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    Existía nerviosismo en las horas previas al partido. Se comentaba que el combinado de Teodoro Schmidt era un rival de temer. Sin embargo, transcurridos los primeros diez minutos del pitazo inicial en el césped del Municipal, quedó claro que los principales protagonistas de la tarde serían los dirigidos por Nelson Coliñir, capitán del seleccionado y dueño absoluto del mediocampo. De entrada fueron claramente superiores a los naranjas de Teodoro. Por jerarquía de juego, por intérpretes, por actitud, por saber que se jugaban mucho más que una copa.

    Durante el primer tramo del partido, hasta la frontera de los quince minutos, la selección mapuche hizo gala de un equilibrado control de la pelota en el mediocampo. En ese lapso, el dueño de la situación fue Nelson Coliñir. El ex central de las inferiores de Colo-Colo y campeón nacional de fútbol amateur con Santos de Temuco, era el administrador de cada jugada. Pero faltaba el gol, que llegó recién al minuto 17′, tras jugada individual de Jaime Quiñenao, actual delantero del Deportivo Galvarino y veterano de la selección del año 94.
    De allí en más, dos goles de Quilaqueo y nuevas conquistas de Quiñenao y Coliñir sentenciaron la suerte del equipo rival. Teodoro no encontró espacios durante todo el partido y se limitó a defender. Tras el descanso, se preparó para evitar una goleada de proporciones. Con tres, cuatro y hasta con dos líneas de cuatro. Pero los defensores de Teodoro eran explosivos. Explosivos para su propio arquero, porque en cualquier momento le regalaban la pelota a los hábiles y fogueados delanteros del seleccionado mapuche. Un lapidario 8 a 2 final dejó las cosas en su lugar.

    SUEÑOS DE FÚTBOL
    Tras la premiación del justo vencedor -“la primera copa de esta nueva etapa que iniciamos”, graficaría un emocionado Coliñir- conversamos con algunos de los protagonistas de la jornada. Para Jaime Quiñenao Molina (33 años), hábil delantero autor de dos espléndidos goles, como veterano de la selección mapuche del año 94′, el partido disputado frente a Teodoro involucraba una cuota extra de emoción. “Fui parte del equipo del 94′, parte de los 25 jugadores que viajamos a Viña del Mar y después a Rancagua. Una experiencia bonita como futbolista y más como mapuche, de representar al pueblo, a nuestra gente”, señaló.
    Consultado sobre el trámite del partido, Quiñenao reconoció que la experiencia de años de participar en campeonatos amateur – a nivel de ANFA- ha fortalecido a cada uno de los miembros del seleccionado. “Como grupo jamás dejamos de reunirnos y jugar juntos”, indicó. “Eso hace que sea más fácil jugar, como se vio hoy, nos entendemos bien con Nelson y los demás cabros, y eso que acá faltan varios más que por trabajo o distintas razones no pudieron venir. El año 94′ teníamos un equipazo y el grupo humano era lo principal, siempre unidos adonde fuéramos”, agregó.
    Luis Alberto Coliñir es otro de los veteranos del 94′. No jugó entonces ningún partido, ni tampoco lo hizo en la goleada de ayer domingo. Pero su rol ha sido determinante para el buen funcionamiento de la selección. Luis -hermano mayor de Nelson y también experimentado jugador, hoy retirado- ofició entonces de flamante director técnico. “No tengo cartón de entrenador ni tampoco he estudiado, pero fui algo así como director técnico de la selección del 94′ en adelante, hasta que esto se acabó por falta de apoyo”, rememoró.
    A su juicio, parte del éxito deportivo de sus dirigidos radicaría en la sencillez y calidad humana de cada uno de ellos. “Siempre les dije a ellos que lo principal, más que ser buenos para la pelota, que aquí los hay y Nelson era un chico excepcional, era ser correctos, responsables, limpios. Cuando viajamos a Santiago, a Viña del Mar, muchos esperaban vernos curados, en fiestas, porque era la imagen que tenían y no fue así. Los cabros se aplicaron y se portaron como verdaderos profesionales, un siete, por eso a varios los quiso dejar Everton”, relató.
    “Me llena de orgullo lo que se consiguió en esos años”, subrayó Coliñír, quien no evita ilusionarse con este nuevo proceso que los veteranos de la selección del 94′ -categoría “senior” según las reglas de la ANFA- se encuentran impulsando y que la goleada frente a Teodoro Schmidt viene a reforzar de “buena forma”, según grafica. “Nuestro sueño como grupo siempre fue crear una Escuela de Fútbol, para niños mapuches y también, por qué no, niños winkas, pero con nuestra identidad primero. Hay tanto cabro bueno pa’l fútbol dando vueltas, es un pecado que no sean apoyados”, finalizó.
    La selección mapuche tuvo su primer apronte, de cara a nuevos desafíos. El talento de gran parte de sus jugadores hacen prever jornadas futuras marcadas por el buen juego colectivo. Pero se viene la conquista de otras metas, tanto o quizás más importantes que ganar un partido o regalar a la hinchada espléndidos goles.
    “Se nos viene el crear una institución que nos permita canalizar recursos y apoyos. Estamos pensando en un Club Deportivo, Social y Cultural. También queremos contar con un espacio donde entrenar y reunirnos, también para comenzar a realizar convocatorias y armar a futuro las distintas series que debe tener el seleccionado. De todo ello estaremos informando con el tiempo”, señaló Nelson Coliñir, alma y soporte de este equipo que debutó con el pie derecho.

    Pedro Cayuqueo

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