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    A lo largo de todo el año el capitalismo trabaja incansablemente por adosar, tatuar e inyectar fechas en el ideario popular con el único objetivo de generar ganancias.



    Simpáticos y diestros publicistas, sicólogos y sociólogos coinciden en atacar el talón de Aquiles de los humanos respecto a su personalidad.

    Entonces, una vez instaladas estas fechas artificiales, aquel que no siga la rutina y las reglas impuestas, presenta, obviamente según sus cánones, ciertas “perturbaciones o trastornos emocionales o sociales” (por darle un nombre a falta de algo más acertado que se me ocurra)

    El método es muy sencillo.

    Te Quiero. Plus Regalo. Igual a: Realmente Te Quiero. Por lo tanto; TQ + R = RTQ

    Pero, la ecuación capitalista se torna oscura, triste y miserable si falta el segundo elemento en la suma de sus sumas.

    Te Quiero. No Regalo. Igual a: Realmente No Te quiero. Por lo tanto; TQ + NR = RNTQ.

    Es así como encontramos el día de la madre, del padre, de los enamorados, del amigo, y si se pudiera, del periquito. El fin último de la treta neoliberal consiste en generar alegría sucedánea, la cual ojalá termine en fiesta celebración, jarana, vacilón, barahúnda que concluya en más compras y más ventas.

    Fechas históricas tergiversadas, y adiestradas en pos de la compra y venta de cualquier cosa que genere ingresos. Así, el día Internacional de la Mujer, significa inequívocamente el ofrecimiento de bombones, flores y tarjetas a las féminas.

    La muerte del Che Guevara significa el aumento de venta de remeras, poleras, camisetas, pulseras y afiches.

    El día de los muertos significa el aumento en la venta de flores, dulces, velas, limonadas, cafés, recorridos en taxis, buses y etcéteras.

    La semana santa significa el aumento en el consumo de mariscos y reservaciones de hoteles.

    La pascua significa el aumento de huevos y de huevones por doquier.

    El que no le regala algo a la mamá el día de la madre, mejor que se exilie. Será catalogado como avaro, miserable, rata, tacaño, cicatero, egoísta.

    El día del amigo, sino regala nada a nadie, significa que no tiene amigos, sino regala una tarjetita el día de San Valentín obviamente, no lo quiere ni el diablo.

    Todo es comprar, comprar y comprar. Y no sólo eso. El Regalo tampoco puede ser muy barato, de lo que se desprende otra ecuación capitalista.

    Te Quiero. Plus regalo Caro = Realmente te quiero, por lo tanto TQ + RC = RTQ

    Te quiero. Plus Regalo Barato = Realmente No Te quiero, por lo tanto…

    (Hay más variantes, pero las matemáticas y estadísticas me la pelan)

    Entonces, después de estar todo un año probando a través de regalos que realmente queremos de verdad a los demás, viene la prueba final, la de verdad, la madre de todas las compras.

    La navidad. Fecha que es la prueba de fuego a todos los miserables que se hicieron los locos, los a-sistema, los anarquistas, comunistas y anti-consumistas durante todo el año. Aquí se ven los valientes, los duros, los machos, los recios. Las amazonas, las vikingas, las valkirias, las Quintralas.

    Cuando noviembre está por terminar, ciertas vitrinas, ciertos escaparates, ciertas tiendas colocan ciertos adornos navideños, y una angustia se apodera de nosotros.

    La idea es reemplazar el pesebre por una multi-tienda o un mall del consumismo enfermizo.

    Uno mira los regalos y se dice. Ya se viene la Navidad. Ya está aquí. Y repasa mentalmente a aquellos que tiene que imperiosamente que regalarles algo. Revisa psíquicamente cómo fue la navidad pasada. Saca cuentas en forma rápida. Y en forma rápida las cuentas lo sacan a uno de quicio.

    A ver…

    Los padres, los 7 hermanos, los hijos, la novia, el novio, los papás del [email protected], mi compadre, la mujer de mi compadre, mi abuelita, abuelito, mi jefe, mi colegas en la oficina, mis compañeros de estudios, los del partido, los del sindicato, los de la “orga” mi vecino, mi tío, mi primo, mi prima….

    Uno a esas alturas desea ser huérfano o mejor que eso, eremita, misántropo o ermitaño.

    Y no queda más que empezar a priorizar.

    Afortunadamente, gracias a la Ocurrencia de Sir Henry Cole, que en 1843 le encargó a un amigo que le dibujara un motivo navideño en un pliego, el cual después sería copiado y reproducido en cierta cantidad, es que tenemos las famosas postales de navidad.

