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    Aquí el manifiesto fundacional del Movimiento (MNP)


    I.- UN SUPRA PARTIDO TRANSVERSAL GOBIERNA CHILE.

    Desde el reestablecimiento de la democracia Chile ha sido gobernado continuadamente por los partidos de la Concertación. Sin embargo, el gran ideario, que caracterizó la lucha por el regreso de la democracia, se ha perdido, o se ha sumergido en el olvido, generando una desazón nacional y, lo que es peor, un escepticismo sobre la posibilidad que haya una efectiva justicia social y un gobierno ciudadano.

    Sin embargo, y aún cuando la Alianza con discreción reclama contra el gobierno, lo cierto es que no tiene argumento para sostener que algunos de sus intereses fundamentales, y que corresponden a los grandes empresarios, hayan sido afectados. Por el contrario, la Concertación ha tenido el tino suficiente para no afectar y proteger la gran empresa y ha generado todos los espacios legales y políticos para favorecer sus intereses sin contrapeso. A tal punto llega esta defensa dentro de la Concertación que, en los últimos días, los agentes del gobierno se relacionan con los grandes empresarios para que estos orienten a los parlamentarios de la Alianza, mientras ellos se transforman en representantes coyunturales de la mediana, pequeña y micro empresas.

    Una mirada simple de la realidad nacional permite constatar la existencia de un “Supra Partido Transversal” que gobierna Chile, manteniendo en Santiago a nuestra democracia cautiva por las cúpulas partidistas tanto de la Concertación como de la Alianza; generando una inteligente maquinaria de administración del poder, permitiendo que agentes de la Concertación usufructúen de los cargos de gobierno, sin limitación alguna, y que agentes de la Alianza puedan, a su vez, disfrutar de los privilegios del neoliberalismo económico más extremo que conoce la historia de Chile. Por su parte, el ciudadano normal, aquel que no tiene cargo de gobierno, información privilegiada ni acciones en la Bolsa y que trata de ganarse la vida diariamente para llegar a fin de mes sin deudas mayores, siente que se trata de un país que no le da oportunidad alguna de alcanzar un nivel digno y satisfactorio de vida.

    Chile tiene un ingreso per capita anual equivalente a $8.900 USD, lo que a 530 pesos el dólar significan $4.717.000 al año por persona, cifra que disminuye o aumenta, con caracteres vergonzosos, mientras mayor sea la brecha social que separa a la mayoría de esos pocos que usufructúan del aparente “éxito económico” del país.

    Es evidente, entonces, que la percepción del ciudadano común y corriente es correcta, porque se trata de un chileno que no alcanza a participar del mencionado “éxito económico” que agentes de la Alianza y Concertación muestran, orgullosos, al país y al mundo.

    II.- LA ESTRATEGIA CONJUNTA DE LA CONCERTACIÓN Y DE LA ALIANZA

    Cada pueblo tiene el gobierno que se merece. Tal vez sea conveniente saber qué se ha hecho, o qué no se ha hecho, para merecer el gobierno de este “Supra Partido Transversal” que se ha impuesto, sin mayores obstáculos, para oprobio de nuestra sociedad.

    a.- LA ADMINISTRACIÓN DEL PODER VÍA LAS CÙPULAS DE LOS PARTIDOS.-

    Ha existido, de parte de la ciudadanía, una virtual delegación de la administración del poder cívico en esas maquinarias electorales bi nominales que se han superpuesto a las bases electorales naturales del país. De esta manera las cúpulas partidistas centralistas imponen, a nivel nacional, todos y cada uno de los candidatos de todas y cada una de las regiones, y de todos y cada uno de los distritos electorales. Hasta las elecciones municipales son manejadas por operadores políticos que representan, en cada localidad, el poder central del partido tal o cual.

    Conviene tener presente que la militancia real de los partidos es mínima y, probablemente, la totalidad de los actores activos de la Concertación y de la Alianza no sumen más de 10.000 en todo el país. Sin embargo, para perpetuarse en el poder y distribuirse cargos públicos, los partidos de la Concertación se han estructurado de modo tal que, gracias a ocupar precisamente estos puestos claves en la administración del Estado, pueden manipular las maquinarias partidistas, controlando a través de ellas la plenitud del poder político, reproduciendo así su sistema elitista y oligárquico.

