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    Crédito foto: Claudio Núñez.

    Antonio se levantaba cuando alguien tocó la puerta la mañana del martes 4 de noviembre. Se asoma a la ventana y ve a la actuaria del 9º Juzgado Civil de Santiago con una orden de desalojo del Centro Cultural Ainil, ubicado en la plaza Concha y Toro de Santiago.

    Ubicado en el PalacioWalker, el centro cultural enfrenta la arremetida del conglomerado Lebanon Investment Corporation, dueños del exclusivo restaurante Zully, ubicado al frente del edificio, quienes han comprado a parte de la sucesión del edificio que hoy alberga a Ainil.

    El pleito viene dándose desde hace unos meses, ya que Ainil funciona bajo la figura del comodato de palabra. Incluso ganaron un Fondart para la recuperación arquitectónica del edificio, regularizaron los servicios básicos y costearon el pago de bienes raíces, además de arreglar el espacio, hoy habilitado para diversas manifestaciones culturales.

    Sandro Salinas, vocero de Ainil, comenta que “hemos invertido casi 15 millones de pesos en la recuperación del edificio, además de toda la vida cultural que le hemos dado a un espacio que estaba abandonado”.

    En el espacio se realizan talleres de artes y oficios, encuentros culturales, se presta el espacio a bandas para que ensayen; se montó una galería de arte en donde han expuesto fotógrafos y artistas recién egresados de las escuelas de arte y universidades del sector. También hay talleres de mapudungun, un infocentro que daba cursos de alfabetización digital.

    “Abrimos un espacio de cultura permanente y para artistas emergentes – cuenta Sandro- Es en función de configurar un circuito para gente con menos recursos económicos. Además que elegimos este espacio para recuperar junto al arte un espacio patrimonial”.

    La casona por años estuvo deshabitada. Los integrantes de Ainil al ingresar a ella la encontraron con un progresivo deterioro. La organización la recuperó y dio aviso de ello a los propietarios del inmueble, quienes aceptaron que se convirtiera en espacio de creación y expresión ciudadana. Incluso, el dueño del palacio aceptó que se presentara un proyecto al Fondart para hacer un estudio de infraestructura, el cual fue aprobado el 2006 con un monto de 10 millones de pesos, los que se destinaron a estudios de arquitectura y calculistas.

    Se calcula en más de 20 mil personas el público beneficiario de las actividades del centro cultural. También conmemoran el año nuevo indígena y para el 7 de este mes preparan el Día del Artesano.

    Los 6 años que llevan como centro cultural, no impidieron que algunos miembros de la sucesión dueña del recinto hayan recurrido a  distintos tribunales de Santiago para poder desalojarlos. Ya ha habido recursos en los Juzgados 1º, 16º    , 30º y 9º. Pero hasta ahora han podido parar el desalojo.

    Así ocurrió la mañana de ayer, luego de que los funcionarios que llevó la actuaria, acompañados por carabineros, sacaran butacas, obras de arte, estanterías, cocina. Al llegar muchos talleristas que participan en el centro cultural se encontraron con todas estas cosas en la calle.

    Pero un documento firmado por la jueza que había fallado el desalojo, declarándose incompetente en el juicio, logró frenar la acción.

    “queremos pelear por la expresión de la cultura viva y que ni esta plaza ni este edificio se transformen en espacios elitistas, que es lo que persiguen hacer con el barrio”.

    MÁS INFO:
    www.ainilarteycultura.blogspot.com

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