedente sienta esta decisión para otros grupos que viven en Chile?

    La medida, cuando fue lanzada al plenario, tenía pensado que La Araucanía alcanzara el estatus. Pero los comisionados abrieron el tema para que otros pueblos indígenas pudieran acceder al beneficio, independiente al tamaño que tengan y donde estén, por ejemplo la población Aymara del norte, donde no es la región, pero sí podrían ser municipios. Aysén, es otro ejemplo donde la población mapuche-huilliche también podría pedir lo mismo que La Araucanía.

    Lo más fantástico es que la propuesta se abrió para aplicar en cualquier área del país. Yo creo que los pueblos indígenas deben estar felices con esto.

    Fuente: Radio U. Chile

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