    El país observa, con impotencia, como la Alianza y la Concertación imponen, uni-nominalmente, sin elecciones, los representantes de regiones y distritos electorales, “asegurando” a sus candidatos itinerantes que sus grupos de poder imponen desde Santiago con absoluto desprecio de los ciudadanos de dichas regiones y localidades y, singularmente, también, a los militantes de base de sus propios partidos.

    b.- DÌSCOLOS VERSUS DÒCILES: CONTROL DEL APARATO DEL ESTADO Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN.-

    Para la Concertación, como conglomerado de gobierno, lo importante es no perder el poder y – para ello – usan el aparato del Estado de la manera que sea necesaria. En algunos casos optan por la vocería institucional y, en otros, por las órdenes de partido y la represión.

    Sin embargo, lo más reprochable es que haya un manejo de favores y compensaciones políticas, en virtud de los cuales el aparato estatal es utilizado como medio para regular y controlar el comportamiento de los parlamentarios y de los agentes de gobierno. Aquellos “díscolos” que no acaten las órdenes de partido y no actúen junto a los “dóciles” conforme a la instrucción del poder central del “Supra Partido Transversal” establece, simplemente no tendrán el cupo o las facilidades económicas y publicitarias que dispondrán los “dóciles”, sumisos y obsecuentes. Así, el mensaje permanente del gobierno continuará siendo que todo está yendo muy bien y que, simplemente, no existen problemas.

    Por su parte, los grandes empresarios disponen masivamente de los medios de comunicación, especialmente televisión y prensa, lo que les permite, no solamente establecer las pautas noticiosas, definiendo los titulares que atraerán la atención de los chilenos, sino, además, a través de un audaz sistema de encuestas manipuladas, subrogar a los partidos políticos y a la soberanía popular en la designación y elección de los candidatos presidenciales, imponiendo personas y perfiles que les permitan la perpetuación del modelo económico y político que tanto les ha favorecido.

    Mediante el manejo de los medios audiovisuales que monopolizan intentan fijar la atención de la ciudadanía en los términos y condiciones que favorecen los intereses de los grandes empresarios o, simplemente, distraer al público con programas banales y noticias de farándula que carecen de toda importancia, alejando a la audiencia de los problemas reales que afectan al pueblo de Chile. Es así como, el mensaje de la Alianza “opositora” es también el que Chile, a pesar de todo, es un país exitoso en lo económico gracias, precisamente, al sistema neoliberal que ellos establecieron y que desde la Concertación se protege.

    c.- PÉRDIDA DE PODER DE LAS ORGANIZACIONES SOCIALES.

    Por su parte, la organización social, sean Juntas de Vecinos, los pueblos indígenas, Sindicatos, Gremios, pensionados, Asociaciones Deportivas, Culturales, de Mujeres y Estudiantiles, etc., simplemente, carecen de poder y de medios, disminuyendo su importancia y ocasionando la desazón de sus integrantes quienes optan, simplemente, por abandonar su esfuerzo ciudadano.

    La gran mayoría de los chilenos está desencantada de la política porque son obligados a elegir entre una Concertación desgastada, que custodia el modelo económico neo liberal y con claros signos de corrupción, orientada mas bien a perpetuarse en el poder que a efectuar una propuesta a la ciudadanía; y una Alianza que encarna el modelo económico neo liberal que fundó y que, en definitiva, representa los intereses de los grandes empresarios, quiénes no pueden exhibir un sólo signo que garantice su interés real por lo social y lo nacional para satisfacer las necesidades y justas demandas de los pobres, los pueblos indígenas y la clase media postergada.

    De allí que, el gran peligro nacional es que el ciudadano común está acusando que la política no sólo no lo interpreta, sino que, además, no encuentra en ella un canal eficiente de expresión para sus demandas.

    III.- EFECTOS DEL NEOLIBERALISMO SIN CONTRAPESOS.

    La creencia que el sistema capitalista es más eficiente en la asignación de recursos se ha transformado en un dogma que, además, integra a la codicia, la acumulación de riqueza por unos pocos, el uso de información privilegiada, la competencia desenfrenada sobre bases desiguales y el desprecio de la persona, como fundamentos del sistema.

