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    Con el paso del tiempo, muchos son los cambios por los que atraviesa el ser humano, tanto el hombre como la mujer, y no son solamente físicos sino también internamente y emocionales. Un grupo de científicos realizó una serie de investigaciones con las que pudieron llegar a la publicación de “Las señales del envejecimiento”.

    El estudio busca la manera de sobrellevar el deterioro que todos enfrentamos con los años, a pesar de que para el doctor Manuel Serrano, del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas de España, nada mejora con la vejez desde el punto de vista biológico.

    Para uno de los coautores del trabajo en el que enumeran los principales procesos que ocurren al interior de nuestro organismo con el transcurso de los años, estos “son factores inevitables”. “Pueden ser más o menos acusados en unas personas por su estilo de vida o por su genética, pero en mayor o menor medida están ocurriendo siempre”, añade.

    En este sentido, BBC Mundo publicó una nota que hace referencia a los nueve elementos que evidencian la vejez en los mamíferos, incluyendo los seres humanos, con base en los resultados de la investigación.

    Acumulación de daños en el ADN

    Tomando en cuenta que el ADN es como un código que se va transmitiendo entre las células, con la edad, se van incrementando los posibles “errores”. Este fenómeno, conocido como “inestabilidad genómica”, es especialmente relevante cuando el daño afecta las funciones de las células madre, lo que pone en riesgo su rol de renovar los tejidos.

    Desgaste de cromosomas

    Al envejecer, los telómeros -capas protectoras en los extremos de las cadenas de ADN- se van desgastando, lo cual deja a los cromosomas sin protección, causando que no se repliquen correctamente, asociándose al desarrollo de enfermedades como la fibrosis pulmonar y la anemia aplásica, que hace que diferentes tejidos pierdan su capacidad regenerativa.

    Alteración en la expresión de los genes

    El cuerpo desarrolla procesos epigenéticos, que son los que dictan de qué manera debe comportarse cada célula. Los años y los hábitos de vida pueden alterar la forma en que se dan estas instrucciones, lo cual puede hacer que las células se comporten de manera distinta a como deberían hacerlo.

    Pérdida de la capacidad de renovar las células

    El organismo tiene la capacidad de prevenir la acumulación de componentes “dañados” y asegurar la renovación continua de las células. Sin embargo, esa facultad disminuye con los años, acumulando proteínas inservibles o tóxicas que en algunos casos están relacionadas con enfermedades como alzhéimer, parkinson y cataratas.

    Descontrol metabólico de las células

    El paso del tiempo hace que las células pierdan su capacidad de procesar sustancias como las grasas y los azúcares, por ende, incrementa la probabilidad de desarrollar enfermedades como la diabetes.

    Fallas en el funcionamiento de las mitocondrias

    Las mitocondrias proveen de energía a las células, pero con los años pierden su eficacia, causando daño al ADN.

    Células zombies

    Cuando una célula acumula muchos daños, lo que hace es detener sus ciclos, con lo cual evita producir otras células defectuosas, pero al mismo tiempo acelera su propio envejecimiento, pudiendo causar otros daños relacionados con el paso de los años a nivel celular.

    Agotamiento de las células madre

    La disminución del potencial regenerativo de los tejidos es una de las características más evidentes del envejecimiento. Las células madre se agotan, dejando de cumplir su función regenerativa.

    Falta de comunicación celular

    Las células están en constante comunicación, pero con el paso del tiempo esa capacidad va disminuyendo. Con ello, aumentan las inflamaciones, que a su vez impiden que otras células se comuniquen y disminuyen las alertas sobre la presencia de agentes patógenos y células malignas.

    A.L.

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