    Y uno compra de esas de 4x mil y ya tiene cuatro problemas menos, aunque a uno lo cataloguen de miserable.

    Todo el mundo comprando, todo el mundo buscando, vitrineando, calculando.

    Y en el cuarto secreto de nuestros íntimos deseos pedimos que no nos regalen nada, y si lo hacen que no sea nada caro o muy oneroso, para que no sean tan vergonzoso nuestro humilde regalo. Un par de medias contra un computador portátil.

    Y ante la duda, uno sufre, se urge y muge para sus adentros. Y termina comprando igual, lo que sea, pero no va a llegar con las manos peladas. No va a estar parado o sentado ahí cuando se abran los regalos y se den cuenta que él o ella no le compró ni un set de jabones, champú o calcetines a nadie. Es ahí cuando las convicciones flaquean. Cuando uno tiene que poner cuero de chancho o de marrano. Cuando uno tendría que decir; No me hago parte de ese juego consumista y descarado. Con cara de herido y defraudado (Aunque murmuren a sus espaldas, carajo el miserable cagao´) (Y uno se vaya escondido a su cuarto a disfrutar de los regalos que le han obsequiado)

    Navidad, se supone que vendría siendo el “nacimiento” de Jesús. Y la cultura occidental dominante cristiana ortodoxa roma apostólica ecuménica adorna, orna, forma, fomenta y esparce el mítico acontecimiento de una manera bastante “especial” por decir lo menos.

    El asunto es que el nacimiento del pequeñín, sea de la manera que sea o fue, poco a poco se fue retorciendo cada vez más. Entonces, según las mediciones sociales, y culturales en la actualidad, el hecho de que Jesús haya nacido en un miserable establo y no en una clínica privada, lo convierten o convertirían en un perdedor.

    A nadie le interesa mucho cuestionar el hecho histórico ni sus múltiples contradicciones, descarados machismos y otras engañifas varias.

    A grosso modo, nadie sabe cuando nació Jesús a ciencia cierta, según el relato bíblico habría nacido en septiembre, pero debido a problemas administrativos de la iglesia, ésta, se vino a poner de acuerdo recién por allá en el siglo IV. Además, ciertas iglesias no aceptaron el cambio del calendario juliano al calendario gregoriano, lo que resultó, en que para unos el nacimiento de Jesús fue el 25 de diciembre y para otros el 7 de enero.

    Estos grupos de cristianos no aceptaron la reforma del calendario ordenada por el papa Gregorio XIII en 1583, que se adoptó en Occidente y, por extensión, en todo el mundo, y se rigen por el calendario juliano, establecido por Julio César 45 años antes de Cristo.

    Las iglesias más poderosas instauraron el 25 de Diciembre como fecha “verdadera”.

    Corporaciones coníferas…Forestales del mal.

    Como cresta, corolario, pináculo y pico del machismo escondido, el árbol de navidad es el símbolo fálico por excelencia.

    Llamativas bolitas colgando del árbol, debajo de las bolitas cientos de regalos pequeños, (que podrían ser millones) y en la punta una estrella blanca, ojalá grande y de color albo, ¿adornada con abundante nieve?

    Entre más grande, (el árbol) será mejor visto, mejor catalogado. Dime de qué porte es tú arbolito y te diré… En fin…

    ¿Queda clarito? (Yo no puedo ser el único enfermo).

    ¿Lucecitas, lentejuelas, guirnaldas, adornos, realces? Es un pavo real buscando el apareamiento comercial, lléname de caricias convertidas en regalos…Más, más y más.

    Tres tristes tigres

    Debido a que los tres reyes vagos, que no eran tal, sino magos, pero que fueron hechos reyes de apurón, ya que la iglesia no podía hacerle propaganda a unos herejes interesados en ciencias astronómicas se fundamentó el hecho de ofrecer algún presente aquella noche.

    También se dice que fueron 5 reyes, siete y hasta doce. Pero debido a la carga cabalística del número tres, se acordó dejar ese guarismo bíblico como mejor elemento de difusión.

    Cabe destacar que si Jesús naciera el día hoy, tendrían bastantes serios problemas esos reyes magos en entrar a la ciudad de Belén. El trato humillante y degradante, más la confiscación de los regalos por parte de la policía de Israel a cualquiera que pise Palestina sería un aditivo navideño de un tinte muy espiritual.

    En algunos países son esos mismos tres reyes magos los que llevan los regalos a los niños.

    Dependiendo del comportamiento de esos chavales se sabrá si merecen regalos o no.

