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    Teletón México

    Teletón México

    En octubre de 2014 el Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU elaboró un contundente informe dirigido al Estado mexicano, en donde en su artículo 8 estableció que la campaña de la Teletón de ese país “promueve estereotipos de las personas con discapacidad como sujetos de caridad”. En ese sentido, le recomendó “desarrollar programas de toma de conciencia” para considerarlos como “titulares de derechos”.

    Junto con ello, el Comité se manifestó “preocupado” de que “buena parte de los recursos para la rehabilitación de las personas con discapacidad del Estado Parte (México) sean objeto de administración en un ente privado como Teletón”. Y, en ese marco, instó a ese país a “establecer una distinción clara entre el carácter privado de las campañas Teletón y las obligaciones que el Estado debe acometer para la rehabilitación de las personas con discapacidad”.

    La demanda desde Chile

    La noticia llegó a Chile y consiguió promover un debate en torno al tema y, en ese contexto, la Fundación Nacional de Discapacitados (FND) se manifestó públicamente al respecto y señaló la necesidad de que el Comité de la ONU se pronunciara también sobre lo que ocurría en nuestro país con la cruzada liderada por Mario Kreutzberger.

    El secretario ejecutivo de la FND y experto en discapacidad, Alejandro Hernández, declaró en ese momento a El Mostrador“Luego de más de 30 años trabajando por la integración social y laboral en discapacidad, creo necesario y urgente que el mismo comité de la ONU sugiera al gobierno chileno de Michelle Bachelet, no seguir aplaudiendo la campaña que se realiza también en Chile desde 1978”. Dicho esto, agregó: “Aplaudir la Teletón es celebrar la discriminación y segregación en que viven las personas con discapacidad en nuestro país”.

    Teletón aplausos

    El experto profundizó en su análisis calificando a la Teletón como una “campaña ruidosa que lo único que ha logrado es instalar en el inconsciente colectivo y del empresariado chileno, que ‘integrar es hacer un favor'”. Hernández aseguró que “ese hecho impide, por ejemplo, una efectiva, adecuada y proactiva integración laboral de administrativos, técnicos y profesionales con discapacidad al mundo laboral”. Como ejemplo, indicó que “solo el 0,5% de las empresas en Chile ‘se atreve’ a integrar a recurso humano con algún tipo o grado de discapacidad y más del 90% de las personas con discapacidad en edad de trabajar en Chile se encuentra cesante”.

    Desde entonces han transcurrido dos años y en abril pasado el demandado pronunciamiento por parte de la ONU para Chile respecto de la Teletón, tal ocurrió con México, finalmente llegó.

    Teletón: responsable de “prejuicios y estereotipos negativos”

    El pasado 18 de abril, el mencionado Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU emitió un nuevo informe respecto a la Teletón, esta vez destinado a nuestro país. En el artículo 8 del documento el organismo señala lo siguiente:

    {destacado-1}

    La ONU se manifiesta “preocupada” ante esta situación, y agrega:

    {destacado-2}

    Captura artículo 8

    La respuesta de SENADIS

    Conversamos sobre este pronunciamiento de la ONU con Daniel Concha, director del Servicio Nacional de la Discapacidad (SENADIS), dependiente del Ministerio de Desarrollo Social. Señala que el organismo toma del informe el hecho de que “todavía está el desafío pendiente de seguir avanzando en derribar las barreras”, destacando las llamadas “barreras actitudinales”. Esto, agrega Concha, “tiene que ver con pasar de los modelos asistencialistas y médico-rehabilitador a uno de enfoque de derechos”.

    En ese sentido, el director de SENADIS argumenta que dicho proceso “es largo y nosotros como servicio apoyamos a todas las instituciones que van avanzando en este camino, pero -por sobre todo- que tienen la disposición de seguir aprendiendo”.