    Sin embargo, este individualismo extremo, exacerbado por los medios de comunicación de los grandes empresarios y las multinacionales, ha ido generando un tipo de conducta que carece de base moral y se orienta exclusivamente a alcanzar sus propios fines. La moralidad y la legalidad son vistas como un freno, y carecen de importancia para este tipo de conductas, si pueden ser eludidas.

    La existencia de bases desiguales, para una competencia justa, es percibida por la gran mayoría ciudadana, y se produce así un cuestionamiento del sistema en su base ética, lo que va socavando las bases de la Nación. De allí que esta distribución del poder; que permite que el país sea gobernado por funcionarios al servicio de los plutócratas, tiene como consecuencia una enorme injusticia social.

    En efecto, aún cuando el país puede presentar cifras macroeconómicas exitosas, lo cierto es que la inmensa mayoría de los chilenos no participa de ellas y, por el contrario, la gran masa está excluida y al margen de los beneficios de la generación de riquezas, llegando a constituir a nuestro país en el modelo de la desigualdad social.

    El sentimiento de la gran masa ciudadana, al no ser escuchada, ha transformado el estallido social como el único camino en virtud del cual la autoridad llega a prestar atención a los problemas ciudadanos.

    La manifestación estudiantil; conocida como “la marcha de los pingüinos”; junto a las manifestaciones del pueblo mapuche, los trabajadores forestales y subcontratistas del cobre, va mostrando esa vía como un denominador común.

    Mas allá de la legitimidad de dichas movilizaciones, lo concreto es que se trata del fracaso del actual gobierno supra partidario para hacerse cargo de los problemas reales que afectan al país.

    La percepción estudiantil de la enorme injusticia y desigualdad del sistema educacional, es correcta; la discriminación en el trato de los trabajadores subcontratados, es correcta; y la exclusión del pueblo mapuche, es real. Sin embargo, ha sido precisamente la expresión violenta la que ha logrado poner el tema en la prensa y en la agenda del gobierno.

    En la misma línea, la creciente delincuencia que enfrenta nuestro país, no es solamente un efecto del desarrollo. El delincuente es una persona que percibe que el sistema oficial no le entrega posibilidades de desarrollo personal y encuentra, entonces, en el delito la vía de satisfacción de sus expectativas. La delincuencia no es sólo la actuación de personas al margen de la ley es, más bien, un subsistema social con sus propias autoridades, instituciones y normas que rigen sectores y grupos poblacionales importantes, y que rechazan el Modelo oficial. No resulta posible tener éxito en la batalla contra la delincuencia si el comportamiento anómalo o ilegal es socialmente aceptado. El endurecimiento de las penas, o el nuevo procedimiento penal, no son las vías exclusivas adecuadas para disminuir la delincuencia.

    La percepción de la ecuanimidad del Modelo oficial es fundamental para la disminución de la delincuencia y muy especialmente para la legitimidad del concepto del Estado de Derecho que, en definitiva, no es más que el consenso ciudadano. El acceso universal a una educación de calidad, a un régimen de salud aceptable y a un régimen de previsión adecuado, son las bases sin las cuáles no puede haber justicia y una convalidación ciudadana de la actividad del Estado.

    IV.- RECUPERAR LA DEMOCRACIA.

    De allí que el llamado del Movimiento Nacional y Popular (M.N.P.) sea, básicamente, la recuperación y profundización, para la ciudadanía, de una verdadera democracia representativa basada en la activa y efectiva participación. Se trata, precisamente, como punto de partida, de lograr que cada grupo, pueblo, localidad, distrito o región designe libre y soberanamente a sus representantes y autoridades. Ello impone que los mandatarios sean capaces de asumir sus responsabilidades, estando obligados a rendir cuenta a sus mandantes, y que ellos sean, en las distintas instancias de la autoridad nacional, representantes de su electorado, permitiendo de esa manera que la democracia sea realmente participativa. El ejercicio de la representación ciudadana no se limita a la defensa de determinados intereses, sino que debe estar inmersa en un gran concepto ético sobre la probidad de la función pública y sobre el bien común, a fin de que sea posible compatibilizar de manera adecuada los intereses grupales con los intereses nacionales, otorgando a nuestro país la identidad nacional que lo hace una república integrada y unitaria.

