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    Se trata de Aribert Heim, el Doctor Muerte, una de cuyas hijas residente en la ciudad del sur y quien en estos momentos tendría unos 92 años y que nunca respondió por sus crímenes frente a ningún tribunal.



    Uno de los fallos más aberrantes del Poder Judicial fue aquel que impidió la extradición a la Alemania Federal de los años de 1960, del criminal de guerra nazi, Walter Rauff, uno de los principales ayudantes de Adolf Eichmman, el carnicero de las SS hitlerianas, capturado en Buenos Aires en una operación de muy dudosa legalidad de la inteligencia israeilí y colgado en Tel Aviv.

    Rauff fue capturado en Punta Arenas, donde vivía cómodamente con sus ingresos como industrial de la centolla. El nazi en cuestión, en 1941 en la Europa oriental, creo cámaras de gas móviles mediante el sencillo expediente de dotar a los camiones Opel y Mercedes Benz, con una hermética carrocería posterior, a la cual ingresaban mediante tubos, los gases tóxicos del motor de la propia máquina, método que fue deshechado porque la muerte de las víctimas era tan salvaje, que hacía muy difícil la limpieza posterior de estos vehículos de la muerte.

    Rauff, para vergüenza de los jueces del infame fallo, vivió en Chile hasta su deceso por causas naturales, en 1984.

    Ahora, nuevamente se habla de hitlerianos en nuestro país y el Centro Simón Wiesenthal lanzó una campaña para ubicar a algunos criminales de guerra nazis que pudieran estar refugiados en algún lugar de Chile, especialmente en Puerto Montt. La Región de los Lagos tiene una gran colonia alemana, cuya conducta nunca fue irreprochable.

    En los comienzos de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) en Bahía Mansa, en Osorno, daban información, agua y combustible a submarinos de su país. Tras la guerra recibieron a nazis prófugos y en un espeluznante y nunca investigado episodio, mataron al oficial del Registro Civil de La Unión e incendiaron el local, haciéndose humo la real identidad de demasiada gente.

    Ahora, con la operación llamada Ultima Oportunidad, se busca a estos individuos prófugos por décadas “que no conocemos, que no tenemos idea dónde están”, dijo al presentar la campaña, el doctor Efraim Zuroff, director de la oficina israelí del Centro Simón Wiesenthal, la organización que detectó a Eichmann en la capital argentina.

    Esa institución calcula que tras el final de la Segunda Guerra Mundial, entre 150 y 300 sospechosos de crímenes de guerra, llenos de dinero y con muchos cómplices – mediante la llamada Operación Odessa –, huyeron y se radicaron en Argentina, Chile, Brasil y otros países sudamericanos. Uno de ellos fue nada menos que Joseph Mengele, el Angel de la Muerte, que se murió de viejo en el sur de Brasil.

    La operación ya fue lanzada en Buenos Aires y luego será el turno de Sao Paulo y Montevideo. “Estamos corriendo contra el tiempo, esa es la razón de lanzar esta campaña”, explicó Zuroff en rueda de prensa. Como parte de los esfuerzos por dar con estos genocidas, ofrecen una recompensa de 10.000 dólares por toda información que conduzca a su ubicación y procesamiento. Pero la cifra se eleva a casi 454.000 dólares en el caso del médico Aribert Heim, conocido como el Doctor Muerte y el Carnicero del campo de concentración de Mauthausen, que asesinó a centenares de judíos aplicándoles inyecciones directamente al corazón, según él para realizar experimentos científicos. Heim por estos días debería tener 92 años y una cuenta bancaria en Berlín, con dos millones de dólares que ni sus hijos han reclamado.

    Zuroff dijo que este caso es especial porque en Puerto Montt, vive una hija de Heim. “Nosotros creemos que existen las condiciones para que en Chile, en caso de que se encuentre a Aribert Heim, no vuelva a ocurrir lo que pasó con Walter Rauff, que tuvo la protección del general Augusto Pinochet”, quien muy dictador ladrón y homicida será, pero que no tiene nada que ver con el fallo que lo liberó. Sin embargo, Sergio Widder, representante en América Latina del centro Simón Wiesenthal, cree que Rauff pagó esa protección proporcionando información sobre sistemas represivos.

    El presidente de la comisión de Derechos Humanos del Senado, Jaime Naranjo, llamó a los chilenos a “apoyar decididamente” la Operación Última Oportunidad y aseguró que no se trata de actuar motivados por las recompensas que se ofrecen, sino por “un compromiso moral con las víctimas del nazismo, que no puede ser eludido por quienes realmente creen en la causa de los derechos humanos”. Agregó que nuestro país tiene una deuda moral con quienes sufrieron el holocausto, ya que en 1963 la Corte Suprema se negó a extraditar a Rauff, acusado de la muerte de medio de millón de personas en Auschwitz.

    LATAM: Reporte

    Por Arnoldo Silva Lagos
    Clarinet

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