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    La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) de México denunció cómo varias empresas transnacionales han plagiado los diseños y, con ello, la cultura de comunidades indígenas.

    “El despojo del patrimonio cultural inmaterial a través de la reproducción sin consentimiento de los saberes, valores, artes, dibujos, utensilios, patrones y ceremonias tradicionales que sufren los pueblos y comunidades indígenas, por parte de empresas, es resultado de la falta de protección y la ineficacia de políticas públicas por parte del Estado para que difundan y preserven el patrimonio cultural” de esas comunidades, señala el organismo.

    La CNDH  presenta como ejemplo de esta práctica comercial a la diseñadora francesa Isabel Marant, que plagió el bordado de Santa María Tlahutoltepec, una comunidad mixe de Oaxaca. La diseñadora reconoció la falta y se disculpó públicamente.

    El documento destaca que, luego de este incidente, al menos cuatro marcas trasnacionales se limitaron a pedir disculpas y, en el mejor de los casos, retirar el producto en conflicto de sus tiendas y depósitos, sin mediar multa o castigo por este tipo de acción fraudulenta.

    La CNDH lamenta que el Estado carezca de los mecanismos suficientes o necesarios para garantizar la protección el patrimonio indígena. “Más allá de mecanismos legales de protección intelectual, como la marca colectiva, los colectivos de artesanos y artistas indígenas no tienen forma de defender su patrimonio“, sostiene la organización.

    Desde hace años, organizaciones civiles y organismos internacionales han denunciado la explotación cultural que algunas marcas hacen de tradiciones indígenas.

    Desde hace años, organizaciones civiles y organismos internacionales denuncian la explotación cultural de marcas como Zara, Mango, Nestlé, Bola de Oro, That’s It, Cristian Dior, Forever 21, Batik Amarillis, Star Mela y Marks and Spencer o Yuya.

    Esas empresas han convertido diseños ancestrales en accesorios y decoraciones en suéteres, latas de café  tapitas de labiales, sin problema alguno y sin tomar en cuenta el profundo peso cultural que tienen para las comunidades que fueron plagiadas.

    Propiedad colectiva

    En los últimos 10 años, la ONG Impacto documentó 24 de estos casos que involucran marcas nacionales e internacionales que han utilizado diseños de pueblos originarios bajo el argumento de “inspiración en el arte mexicano”.

    Adriana Aguerrebere, directora de la ONG con sede en Chiapas, consideró que para las marcas es sencillo plagiar los diseños de los pueblos originarios porque no existe un mecanismo de protección al arte de las comunidades.

    “Nninguno de sus diseños está registrado bajo algún mecanismo de propiedad intelectual y tampoco existe una base de datos en la cual se indique qué diseños pertenecen a determinada etnia”, detalló.

    Igualmente, agregó que “el tema del patrimonio colectivo tiene muchísima dificultad porque no existe una figura vinculante”.

    Por su parte Marta Turok, especialista en textiles mexicanos, coincidió en “la complejidad de proteger estos diseños, que son bienes y creación de propiedad colectiva y hasta ahora los organismos gubernamentales solo protegen las creaciones individuales“.

    Como ejemplo de la complejidad, desde hace cerca de 17 años la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual tiene en espera la “iniciativa para la protección de los derechos de los titulares del conocimiento tradicionales, las poblaciones indígenas y las comunidades locales”.

    “O los organismos internacionales encuentran un esquema que permita la protección de los derechos culturales, una figura nueva, o las figuras existentes encuentran cómo agregar los derechos colectivos a lo existente”, señaló Turok.

    Además de las mencionadas, otras marcas han plagiado diseños mexicanos, según la ONG Impacto, tal es el caso de Pineda Covalin, Nike o Rapsodia.

    Alerta  patrimonial

    Impacto, por ejemplo, instauró un mecanismo denominado Alerta Patrimonial, mediante el cual los artesanos pueden denunciar un plagio en un formulario en línea. Así, la organización provee asesoría legal para que la comunidad interponga un amparo y envíe una carta al Poder Legislativo, con la finalidad de que éste retome el tema y envíe un escrito a la empresa involucrada.

    En septiembre de 2018, en México se realizó el Primer Encuentro de Artesanas en San Cristóbal de las Casas, en Chiapas, en donde mujeres de comunidades nacionales de esa nación y de países como Guatemala, Colombia, El Salvador, Chile, Argentina y Ecuador propusieron la creación de un registro de textiles vía una base de datos que permita la defensa de la propiedad intelectual colectiva.

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