    Durante mucho tiempo se ha dejado en manos de las cúpulas de los partidos políticos la representación ciudadana; de esta forma han monopolizado la plenitud del poder político, transformándose en administradores de cuotas partidistas, en lugar de representar a sus electores, llegando a desnaturalizar absolutamente la función publica y alejando a muchas personas que en tiempos pasados desarrollaron actividades políticas de inspiración ciudadana.

    Es posible que mientras nuestras ideas no sean vistas como una amenaza por la Alianza y la Concertación, será posible encontrar en ellos gestos de simpatía y apoyos formales. Sin embargo, en la medida que una idea regionalista se perciba como un peligro para el poder de las cúpulas partidistas centralistas, es razonable esperar todo tipo de ataques.

    El amor a Chile y su pueblo, la sobriedad, la tenacidad, el coraje, la prudencia y el claro espíritu democrático en la designación de nuestros representantes, han de constituirse en los pilares de nuestro estilo de hacer política, único baluarte permanente para enfrentar dichos embates. La receta democrática es simple, elegir a los mejores representantes de base, rechazando los candidatos impuestos por las cúpulas partidistas centralistas.

    Nuestro llamado es que las bases ejerzan el derecho a proponer y elegir a sus propios candidatos en todas y cada una de las instancias ciudadanas, para recuperar una democracia participativa, multicultural y regionalizada para todos los chilenos, a fin de que las mujeres y hombres de nuestra Patria encuentren, permanentemente, una instancia donde expresarse, donde aportar y donde sus anhelos y esperanzas constituyan efectivamente el programa de trabajo de un gobierno auténticamente democrático. La inclusión y cohesión social, lejos de ser un problema, es la única solución para Chile y su pueblo.

    CONVOCATORIA.

    La profunda crisis política, social y moral por la que atraviesa la Nación Chilena, alimentada e incrementada por las ambiciones de los grupos de poder y las cúpulas partidistas centralistas que tienen nuestra democracia cautiva; la corrupción institucionalizada; la especulación financiera; el culto al dinero; el desprecio por la persona humana; y la sistemática disminución del rol del Estado transformándolo en un ente inocuo y neutral, administrado por burócratas en que el ciudadano normal no es escuchado, y porque estamos convencidos que La Patria Somos Todos, convocamos al pueblo de Chile para que nos acompañe en esta noble y patriótica tarea.

    Junto a los mejores hijos e hijas de esta tierra:

    Vamos a barrer la corrupción, se encuentre dónde se encuentre

    Queremos mirar al futuro y eliminar los resabios odiosos que nos impiden superar las diferencias del pasado.

    Aspiramos a un desarrollo con empresas con responsabilidad social, que respeten la persona humana y el medio ambiente, haciendo extensivos los beneficios de la economía y el desarrollo a los pobres y la clase media.

    Queremos poner fin a la discriminación y exclusión de nuestros pueblos ancestrales, convocando a todos aquellos patrióticamente inspirados, sean éstas agrupaciones sociales, pueblos indígenas o ciudadanos en particular, cualesquiera sean su orígenes étnicos, o procedencia ideológica o partidaria, a incorporarse a este gran Movimiento Nacional y Popular, liberador, integrador y solidario.

    Convocamos a los jóvenes a integrarse para luchar por su derecho a una educación de calidad y un proyecto de vida en que la familia sea la base protegida y amparada por la sociedad, para que Chile sea un buen lugar para nuestros hijos.

    Queremos construir juntos una Nueva Democracia de participación ciudadana, regional, representativa y multicultural, con una propuesta de unidad que aplique la política económica social de mercado, con la presencia activa de un Estado integrador y armonizador que disminuya, con decisión y voluntad, la enorme brecha social que divide a los chilenos.

    Convocamos a rescatar el alma perdida de la Nación, cerrando, definitivamente, las diferencias del pasado, descubriendo los valores que nos unen, para recuperar el Chile solidario, permitiendo así que nuestra convivencia se desarrolle al amparo de una sociedad moral, decente y con mejor calidad de vida.

    Movimiento Nacional y Popular

    Comité Directivo Nacional

    [email protected]il.com

    Santiago de Chile, Julio de 2007

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