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    SN Power -propiedad de las estatales Statkraft SF y Norfund- comunicó la instalación de tres centrales en la Región de Los Ríos, el escenario se ha tornado más complejo. Las comunidades mapuche han objetado el proyecto, exigiendo respeto por sus sitios sagrados, cuestión que -según voceros del pueblo originario- ha generado desconfianza contra la compañía. Hecho no menor. SN Power ya trabaja con la australiana Pacific Hydro en cuatro centrales en la Región de O´Higgins. Y si cristaliza su iniciativa acá en el sur, completará una inversión de US$ 1.000 millones en el país y aportará 1.000 MW de energía.
    No obstante, de la firma escandinava el mensaje es claro: sólo hacen proyectos amigables con el medio ambiente y siempre que cuenten con la aprobación de la comunidad.


    mapuche
    TIERRAS DIVINAS

    Aguas santas y colinas sagradas son patrimonios valiosos e intocables para los mapuche. Como el cerro Treng treng, cercano al lago Pellaifa, en la comuna de Panguipulli. Según el Lonko de la comunidad Reinahuel, Eleuterio Cañicul, el “Treng treng es un cerro sagrado donde hubo diluvio y se salvó mucha gente. Allí quieren hacer el estanque. A nosotros eso nos duele. Ellos son de otros países y no saben la importancia de ese cerro. Tienen que respetar el cerro, porque mi comunidad me exige que ese cerro no se puede tocar”.
    Además, Cañicul agrega que su comunidad le ha exigido que defienda el río Quillalelfu, pues temen que el torrente se seque producto de las hidroeléctricas.
    Manuel Reinahual, consejero de la comunidad Vicente Reinahual de Trafún Chico, distante a 80 kilómetros de Panguipulli, declara que le preocupa que usen sus tierras: “Nosotros queremos ser respetados. No queremos que nos tomen las tierras. Si toman el agua seremos alrededor de 40 familias las afectadas, ya que vivimos a la orilla del río. Nosotros cuidamos mucho nuestra naturaleza. Los pájaros y peces van a desaparecer. Queremos que nuestros hijos y nietos conozcan lo que es vivir en armonía con la naturaleza y lo que es vivir con nuestros sitios sagrados”, dice el consejero.
    Reinahual añade que las autoridades no los escuchan: “Nadie nos toma en cuenta. No queremos que pase algún desastre. Toda mi gente me dice que no se pueden tomar las aguas. Hay desconfianza”.
    Esteban Illanes, gerente de Concesiones y Derechos de Paso de SN Power Chile, aclara que el tema de las zonas sagradas “lo han mencionado en las últimas conversaciones. Para nosotros es super importante que lo mencionen, porque no siempre son conocidos por los winkas. La mayoría de estos sitios son sólo distinguidos por ellos. La idea nuestra no es ocupar alguno de esos lugares, ni pasar…eso se va a respetar al máximo. Nosotros necesitamos que nos informen de eso, pero al parecer no quieren”, expresa el personero de la firma y añade que “en el corto o mediano plazo se va a dar la situación de confianza y ellos van a establecer un diálogo constructivo con nosotros. Ellos tienen la posibilidad de participar en el proyecto”.
    El personero de SN Power sabe que las comunidades están un poco reticentes: “Es normal. Entendemos que sea así. Primero, porque nosotros no trabajamos como las otras empresas, ya que las otras se acercan cuando tienen todo decidido, y en el fondo van a la pelea. Nosotros nos acercamos para darles a conocer nuestra idea y ver cuáles son sus inquietudes u observaciones”. Según Illanes, luego estas informaciones eventualmente las integran a su proyecto.

    PROYECTO TRAYENKO

    Según la compañía, su objetivo es invertir y operar centrales hidroeléctricas comerciales en mercados emergentes con un compromiso social, ambiental y ético con los lugares en que interviene, y por esto comienza su trabajo consultando a las poblaciones aledañas a sus proyectos para marcar la diferencia con el resto. Hidroeléctrica Trayenko es una filial de SN Power Chile y la encargada de impulsar los tres proyectos: Pellaifa (75MW), Liquiñe (125MW) y Maqueo (300MW), que en conjunto generarían 500 MW.
    Respecto de cuándo presentarán los Estudios de Impacto Ambiental (EIA) a la Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA), el ejecutivo de SN Power reconoce que se demorarán más de lo programado: “Queríamos presentarlo a fines de este año, pero nos estamos atrasando un poco. Todo depende de cuando entremos a los terrenos a hacer los estudios. La idea es que no sea más allá de marzo o abril del 2008”.
    Según detalló Illanes, a El Ciudadano, la firma se encuentra proyectando los estudios de ingeniería, de impacto ambiental y social del proyecto. “Estamos en la etapa de ingeniería conceptual, es decir, estamos trabajando desde el escritorio y no hemos hecho ningún estudio de ingeniería”, aclara. El directivo desliza que quieren comenzarlos este año, por lo que están programando cuándo hacerlos.
    Respecto de la fase ambiental y social, Illanes explica que ya han empezado con la parte de los estudios sociales en algunas zonas. Hicieron una campaña breve y empezarán otra, para acercarse a las comunidades y evaluar el impacto social que tendrían con sus proyectos. La parte ambiental aún no ha empezado, pues va de la mano con la de ingeniería.
    El gerente especifica que hacen centrales de bajo impacto, “que efectivamente no producen grandes inundaciones, ni ninguno de los problemas que la gente asocia con hidroeléctricas”.
    Además, explica que los ríos no pueden secarse por una razón simple, donde la Dirección General de Aguas (DGA) tiene un rol fiscalizador: “Nosotros tenemos derechos de agua, otorgados a otras personas por la DGA, sobre una determinada cantidad de agua en el río. Y la DGA cuando otorga derechos, siempre reserva un caudal que queda en el río, que se llama flujo o caudal ecológico. Está determinado de forma tal que se proteja o preserve el ecosistema que vive alrededor del río. Por lo tanto no pueden secar el río”.
    Este flujo se mide inmediatamente aguas abajo de los lugares de donde tomarían el agua, de manera que la DGA sepa exactamente si toman más agua de la que tienen derecho. Además, Illanes detalla que el flujo ecológico no es una cantidad porcentual (una parte) del río, sino que es fija, de modo que hay que cubrir ese caudal, independiente que esa cantidad sea menor en un verano que otro.
    Conjuntamente, Illanes señaló que en algunas ocasiones los pobladores les han hecho consultas técnicas sobre los proyectos: “Les digo que cuando tenga la información y haya caminado por los terrenos y sepa que puedo hacer o no mi proyecto acá, se las entregaré. Si podemos hacer los estudios, podemos entregar datos y seguir dialogando. Nuestra idea es interactuar con las comunidades”.
    Los originarios se quejan de que nadie los toma en cuenta, pero, Illanes puntualiza que “queremos que las comunidades nos escuchen y nosotros escucharlas, pero ellos no quieren oírnos. Entendemos que pase, pues están acostumbrados a que les pongan la pata encima, pero nosotros queremos conversar. Es algo que toma tiempo”.

    Mauricio San Cristóbal

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