    Concha suma que el organismo que dirige “está haciendo todos los esfuerzos para manifestar que las personas con discapacidad son sujetos de derechos, son ciudadanos”, mencionando, por ejemplo, la elaboración de videos en donde se aborda el cómo tratar y mencionar a una persona con discapacidad. Junto con ello, da cuenta del desarrollo de un segundo estudio nacional de la discapacidad y de un programa de acceso a la justicia. “Nosotros hacemos valer los derechos de las personas con discapacidad, defendiendo a quienes se hayan sentido discriminadas o vulneradas en sus derechos”, explica respecto a esto último, poniendo como ejemplo un caso de discriminación contra personas con Síndrome de Tourette y que terminó con una sanción del CNTV para el canal que emitía el programa en donde se daba espacio a las burlas.

    Daniel Concha

    Daniel Concha

    Como organismo del Estado, el Servicio Nacional de la Discapacidad contribuye a la Teletón comprando implementos técnicos -como sillas de ruedas, prótesis, bastones, computadores para ciegos, entre otros- necesarios en los procesos de rehabilitación. En ese marco, respecto al cuestionamiento de ONU sobre el uso de fondos públicos por parte de una campaña que, según la organización, ve a las personas con discapacidad como “objetos de caridad” y no como “sujetos de derechos”, Concha argumenta en favor de Teletón que ésta “ya lleva años rehabilitando integralmente a personas” y que “SENADIS se beneficia de esto, teniendo trabajadores que son ingenieros industriales, periodistas, contadores y que ya están aportando en la inclusión laboral”.

    El director del organismo agrega que “ese es el camino hacia una inclusión que promueva la independencia de las personas con discapacidad, su autonomía, su capacidad de decidir por ellos mismos, pero por sobre todo el respeto de sus derechos”.

    Consultado sobre si no considera que el espectáculo, el show televisivo de la Teletón, es precisamente una barrera para terminar con los “prejuicios” y “estereotipos negativos” criticados por el informe de la ONU, Concha sostiene que “Teletón está haciendo un camino, está avanzando, sobre todo en promover ahora la inclusión laboral de tantas personas que se han rehabilitado en sus centros por muchos años”. En ese mismo sentido, agrega: “No se puede llevar a una crítica fácil a una institución que ha rehabilitado a tanta gente que ahora está trabajando independiente y que es autónoma gracias a los procesos de rehabilitación integral que ha dado Teletón”.

    Por último, Daniel Concha señala que es importante tener presente que en países latinoamericanos como Chile “la cooperación público-privada es algo que tiene que seguir estando porque estamos en estados que tienen recursos limitados, y frente a eso hay que generar estrategias de colaboración”. En esa lógica, el director de SENADIS cita una frase del expresidente John Kennedy: “No te preguntes tanto qué es lo que tiene que hacer el Estado por ti, sino qué puedes hacer tú por tu país”.

    “Son 27 horas de vulneración de derechos a las personas en situación de discapacidad”

    carolina-perez-opinion-avatarEn nuestro país, la posición crítica de la ONU frente a la Teletón es compartida por diversas organizaciones o personas ligadas al ámbito de la discapacidad. Una de ellas es la académica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, Carolina Pérez Carvallo, quien junto a Alejandro Hernández de la FND se han levantado probablemente como dos de las voces más potentes en términos de darle consistencia y peso a los cuestionamientos que surgen cada vez con más fuerza hacia la Teletón. La postura de la docente tetrapléjica es categórica: “Son 27 horas de vulneración de derechos a las personas en situación de discapacidad”.

    Pérez sostiene que la Teletón “muestra a la discapacidad como un drama” y que “manipula al espectador a través de las emociones para obtener un resultado, que en este caso es que la gente haga la donación. El espectador, desde la inocencia, llora y deposita. También hay un sentimiento de culpa en el público y por eso hace la donación”.

    Nicky González, por su parte, es integrante del centro cultural La Casa de los Peces, que desde 2012 trabaja en Valparaíso promoviendo y desarrollando a través de la creación artística la inclusión de personas con baja visión y ceguera, de la comunidad sorda, de aquellas con discapacidad intelectual y con movilidad reducida. Nos entrega también su posición frente a la Teletón.

    “No estoy de acuerdo con el tratamiento que este show televisivo sostiene con las personas que presentan diversidad funcional. Es necesario erradicar de nuestra cultura las percepciones lastimeras que se conciben dentro de esta temática”, señala, añadiendo que “una persona con diversidad funcional, antes que un ser discapacitado es un ser humano, único como todos, con diversos potenciales y, por sobre todo, sujeto de derechos, lo que conlleva a que debe ser respetado junto con su dignidad”. El tratamiento de la Teletón, sostiene, “difiere de ello”.

