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    Trufas negras

    La trufa negra -Tuber melanosporum- es un hongo muy apreciado en la cocina por su aroma y sabor que normalmente es encontrado por animales, como cerdos o perros, que, guiados por su olor las buscan hechizados bajo una especie de deseo desesperado. El olor de estos hongos ha sido descrito como picante, eufórico, terrenal e incluso sexy.

    Un equipo de investigadores italianos de la Universidad de Roma encontró en las trufas una molécula llamada anandamide que se comporta de forma similar al THC del cannabis al liberar sustancias químicas que influyen en el estado de ánimo del cerebro, según el informe publicado por la BBC.

    El nuevo compuesto encontrado ha sido bautizado como ‘molécula de la felicidad’ debido a la forma en que parece influir en el estado de ánimo, la memoria, el apetito y  la depresión, que recuerda mucho a los efectos del THC de la marihuana.

    La anandamida, aparece en las trufas en función de su maduración, a mayor maduración, más contenido. Según los científicos, esta sustancia es usada para atraer a los animales, tales como cerdos, osos, perros o jabalíes, para así dispersar sus esporas una vez han sido ingeridas. Se cree entonces que las trufas negras pueden haber evolucionado hasta generar este compuesto químico para fomentar que los animales las busquen y las ingieran para asgurar su supervivencia.

    El equipo de investigación de la Universidad de Roma, en Italia, quiere comprobar ahora si las trufas de otros colores también han evolucionado hacia mismo perfil químico.

    Otro estudio acerca de estos manajares tan apreciados en la gastronomía encontró que su aroma y sabor se debe, nada más y nada menos, que a la suciedad. Al parecer, las bacterias de la tierra circundante a los hongos queda atrapada dentro de ellos a medida que crecen, creando ese olor tan característico y que hace casi enloquecer a los animales que los buscan con desesperación. Los compuestos producidos por las bacterias, según el estudio llevado a cabo por la Universidad de Frankfurt, continen altos niveles de azufre, lo que genera una sabor altamente deseable por los humanos.

    Por lo tanto, gracias a la suciedad y a la evolución de la trufa negra, este hongo se ha convertido en un manjar tanto para animales como personas que, tras su ingesta, son invadidos por unas sensación de felicidad que recuerda mucho a la provocada por el THC del cannabis.

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