    Menciono niños, por si a alguien se le olvida ese insignificante detalle, ya que la navidad ha pasado a ser de todos, no sólo de los niños.

    Antes que los tres reyes magos, la figura maestra, el personaje estrella es, el nunca más bien visto, ponderado, alabado, instalado y apernado en el techo de nuestras cabeza; Papá Noel, Santa Claus, el Viejito pascuero, Santa y todo el almanaque de alias que usa en distintos países y regiones para realizar sus fechorías.

    El icono rojo del consumismo y no del comunismo, para no caer en confucionismo, ha sido inyectado, e imbuido una y otra vez de las mil maneras posibles a la humanidad.

    Sucintamente, es un abuelo de rojo que viviría en el polo norte, aunque sea originario de Turquía, gordo, bondadosa larga barba blanca (la antítesis de los Talibanes) que viste un abrigador traje rojo, adosado con finas pieles de la mejor textura posiblemente confeccionada por algún modisto italiano.

    Vestimenta que se transforma en vía crucis en lugares como; Cancún, El cairo, el desierto de Atacama, Quito y otras ciudades con tiempo atmosférico tipo Marte.

    Después tenemos distintos tipos de vigilantes, entre los cuales cabe destacar según su capacidad de ventas en sus respectivas localidades; Carbonilla, El Tío de Nadal, Olentzero, la bruja Befana entre muchos, muchos otros más.

    Observadores, celadores anuales que se encargarán de supervisar que los pimpollos se comporten como está establecido y no trasgredan las reglas impuestas.

    Como sea, el asunto radica en el poder totalitario de estos personajes que ejercen cierto control durante el año sobre los más desposeídos.

    Siendo, mayoritariamente los padres, los que usan estas reglas mitos para medir y evaluar el comportamiento de sus seres queridos, pero basados sobre sus propios principios sin contraparte o defensa de la parte evaluada.

    Navidad, esperada y ansiada celosamente por millones. El espíritu navideño se posa tranquilamente sobre los hogares y es tan tranquilo el espíritu, que cierto ardor, y exasperación inunda a los comensales.
    Entonces, ansiosamente se espera que la cena de navidad termine de una maldita vez y largarse a una fiesta, disco, parranda, concierto, asalto, brillo, movida, juerga. (Obviamente que para celebrar el nacimiento del niño Jesús)

    Los más afortunados habrán hecho reservaciones anticipadas en algún lujoso restaurante o retiro especial, para gente especial. O cenarán a la luz de ciertas velas románticas con vista al mar, al bosque, los lagos y todo aquello que lleve paz interior.

    Otros, llenos de espíritu navideño pasarán su “noche buena” en algún hotel o motel haciéndose regalos recíprocos y empapándose de navidad.

    Los buenos deseos afloran por doquier, las buenas vibras, los sentimientos de buena voluntad.

    Intenciones que quedan en eso. Sólo intenciones. Mientras la mitad de la humanidad se muere de hambre, la otra come despacio para que el ruido de las bocas no atraiga ciertas moscas.

    Moscas que son niños devorados por moscas, moscas inservibles que no tienen una casa donde vivir o morir.

    Quizás, ¡Navidad para todos o para Nadie! De algo podría servir.

    Día Internacional del Consumismo. Nos hemos reunido esta tarde o noche, en el planeta tierra para honrar, venerar y adorar al hijo, espíritu santo y padre de las grandes trasnacionales.

    Navidad, el único día del año en que todo el mundo se vuelve cristiano. El único requisito para tener la gracia de Dios es comprar algo.

    Como fenómeno social, la navidad es digna de un estudio serio (como este) y tratar de develar y desenmascarar el andamiaje bursátil que se esconde detrás de ella.

    Expresiones como; una navidad pobre, sin regalos, sin comida, es alabada y bien vista ante los ojos del señor. Olvidándonos adrede algunos, que ese tipo de situaciones injustas e indignas es precisamente porque ciertos “señores” se encargan de explotar, usufructuar a los más necesitados con sueldos de hambre por ejemplo.

    El Capitalismo, la empresa privada y la sarta de mercaderes errantes, fijos y ambulantes son de temer. Cuando no pueden vencer cierto tipo de acontecimientos o los tergiversan o los corrompen hasta los propios cimientos.

    Así como vamos, La Muerte del Guerrillero Heroico significará única y exclusivamente regalos con su cara mítica en algún costado.

    La navidad como tal no existe, y si existe debería ser basada en nuestros propios valores, en consonancia leal con ellos. No ser otro borrego más de los consumidores.

    Feliz navidad y próspero (económicamente hablando) Año Nuevo.

    Andrés Navideño Bianque.

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