    Para González, como show la Teletón “es una buena campaña de marketing, por lo general cercana a la Navidad, la época de mayor consumo por parte de la población”. Sin embargo, junto con señalar que la institución “realiza un trabajo gigantesco”, sostiene que es necesario reconocer que “sin esta campaña, la ‘discapacidad’ seguiría oculta en las casas, cómo un tabú social, como muchos otros”.

    Actividad de La casa de los Peces

    Actividad de La casa de los Peces

    Asistencialismo versus inclusión

    Para la académica Carolina Pérez hay “un fuerte componente asistencialista” en la Teletón, dado por la exposición de los niños y de la familia, “que lo hacen por agradecimiento hacia el Instituto de Rehabilitación”. Y eso, acota Pérez, “es entendible, pero otra cosa distinta es la manipulación de las familias a través del espectáculo televisivo, ya que por agradecimiento acaban exponiéndose”.

    Nicky González también se refiere al “asistencialismo” del que se responsabiliza a la Teletón.Antes de nuestra ayuda están sujetos a ser escuchados, a considerar su participación y realización personal; luego de esto sabremos si requieren de una mano por parte del otro”, indica. Desde su experiencia en La Casa de los Peces González explica que, por ejemplo, hay un cierto temor a ayudar a alguien que presenta diversidad visual por no saber cómo llevar a cabo la acción física. “Por esto es que nuestros compañeros y amigos o amigas ciegos o con baja visión nos instan a primero consultarles si realmente lo requieren, y en caso de que esto ocurra, saber cómo realizarlo”, dice. En ese sentido, apunta lo siguiente: “No debemos suponer ante lo ignorado, ese es un grave error. Escuchar es el primer paso hacia la inclusión, no una solidaridad forzada que a las finales se ejecuta como una caridad de 27 horas”.

    El deber del Estado

    En ese marco, la postura de Carolina Pérez sobre quién debe hacerse cargo de la rehabilitación es una sola: “Es un deber del Estado y un derecho de las personas con discapacidad. Por ley el Estado tiene que asumir eso. La misma ONU cuestionó a la Teletón chilena por manifestación de estereotipos de caridad, en vez de promover un enfoque de derecho”, señala, aludiendo al mencionado informe de abril de este año del Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

    marcela_benavidesUna posición compartida también por la presidenta del Círculo Emancipador de Mujeres y Niñas con Discapacidad (Cimunidis), Marcela Benavides. “El Estado no puede renunciar a su rol fundamental de atender las necesidades básicas de las personas con discapacidad”, señala, advirtiendo que hoy “los recursos como las ayudas técnicas son escasos y la política de Estado no ha sido fortalecer a los servicios que atienden a la población con discapacidad”.

    Benavides grafica este escenario mencionando que, por ejemplo, se esperaba el anuncio de la implementación del Plan Nacional de Inclusión Social de las Personas con Discapacidad, “y solo se dio una señal de que había concluido el proceso de preparación del plan, pero no hubo ninguna otra medida ni otra señal de que va a cambiar la política pública para las personas con discapacidad”.

    Frente a la discusión sobre si debe o no el Estado hacerse cargo de las personas con discapacidad, Nicky, de La Casa de los Peces, sostiene que “el Estado genera iniciativas que no son suficientes, porque el trasfondo va más allá de un proyecto más, de una ley más; tiene que ver con que los derechos de los ciudadanos deben ser respetados, partiendo por las condiciones y campo laboral, la accesibilidad y el diseño universal, el trato no discriminatorio y las posibilidades no segregadoras que todos los espacios comunes puedan brindarnos”.

    En ese sentido, González añade que independiente de si el Estado sostiene o no una tarea como la de la Teletón, “el gran problema es que caemos en el grave error de que con estas manifestaciones supuestamente integradoras, damos pasos gigantescamente contrarios a la inclusión”. “Es momento de abrir más puertas y apagar más teles”, apunta.

    Por Daniel Labbé Yáñez y Meritxell Freixas

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