• EC | Edición Mundo
  • El Ciudadano | Edición Chile
  • El Ciudadano | Edición Venezuela
  • Una sociedad plural y democrática necesita diferentes miradas del mundo. Desde El Ciudadano diaria y oportunamente, nuestras letras están en favor de construir una mejor sociedad y un mundo más justo.
    Que exista periodismo independiente también depende de ti.

    El viernes 21 de febrero de 1986, fue publicado en el diario La Tercera, una nota cuyo titular anunciaba “Con mezcla de yerbas criollas médico penquista cura el cáncer”.

    La nota trata de que en Concepción (Región del Bío bío) con sólo tres sencillas yerbas medicinales la doctora Marina Lorenz de Enríquez, que contaba en ese entonces con más de 50 años de experiencia, señaló haber curado a muchas mujeres de cáncer de útero, úlceras de matriz, úlceras abdominales y papilomas.

    La especialista en salud estudió en la Universidad de Chile y se tituló en 1927. En Concepción, su esposo, un ex parlamentario de la República, le obsequió un departamento donde instaló su clínica. En dicho lugar, junto a más médicos, crearon el centro de detección precoz del cáncer, curando en forma gratuita a mujeres con diversos problemas de salud genital, utilizando plantas medicinales.

    “Son tres yerbas muy conocidas para sus cualidades medicinales: manzanilla, matico y llantén. La primera es descongestionante, la segunda cicatrizante y la tercera es anticancerígena. Conociendo esto me decidí a experimentar con mujeres que presentaban úlceras de la matriz. La alegría fue inmensa al comprobar la rapidez con que éstas curaban”, dijo la Dra. Lorenz.

    La doctora expresaba en aquella nota de hace treinta años, que su alegría fue inmensa y la de sus pacientes también, además de mencionar que tuvo muy gratos recuerdos de mujeres que han llorado de felicidad.

    La forma de preparación según la especialista es tomar por partes iguales matico, llantén y manzanilla y colocar en un tiesto capaz de contener un litro de agua. Luego, se le vierte un litro de agua hirviendo y se deja reposar hasta que su temperatura sea tolerable. El líquido colado se vacía a un irrigador. Con este instrumento se procede a una lavativa vaginal profunda de una sola vez, para lo que se coloca a la paciente en posición decúbito dorsal sobre una chata o fuente para recibir el líquido.

    Se debe usar irrigador, para que el resultado sea satisfactorio, dijo la Dra. Lorenz. También agregó que el tratamiento se realizó periódicamente. Finalmente, al mes se puede observar una mejoría con la cicatrización de las úlceras y la desaparición de tumores.

    Por Francisca Arriagada.
    El Ciudadano

    Suscríbete a nuestros boletines informativos y recibe diariamente la información más importante publicada en elciudadano.com

    * indicates required

    A qué ediciones te quieres suscribir?


    •  
    •  
    •  
    Loading...